Cuba-EEUU

¿Quiénes los buenos?

¿Cómo está el termómetro en la Habana aún bloqueada?

La historia enseña que la cobardía en política no lleva a parte ninguna y que todos, a su debido tiempo, terminan pagando el precio de la infidelidad a los principios y a los derechos. Marieme Hélie-Lucas.

Toda dominación lograda y constituida es cultural. Fernando Martínez Heredia.

La realidad objetiva de que nos enfrentamos, durante este proceso de normalización de las relaciones bilaterales entre los EEUU y Cuba a una variante metódica angloestadounidense contra la isla que persigue los mismos fines históricos de dominación, va dejando de ser una tímida manifestación de lucidez ideopolítica. Los ingenuos de buena fe despiertan de la “süave” pesadilla a la que nos somete el bombardeo de referentes de la cultura masiva imperialista en hegemonía.
Lo repetimos una y otra vez; pero la cosecha de tontos crece como la verdolaga.
La praxis política socialista pertinente que garantice la transición hacia una sistémica sostenible de índole económica, es culturalmente complicada. Las propuestas de los documentos promovidos para el análisis crítico, estudio y aportes a los mismos tropiezan con dificultades de carácter intelectivo; de capacidad pertinente para el discernimiento de la propuesta de plan para el desarrollo hasta el 2030.
Y con dificultades que de una forma u otra interpone una burocracia sumamente interesada en atravesar dicho proceso de manera lo más formal posible.
Días atrás Miguel Limia, de la comisión de implementación fue entrevistado por la emisión estelar de NNT. Sus respuestas podrían ser interpretadas como nociones académicas confinadas a una complicada semántica de las ciencias sociales, improbable de ser comprendida por la mayoría de a pie, mientras caminaba por la Habana Vieja junto al litoral, con tomas que al parecer pretendían sacarle más provecho al paisaje citadino que a otra cosa. ¿Narcisismo profesional? ¿Limitaciones de la periodista que lo entrevistó? Un par de noches después, otro miembro de dicha comisión fue interpelado por la misma edición estelar del NNT; resultado: nulo, otro entuerto explicativo. Daba la impresión de que expresaban o pretendían un “auto de fe”; “yo me lo sé, estoy “clarito”, ¿y tú, en “babia”? ¡Chúpate esa!”
Pude presenciar alguna de las discusiones de los documentos en centros de trabajo, o comentarios de personas que participaron en las suyas me hicieron. Y en general percibo que no se dan debates, discusiones propiamente; sino que uno asiste a una “conferencia” o a un “conversatorio” que formalmente alguien organiza y da.
Nuevamente nos ronda la banalidad que se expresa en las escrupulosidades burocráticas que cierta porción de dirigentes y funcionarios empresariales imponen para continuar “vadeando” las dificultades del sistema que debe ser rectificado radicalmente para hacer sustentable a la economía en la praxis socialista cubana. A estas alturas no se puede ignorar la sospecha de una simulación política activa. La institucionalidad del país está obligada a enfrentar se a, por ejemplo.
.Los modos de aceptar al sistema hegemónico angloestadounidense como única alternativa para el progreso social; hacia una normalización posible de las relaciones entre los EEUU y Cuba.
. A la improductividad que ocultan en el rentismo “despolitizado” las aberraciones laborales o la vagancia injustificable entre los jóvenes.
. Las variantes de alienación social; que incluyen al alcoholismo consuetudinario que padece la sociedad cubana y exhibe una porción no desdeñable de la burocracia y dirigencia empresariales en pleno horario laboral y ante el resto de los trabajadores, cuya reacción ante el problema no rebasa a la más burda de las chanzas.
.La malversación de la historia nacional cubana en espacios de la academia angloestadounidense, los enemigos de la revolución socialista y sus adláteres locales, es un asunto escasa, o incoherentemente asumido. Su conocimiento, el de la historia cubana, es ineludible para comprender el contenido de los documentos propuestos.
.La subordinación cultural a la hegemonía angloestadounidense como expresión absoluta de mejoría social, material y profesional.
.Las comparaciones abyectas entre el sistema yanqui y el nuestro.
