Turquía, Siria la OTAN y las reivindicaciones kurdas

Ricardo Daher    29.Jun.2016    Europa

El atentado terrorista en el aeropuerto de Estambul, Turquía, reivindicado por el Estado Islámico, ha vuelto más complicado la situación en ese país, puerta de entrada a Europa desde el Medio Oriente y Asia.

La presencia en ese país de cientos de miles de refugiados sirios, la presencia de grupos armados insurgentes en la región, y la política de Estados Unidos y Europa apostando a quienes buscan derrocar al presidente sirio Bashar El Asad, y Rusia en respaldo al gobierno de Damasco, crean un coctel explosivo.

Algunos datos
El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) lleva más de 30 años combatiendo al Estado turco por la independencia. La organización es considerada “terrorista” por el gobierno turco, por Estados Unidos y la Unión Europea, y en Suecia se la quiso vincular, son prueba alguna, al asesinato del entonces primer ministro, Olof Palme.
En los últimos años hubo un intento de negociación entre los guerrilleros kurdos del PKK y el gobierno, pero las mismas no prosperaron, y entre los kurdos surgió una división, los “Halcones de la Libertad del Kurdistán” (TAK) que ha radicalizado su lucha contra el gobierno turco y ha llevado a cabo sangrientos atentados.

Los kurdos se extienden a través de las fronteras de varios países. Ya hay un gobierno autónomo kurdo en Irak, surgido tras la colaboración de los insurgentes kurdos enfrentados al entonces presidente Sadan Hussein, con las tropas invasores de Estados Unidos en 2003. Dentro de Irán también hay grupos insurgentes kurdos pero que no han logrado consolidar una resistencia firme al gobierno de los ayatolás.
En los últimos meses ha aparecido en toda la prensa de occidente, en cadenas de televisión, despertando hacia ellos la simpatía de millones de personas, las llamadas “Unidades de Protección Popular” (YPG) que combaten con el Estado Islámico.
Documentales de mujeres combatientes kurdos se distribuyen por las redes sociales y parece que el único objetivo de la organización es detener a los extremistas islamistas.

Sin embargo el YPG es el brazo armado del Comité Supremo Kurdo sirio que pretende establecer una región autónoma en ese país.
El YPG cuenta con el apoyo occidental y especialmente de Estados Unidos. El gobierno de Barack Obama, que en un principio estrenó y armó a los combatientes del Estado Islámico en Libia contra Kadaffi, y los alentó a derrocar a Asad en Siria, financia también a los combatientes kurdos del YPG.
En tanto Turquía, tradicional aliado de la OTAN y Estados Unidos (fue bases de los misiles nucleares norteamericanos con la ex Unión Soviética) protesta por este apoyo occidental al YPG, ya que lo considera una ramificación más del PKK. Todos los gobiernos de la región temen que un fortalecimiento de las milicias kurdas en sus países, termine por imponer un estado autónomo kurdo que recorte sus territorios y se apropie de los recursos naturales.
Más allá de la legitimidad o no de las reclamaciones por un estado kurdo, eliminado tras el caprichoso trazado de fronteras realizado por los imperios coloniales en el siglo pasado, sus reclamos son recibidos con desconfianza en la situación de inestabilidad en Medio Oriente.

Turquía se ha manifestado siempre por derrocar al presidente sirio y en los últimos meses, ha estado bombardeando posiciones del YPG en Siria, lo que beneficiando al Estado Islámico, curiosamente, el grupo que reivindicó el atentado terroristas en el aeropuerto de Estambul.