Uruguay: José Mujica

El Frente Amplio (FA) de Uruguay define en estos días, en su Congreso, la fórmula presidencial que lo representará en las elecciones nacionales del año próximo. Por lo tanto define, en parte, el futuro de un proyecto de país incluyente, con un modelo de desarrollo que priorice la producción en lugar de la especulación, la redistribución en lugar del monopolio, la economía solidaria en lugar del mercado.

Si bien el candidato presidencial y seguro futuro presidente, tendrá que cumplir con el programa, que marca la cancha en la que puede moverse, su personalidad, visión, compromiso, e historia marcarán la forma y los tiempos en que se aplique ese programa. De él dependerá si se refuerza o no, una forma de hacer política en la cual democracia sea sinónima de participación. Sin ese miedo a la gente que demostraron algunos cuando en lugar de apoyar las elecciones internas propuestas por José Mujica, invocaron la necesidad de un consenso casi abstracto.

Según informaciones de prensa, existe una alta probabilidad de que en el Congreso del FA, la mayoría de los frenteamplistas elijan al actual Senador y ex Ministro de Agricultura José Mujica como candidato a la presidencia del Frente Amplio.

Esa posible definición, que hace unos meses atrás no estaba clara provocó que, de un momento a otro, quienes habían descartado las elecciones internas, pasaran a reivindicarlas como la máxima expresión de democracia.

Es un cambio elogiable, así quede la duda si es sincero o solo parte del típico “principio” de la política tradicional, según el cual se debe apoyar un mecanismo cuando favorece y oponerse cuando no favorece.

Más allá de las dudas, finalmente le dieron la razón a José Mujica, quien reivindicó esa instancia dese un principio porque está convencido que la democracia es y será la mejor forma de fortalecer al Frente.

José Mujica, desde un comienzo se jugó por la mayor expresión democrática representada en las elecciones internas, pero respetando siempre los procedimientos establecidos en los estatutos frenteamplistas y las instancias de decisión del Frente, que son las que marcan la pauta, como en el Plenario nacional y el Congreso.

Hoy, cuando esas instancias están cercanas a decidir una fórmula que se encuadre dentro de los estatutos frenteamplistas como aceptaron todos, hay quienes ya no quieren respetar los mecanismos y reivindican las elecciones internas como no lo habían hecho antes.

La mayor expresión de democracia son las elecciones internas, y eso no se puede poner en duda. Pero la democracia significa también, respetar las instancias y procedimientos internos como lo ha dicho el propio Mujica.

Por lo tanto, si finalmente el Congreso define democráticamente una fórmula presidencial, hay que respetar esa decisión democrática. Sin embargo, eso no impide que en un gesto de grandeza, quien sea elegido candidato presidencial, promueva el mecanismo de elecciones internas para fortalecer la democracia.

En la política, esos gestos de grandeza solo los pueden tener personas con la talla de estadistas como José Mujica, quien en ningún momento midió que era mejor, incluso aceptando ser vice si esa era la decisión de pueblo frenteamplista, cosa que lamentablemente el ex Ministro de Economía y precandidato presidencial, Danilo Astori, no aceptó.

Como decía hace algún tiempo, el Frente Amplio tiene diversas miradas, algunas volcadas más hacia la derecha, otras ubicadas más al centro y el liderazgo de la izquierda y centroizquierda se ubica en José Mujica, quien, sin embargo, tiene la capacidad de dialogar, unificar criterios e interpretar la idiosincrasia uruguaya como pocos, por lo que se ha transformado en la principal puerta de entrada para mucha gente que antes huía de la izquierda.

Con su actuación Mujica logró consolidar la unidad del gobierno y del Frente incluso aceptando decisiones con las que claramente no estaba de acuerdo, demostrando dotes de conciliación y de estadista en un país sumamente politizado, en el que todo se discute y se dialoga con apasionamiento desde el boliche hasta la Universidad, pero sin ir a grandes enfrentamientos.

Su figura política y social creció porque él supo entender al otro, y lo entendió porque supo ser parte de él. Sin ideologizar de más, con teoría y con práctica, y con una gran dosis de sentido común. Comprendiendo que a la realidad hay que cambiarla desde la vida cotidiana, porque es ahí donde se empiezan a modificar las relaciones de poder, donde se empieza a construir un imaginario diferente, que a su vez ayude a construir una sociedad diferente.

Filósofo de la vida, hombre de campo y de ciudad, genio del sentido común, y líder político que trascendió la frontera del Frente Amplio para transformarse en líder nacional, hoy es, junto a Tabaré Vázquez, el político más popular de ese pequeño país ubicado al oriente del río Uruguay.

kintto@yahoo.com