1° de mayo: las calles nos extrañaran

Desde hace décadas soy parte de un conjunto de trabajadores y trabajadoras que asumimos que el 1° de mayo es un día para estar en la calle. Cada año promovemos y somos parte de actividades donde nos manifestamos, denunciando nuestras condiciones generales y particulares, bien sea de vida o de trabajo; y nuestras exigencias y propuestas.

En unos años hemos sido muchos, en otros la burocracia de turno o el clima político desnaturalizan la jornada, o nos agreden, pero durante décadas hemos estado en las calles de este país y del mundo.

Este año las calles nos extrañaran en todo el mundo, por motivos más que obvios. Paradójicamente este es un año con más razones para manifestarnos, por eso tenemos que hacerlo por las otras calles, por la de la comunidad próxima y por la comunidad de las redes sociales. No estaremos en las calles, pero tampoco estaremos en silencio.

A nivel mundial quienes trabajamos hoy, vivimos en las condiciones a las que históricamente hemos estado sometidos, pero ahora agudizadas por la coyuntura de la pandemia. De esta manera encontramos que se elevan los índices de desempleo a nivel mundial, las protecciones de los Estados se relajan tanto en lo laboral, como en lo social (bien sea en campo legislativo o institucional); la precariedad aumenta en proporción al desempleo, ocasionando que las personas estén más dispuestas u obligadas a renunciar a sus derechos por tener un ingreso mínimo que garantice la subsistencia; los salarios se reducen, aumenta el número de trabajadores y trabajadoras informales y la inversión en garantizar condiciones seguras se restringe, para salvaguardar la rentabilidad del negocio.

Nuestras organizaciones sindicales navegan con poca participación y en muchos países sus liderazgos ignoran las realidades en las que viven quienes trabajamos y por lo tanto su desempeño esta divorciado de los intereses de clase. Esta situación sustenta la permanente campaña que existe para desacreditarlas, lo que termina por devaluarlas en el imaginario social como herramienta de lucha.

Este 1° de mayo es para auto convocarnos a ser un actor fundamental en nuestro mundo y en nuestros países, no solo como generadores de riqueza, sino para participar organizadamente en la toma de decisiones claves y con mayor acceso al valor de nuestro trabajo, por no decir: controlar la forma como se organiza su producción. Para reafirmar que solo la lucha organizada, puede erradicar las causas de las situaciones que nos afectan. Es la dirección con más amenazas, pero las vías fáciles siempre han sido una trampa como clase trabajadora.

Este día internacional de las trabajadoras y los trabajadores conmemoramos la lucha organizada de los trabajadores y trabajadoras estadounidenses, en 1886; que con sangre, sudor y lágrimas lograron reducir la jornada laboral diaria a ocho horas. Conmemoramos estas y todas nuestras las luchas, las famosas y las que se están perdiendo de nuestras memorias.

Volveremos a las calles y seguro que será antes del 1° de mayo del 2021.

Jesús A. Rondón. @JesusRondonVen