Argentina

El que se fue a Panamá, perdió su silla

La política es activa; quien así no lo entienda, puede que por más que lo intente, la misma política lo abandonará.

El chistoso santafesino Miguel Del Sel, desde el peronismo se reconvirtió, transformándose en un derechozo-neoliberal, aunque diciéndose y expresándolo a los cuatro vientos que seguía “siendo peronista”. Lo cual no es una novedad: si Julio Bárbaro, Carlos Reutemann, Luis Barrionuevo en estos tiempos así lo afirman, como décadas antes también lo sostenían Augusto Vandor, Jorge Paladino y Raúl Matera, porqué el ex (?) integrante del grupo cómico Midachi, no lo hiba a hacer…? Lo concreto que aprovechando su popularidad, y apelando a la chabacanería, la ordinarez, la incultura, y hasta el racismo, se instaló como “político”. Y hasta estuvo 2 veces a poco de ser gobernador santafesino.
Con algunos votos peronistas –seguramente-, pero también con muchísimos de los sectores medios, que (vaya singularidad) lo consideran “su” representante. Pero no pudo. Es cierto que llendo a lo concreto, quienes compitieron con Del Sel (ganando o perdiendo), no significaban diferencia alguna, salvo que pueden haber leído un poco más y ser menos guarangos al hablar.
Pero viendo lo hecho por Antonio Bonfatti, Miguel Lifschitz u Omar Perotti, no se pueden encontrar demasiadas diferencias. Son todos neoliberales con diferentes vestimentas… Lo concreto que a Mauricio Macri le sirvió mucho el chistoso Del Sel, que se instaló en la provincia tras su humor (¿?) y la ayuda de unos cuantos peronistas devenidos en macristas de cualquier hora. Expresaba “el cambio” de Cambiemos (alianza con radicales, demoprogresistas, aristas, coalicionistas y “progres”), con un claro tinte “peroncho”. Tras la victoria y asunción de Macri se especulaba con que Del Sel podía ser designado en algún cargo nacional. Pero las malas miradas en el interior del PRO pesaron más, y al final terminó siendo el representante (¡!) de Argentina en Panamá. Claro: lo sacaron del medio, justificando que era “para protegerlo”, para “dejar de exponerlo”, “para preservarlo”. Pero fundamentalmente para que algunos americanos que habitan en ese suelo centroamericano le dieran clases y formación… Lo cierto que mientras Del Sel representaba al país, la política nacional (muy activa) siguió su marcha, y fue allí que rápidamente apareció el titular del Comité Nacional de la UCR e intendente de Santa Fe (José Corral), para patear el tablero de la alianza con los socialistas santafesinos. Pero a la vez, para salir a “caminar la provincia” como ‘natural’ candidato del PRO para la gobernación en el 2019. De esa forma, dio por sentado lo que los mismos radicales (y el resto, también) ya sabían: que desde las elecciones del 2015, ese sector del radicalismo era totalmente funcional para con el PRO.
De esta forma, aquella alianza que encabezaba Del Sel con tinte “peroncho”, se transformó en una alianza con sonrisas radicales. Al PRO le viene como anillo al dedo, porque sin realizar absolutamente nada de construcción o crecimiento partidario, suma cientos de miles de votos de manera gratuita. Porque el radicalismo es un partido en liquidación, que busca conseguir lo mejor para un grupuzculo de dirigentes, ofreciéndose al mejor postor.
Lo hizo años atrás cuando regalaron la estructura al socialismo, para que Hermes Binner y Antonio Bonfatti fueran gobernadores. Decidieron hacerlo ahora al PRO, para quedarse con la gobernación. Es una apuesta fuerte. Porque mientras el chistoso Del Sel se ‘capacita’ en Ciudad de Panamá, José Corral lo ha hecho (como un ‘elegido’ dentro un grupo de apenas 15 dirigentes mundiales…) en una pequeña localidad italiana, por la… Fundación Rockefeller. Allá por marzo del 2016, Del Sel envió un mensaje donde anticipaba que para fin de este año abandonaba la embajada, para salir a “caminar” la provincia, con vistas a las elecciones del 2019. Recientemente, en octubre, reapareció por Argentina, aclarando que no se presentará como candidato y que analiza continuar como chistoso (dejó de serlo?) con Midachi. Una declaración que lo devuelve a la cruda realidad. Pero que además, es un claro mensaje que le exigió el PRO.
Porque no es hora de “disputas personales”, sino de sumar voluntades. En tal sentido, el macrismo ha decidido estrechar filas con la UCR y su estrategia para ganar la gobernación en 2019, en forma asociada: PRO-UCR. Mientras tanto acorrala al alicaído socialismo que se va quedando sin aliados; le cambia dineros “para fundamentales obras”, a cambio de silencios, sonrisas y alineamiento en materia de seguridad y represión.
Para algunos analistas, estas derrotas que soporta alegremente Lifschitz, le abren la pueta a que busque como nuevo socio (en respuesta al PRO y la UCR) a… Agustín Rossi. Lo cierto es que ello ya es una especulación. Pero lo concreto está en que la política es activa y que aquél que se fue a Panamá, perdió su silla…

SANTA FE-ARGENTINA /por Rodolfo O. Gianfelici

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