Chile, Derechos Humanos

Presidenta Bachelet: Liberando a criminales se traiciona la memoria de su padre

Señora presidenta, en estos días la Corte Suprema otorgó el beneficio de la libertad condicional a criminales implicados en el degollamiento, secuestro y asesinatos de compatriotas durante la dictadura, dejando la puerta abierta para que otros autores de crímenes de lesa humanidad abandonen la cárcel, llena de privilegios, en la que hasta ahora un número reducido de ellos permanecen recluidos.

Una decisión que contradice todos los esfuerzos que en el mundo se han hecho y se hacen, para impedir que los crímenes cometidos en contra de la humanidad queden impunes, propiciando un cierre digno y ejemplarizador de etapas históricas que remecieron al mundo y en este caso a todo nuestro país, por su crueldad.

Quienes junto a su padre, nuestro General Alberto Bachelet, vivimos en carne propia la persecución, la prisión y la tortura, no podemos hacernos cómplices de esta decisión, cuyo objetivo es cerrar el pasado bajo el falso lema del olvido, oponiendo la impunidad al derecho humanitario internacional y a la vigencia de los principios universales de los derechos humanos. Por eso denunciamos que la liberación de criminales, fieles representantes de la degradación moral a la que se llevó a Chile en la época de la tiranía, es una estrategia de la derecha y de los conservadores de la concertación, para liberar a homicidas, violadores y torturadores investigados y confesos de sus crímenes.

Señora presidenta, esperábamos que en su gobierno se hubiera hecho el intento al menos, de reconstruir el pasado desde la verdad y el respeto de las diversas memorias colectivas que coexisten en chile. Lo que hemos visto en cambio, es la indiferencia y la utilización del olvido evasivo, que supone no seguir investigando ni haciendo justicia, acerca de la represión cobarde que sufrimos los chilenos en época de la dictadura cívico militar.

Con ello su gobierno se hace cómplice de las fuerzas políticas pinochetistas y Concertacionistas, las que se han encargado, con el transcurso del tiempo, de la formación mitos que hablan sobre una nueva identidad nacional, de la reconciliación y la modernización de Chile. Mientras la verdad que suena distinto, nos dice que vivimos en un chile desigual, en el cual el poder económico y la riqueza que este detenta, tiene su origen en la apropiación y en el robo que hicieron de las riquezas de nuestro país, traspasándoseles, a personas y grupos económicos desde el gobierno dictatorial, empresas y áreas estratégicas de nuestra economía, algo que ningún gobierno democrático ha querido investigar y dilucidar.

Señora presidenta desde hace treinta días, un grupo de personas que fueron prisioneros de la tiranía pinochetista, igual que su padre, están en huelga de hambre, reclamando derechos reparatorios para todos los ex presos políticos, por los vejámenes que sufrieron por parte del estado dictatorial. Ellos han puesto en relieve además, que se derogue el artículo 15 de la ley 19.992 impuesta por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, la que impide el acceso público durante 50 años a los documentos, testimonios y antecedentes que identifican a los responsables de los crímenes y torturas cometidos en dictadura.

Pero el gobierno y la clase política, salvo contadas excepciones, se mantiene indiferente a este hecho y a otros actuales, retomando la esencia y cumpliendo los acuerdos hechos con los responsables de la dictadura, para dejar de lado el pasado y no exigir justicia para las miles de víctimas del terrorismo de estado. Esto demuestra que en los genes de la transición a la democracia está la impunidad jurídica y política para los responsables de violaciones de derechos humanos. Avalada por partidos y políticos que fueron perseguidos y que deberían estar hoy al lado de las victimas por la reparación de sus derechos, renunciando a la lucha por la libertad y sumándose como administradores de un sistema que exhibe hoy, a través de la corrupción, su total perversión.

Y que injusta es la vida, durante los diecisiete años que duró la dictadura cívico militar, los opositores a la tiranía y sus familias fueron despreciados públicamente, calificados de “antipatriotas, terroristas y de enemigos de la patria” y hoy siguen siendo postergados por el poder político democrático. Mientras, los que apoyaron la construcción de la dictadura y los que construyeron un mentiroso proceso de reconciliación, en la medida de lo posible, son el ejemplo social, de madurez, sacrificio y entrega a una causa que ellos construyeron y que supuestamente nos garantiza el bien común.

Señora presidenta, olvidar lo que hizo la dictadura equivale a intentar construir una democracia controlada, en que la libertad no es el valor principal, sino lo que queda después del mercado, la competitividad y la seguridad. Por eso las nuevas generaciones deben saber qué fue y que hizo la dictadura cívico militar, quienes son los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos, porque el valor de la libertad se aprecia reconociendo el alto costo que se pago por ella, pero ¡ no se construye liberando a criminales!!.

Finalmente nuestro reclamo es porque los ciudadanos no podemos seguir siendo pasivos y soportar a una oligarquía política que utiliza el poder para explotar a los chilenos y chilenas, saqueando de manera impune, la riqueza que el país todavía tiene. Mientras no salgamos de la indiferencia, del individualismo y no asumamos en la rebeldía, la solidaridad, la movilización política y el pensar crítico, todo esto seguirá siendo igual, perfeccionándose con tintes democráticos la dominación y la explotación.

Estamos consientes de que vivimos un momento asociado a la crisis económica en el mundo, en el cual hay una ofensiva para anular a quienes luchan por salvaguardar los derechos de las personas. Son muchos los retrocesos en lo que se refiere a la memoria histórica y a los derechos humanos que se han materializado en Chile en los últimos años.

La defensa de los derechos humanos tiene que ver con la felicidad que queremos como país y con una sociedad justa, garantiza que la justicia impere para todos por igual y ayuda a derrotar el imperio de la ley del más fuerte, con normas éticas y morales para dirigir la conducta y como organizadora de la convivencia respetuosa entre compatriotas.

Señora presidenta, el intentar, solo intentar defender a torturadores y asesinos autores de alevosos crímenes en contra de la humanidad, es un crimen en si mismo, porque atenta contra la justicia y alienta que en el futuro, nuevamente los villanos triunfen insolentemente, derrotando el derecho, la democracia, la libertad y la probidad.

Enrique Villanueva M.