. Nos amenaza un “glifosato” cultural que serviría de abono para cosechar generaciones de juventudes idiotas sembradas en la malversación y la corrupción como un modo legitimado de ordenamiento político social.
. ¿Obama presidente de “qué”? ¿Habrá futuro para Cuba con Hilary Rodman Clinton?
. El rechazo supino al entrenamiento de la capacidad de atención pertinente; al procesamiento de información hacia conocimiento en contexto histórico, previo a la comunicación entre las personas.
. Cierto “elitismo” académico intentando asesorar a la praxis socialista pertinente para la rectificación radical socialista necesaria, desde dos dimensiones esenciales: asumiéndola como una transición hacia la despolitización paulatina que despida “con honores” a la dirigencia histórica de la revolución; o mediante un acercamiento, también paulatino hacia las posiciones culturales y políticas que exigen los intereses angloestadounidenses a Cuba,
. Las dificultades de los planes lectivos del sistema nacional de educación cosechan “tetraplejias intelectivas”, culturales; mediante incapaces e indispuestos a desarrollar la destreza intelectiva pertinente para comprender los cambios en la cotidianidad local, por muy lentamente que estos acontezcan.
Martínez Heredia reflexiona que:
“Confrontamos un alejamiento de la historia de las resistencias y luchas del pueblo cubano, y una escasa o adversa valoración del período de 1959 a hoy, sobre todo por desconocimiento de sus hechos, sus problemas y sus logros. Existe deterioro del orgullo de ser cubano. El sistema de educación es débil y el de medios de comunicación está lejos de cumplir sus funciones […] Aun si tuviéramos un cien por ciento de razón en nuestras críticas, ellas deben ser un aspecto secundario al compararlas con nuestras actuaciones, porque estas son lo decisivo y lo que nos salvará y permitirá avanzar y triunfar. […] Contamos con una ciencia histórica sumamente avanzada, una notable antropología y un buen número de investigadores sociales y culturales dedicados y capaces. Una dificultad que es obvia es el escaso aprovechamiento que se hace de esa gran riqueza, que no se vuelve guía de las políticas y las estrategias, ni se socializa a través de los vehículos educativos, de comunicación masiva y de otros tipos que tiene la sociedad cubana. Hay que romper la división entre élites y masa en este campo, y en cualquier otro también. Hay que hacerlo a través de las instituciones, que hoy están corriendo un fuerte peligro de sufrir un deterioro y un desprestigio que solo servirían a nuestros enemigos […] se debe apelar, al mismo tiempo y sin esperar por nada, a iniciativas que movilicen y pongan en acción grupos de trabajadores y sectores sociales que cuentan con capacidad y con espíritu revolucionario suficientes para hacerlo.[…] Desde una situación de terrible opresión social y colonial y una naciente sujeción económica neocolonial, la masa de la población de Cuba se fue a la revolución y se unió, por primera vez, en un propósito superior que permitió crear a los cubanos y a la nación. La solución revolucionaria ha sido, desde entonces hasta hoy, la única capaz de resolver los problemas fundamentales de Cuba. […]Las revoluciones viven de subvertir una y otra vez lo establecido. Su objetivo es desatar energías suficientes, que sean capaces de cambiar y mejorar la sociedad, las relaciones sociales y a los seres humanos. […] Toda historia verdadera de revolución es subversiva, porque desafía el presente y ayuda a guiar y desatar el futuro.” (1)
La cobardía política que manifiesta el consenso con la dominación imperialista propicia (con)vivir dentro de la sistémica capitalista actual sin culpa o vergüenza alguna. Y tal aberración, a nivel global ha devenido en pandemia social. El asunto es salvar a la sostenibilidad del país con cabeza cubana socialista actualizada, culta, antiimperialista y al margen de elitismo alguno.
Nos preparamos constantemente para enterrar al capitalismo no para convivir con, o compartir espacio con él y sus intereses. La Revolución socialista cubana equivale a nuestro compromiso político y cultural histórico con ella en tanto proyecto (proceso) de emancipación inconcluso desde el pasado-presente hacia el futuro.

(1) Fernando Martínez Heredia. Los más humildes también crearon la nación. Cuba Says. 05 agosto 2016
http://www.cubasays.com/cultura/los-mas-humildes-tambien-crearon-l…