Chile. Derechos Humanos

Un país en que se permite el maltrato a los niños es un país canalla

Nada puede indignar más a cualquier persona bien nacida que el trato que el SENAME – institución estatal dependiente del ministerio de Justicia – da a los niños pobres – que los hipócritas llaman “vulnerables” – y, en este sentido, la acusación constitucional contra la ministra Javiera Blanco tiene fundamentos de sobra para que sea aceptada, aunque en verdad el maltrato, descuido y fallas contra la dignidad de los niños viene cometiéndose desde hace varias décadas. Esta acusación no prosperará debido a la mayoría que tiene el gobierno en la Cámara de Diputados, además, sabemos que los parlamentarios votan por orden de las directivas del partido político al cual pertenecen y no en conciencia.

A las denuncias del diputado René Saffirio, sumadas a los aportes de la comisión investigadora de la Cámara de Diputados, abocada en la indagación de los abusos cometidos contra los niños y niñas y adolescentes recluidos en esos centros, las conclusiones son, en extremo graves y preocupantes – es preciso tener en cuenta la muerte de 400 niños y niñas, bajo la tutela del SENAME, que aún no han sido aclaradas.

A lo denunciado anteriormente se agrega una declaración pública del Comité de Defensa de los Derechos Humanos y Sindicales (CODEHS), cuyo presidente, Raúl Elgueta, y el secretario general, mi muy dilecto amigo, Manuel Acuña Asenjo, denuncian que “cerca de 300 menores están detenidos en las mismas celdas por donde pasaron cerca de 600 chilenas y chilenos como prisioneras y prisioneros políticos, en donde se torturó y se hizo desaparecer a cientos de ellos, entre el 1974 y 1977”. Estos personeros se refieren a que estos niños se encuentran actualmente en los campos de concentración de Tres Álamos y Cuatro Álamos. Hasta ahora, el gobierno no ha dado ninguna explicación a esta denuncia – esta situación es tan repugnante que sería equiparable al envío de niños a los campos de concentración nazis, en la Segunda Guerra Mundial -.

El mismo Comité de Defensa de los Derechos Humanos y Sindicales se ha visto en la necesidad de recurrir e invitar al presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Alejandro Navarro, para una visita inspectiva, a llevarse a cabo el 5 o 6 de septiembre próximo, a las 09:00 horas-.

Las preguntas que se hacen los firmantes de esta declaración son lacerantes: “¿qué ocurre en la mente de las personas que dirigen el SEMANE? ¿Qué pasa con el Ministerio de Justicia que, debiendo corregir esas torpezas, no lo hacen?¿Existe un oculto criterio de las autoridades a realizar tales aberraciones consciente y deliberadamente?¿Cuál es ese criterio que impele a personas que dicen respetar los derechos humanos a emplear en calidad de cárcel de menores, una cárcel de torturas construida por la dictadura para destruir a sus opositores?¿Qué es lo que hace a tales autoridades olvidar las promesas empeñadas en orden a honrar en esos lugares la memoria de quienes fueron asesinados y empleados en cárcel de menores?”.

En Chile es muy peligroso ser pobre: si eres niño huacho o pobre y, además, cometes un delito, te envían a un campo de concentración, construido por una dictadura cruel, criminal y abominable, que debiera darnos tanta vergüenza – como la vivida por los alemanes una vez finalizada la guerra, cuando los aliados los forzaron a visitar los horrores de los campos de concentración -, pero con los políticos traidores de la Concertación en el poder, nunca veremos un noble gesto como el de los aliados, por el contrario, se les ve compartiendo cocteles con los mismos verdugos. Como diría Neruda “a veces me canso de ser chileno”. Personalmente me indigna y, a la vez, me da vergüenza que los sucesivos gobiernos de Chile traten menos bien, que a perros y gatos, a niños, ancianos y pobres.

Si una persona ha delinquido no le da derecho al Estado a atropellar sus sagrados derechos humanos, por este solo hecho el Gobierno chileno debiera ser condenado por la conciencia universal. Un país que trata mal, en especial a sus niños y jóvenes, es un país canalla.

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)