12 de octubre: ¿qué festejamos?

La subordinación del género femenino, modo de dominación diluido en la pugna de fuerzas por el poder

Cada 12 de octubre celebramos la estulticia del sometimiento a la dominación capitalista a través de la expansión histórica de su cultura. No es aciago recordar que Cuba desde hace más de cuatro siglos es un inmenso campo non santo donde mal descansan miles de siboneyes, taínos y guanajatabeyes exterminados por el genocidio que santos conquistadores como Cristóbal Colón o Diego Velázquez facilitaron o ejecutaron directamente en nombre de la Corona Española posterior a su victoria en la llamada Guerra de Reconquista por parte de los Reyes Católicos. (VAGR)

Durante todo el tiempo en que se mantiene activa la expansión de la cultura del capitalismo, su eficiencia descansa sobre la dominación sobre la mujer, lo femenino; y la “capacidad” exclusiva de excluir, a todo lo que entiendan las normas de la autoproducción burguesa hacia la dimensión de lo feminizable.

Limitándonos solo al proceso de conquista y colonización de las Américas, podemos confirmar que, tal y como imponían las normas provenientes del capitalismo temprano, tal proceso fue encabezado y dirigido por hombres, más allá de lo complicado de la explicación acerca de las razones de la influencia de Isabel de Castilla en el inicio de la saga.

La importación de personas desde el África en estatus de esclavitud dentro de la llamada trata, estimamos, no tuvo en el reemplazo de mano de obra fresca conque sustituir a la diezmada población autóctona, como razón esencial; a su vez, garantizarse la solución de necesidades sexuales y de reproducción genética estuvo en la perspectiva de los colonizadores. Aun si con cierto cinismo, se debe admitir, que el modelo imperial de cultura que regía en el reino español, tenía una experiencia histórica extensa en el apareamiento con -y entre- los diferentes. Este reino fue el resultado de un proceso de re-conquista para la unificación, bajo la hegemonía castellana-aragonesa, de una porción mayoritaria de la península ibérica.

Aun si se habla de estrategias de ingeniería social conque hacer desaparecer cualquier vestigio de la diversidad cultural de origen africano -objetivo que devino en importante, tras los procesos revolucionarios como el de Haití-, el mestizaje desde el control estricto de las normas impuestas por la monarquía ibérica, fue, entendemos, una herramienta conque conservar el estatus de sumisión cultural y control social -teniendo en cuenta a las relaciones de producción imperantes-, que garantizasen la disposición permanente e incondicional de la mujer negra y mulata al margen del consenso e interacción con los hombres de su mismo origen étnico no euro-blanco, no solo para el servicio sexual -que está también inserto dentro de las funciones en esas relaciones sociales de producción capitalista-, también y no en segundo término como domésticas, esencialmente como “nanas” para la crianza de los individuos insertos en la autoproducción burguesa debido a que las mujeres incluidas dentro del proceso gozaban, sin dejar se estar sometidas, de ciertas condiciones de privilegio social y cultural, que incluían la casi absoluta subordinación de las no blancas de su género en la atención directa y permanente dentro de la crianza de los individuos de su misma clase; ella debía estar a disposición incondicional del cabeza de familia. Se entendía que la maternidad y la crianza, sobre todo, propiciaban un desgaste de físico que conspiraba contra la imagen social a mantener.

La praxis del pensamiento liberal se encargó de mantener y actualizar estas condiciones, para, de una parte exhibir en espacio público a una mujer -propia-, lo más conservada posible; y por la otra conservar la división etno-cultural y social entre las mujeres de su clase y las otras.