Plan Velgrano

Papelón de campaña

De fracaso en incumplimiento, pasó a ser aspirante a diputado nacional de Cambiemos por su provincia; en el camino arrancó la campaña metiendo a Tucumán en Misiones, tratando de esconderse detrás de “un error involuntario en la difusión” de sus éxitos de gestión, una administración que escribe el apellido de un patriota de la envergadura de Manuel Belgrano con V corta.

Durante varias horas, y sin ser protagonistas de un acto de realismo mágico, 1200 familias misioneras fueron tucumanas por arte del discurso electoral de la Presidencia Macri, la misma que prometió -en campaña contra Daniel Scioli- el desarrollo de un “Plan Belgrano”, dirigido a saldar la deuda histórica que la Argentina tiene con las 10 provincias del Norte y su gente”, con una inversión de u$s 16.300 millones en obras viales, ferroviarias y aeroportuarias, junto a un “fondo de reparación histórica” de otros $50.000 millones, destinados a componentes sociales, productivos y de infraestructura.
Al frente de esa “locomotora del desarrollo” norteño, del “plan de infraestructura más importante de la historia”, Mauricio Macri colocó al entonces recién derrotado candidato tucumano a la Gobernación por el Acuerdo para el Bicentenario, el odontólogo radical José Cano. Le dio un cargo con rango de ministro, y a su compañero de fórmula en la lucha contra el triunfante Juan Manzur, el Contador Público justicialista y ex intendente de la capital provincial, Domingo Amaya, lo instaló al frente de la Secretaría de Vivienda y Hábitat de la Nación.

Las promesas de campaña, ellas sí dignas de Macondo y los pececitos de oro del coronel Aureliano Buendía, incluyeron adicionales como la intervención en focos de pobreza extrema, subsidios de fletes a los puertos para las economías regionales, plan de 250.000 viviendas vía construcción directa, créditos y subsidios, incentivos laborales y fiscales para inversiones en la región…

Sin ejecución
Al realizar los anuncios, Macri destacó la inversión en obra pública que arrancaría con u$s 16 mil millones de inversión, divididos en u$s 10 mil para infraestructura vial, u$s 5.500 mil millones para la “rehabilitación ferroviaria” y u$s 300 millones para mejoras aerocomerciales.

Dieciocho meses después de aquel discurso “federal”, José Cano documentó el modelo de gestión de su benefactor: un mundo de cartón piedra, destinado a quienes la Casa Rosada trata como crédulos que creen que hay más trabajo cuando ellos o sus familiares lo pierden, que la comida no sube de precio en momentos en que el consumo, hasta de pan y leche, se reduce a niveles dramáticos, o que un pueblo misionero… queda en Tucumán.

Lo que importa a los equipos electorales de la Casa Rosada es intentar promocionar al Plan Belgrano, conducido por un funcionario que se baja del tren en pocos días, para encabezar la lista de diputados nacionales de Cambiemos por la provincia.

El Presupuesto 2017 incluía una partida de $ 86.024.322 destinada a la UPB, el 0,00034% de los u$s 16.300 millones que supuestamente se invertirían. De ese monto $ 57.619.322 corresponden a sueldos y cargas laborales, lo que queda para desarrollar NOA y NEA… son monedas. Otros $28.000 millones están asignados al Ministerio de Transporte que, al mes de febrero, registraba un 5% de ejecución de esos recursos, de acuerdo con los datos de la Jefatura de Gabinete de la Nación.

A pesar de haber creado la Unidad Plan Belgrano con rango de ministerio y una costosa burocracia de tres “mesas” (Desarrollo Humano, Social y Hábitat; Desarrollo Productivo y Economías Regionales, y de Infraestructura) compuestas por los distintos ministerios nacionales y cuatro coordinaciones (Desarrollo Humano; Infraestructura; Desarrollo Económico y Empleo y de Relaciones Institucionales, Administración y Comunicación) la administración nacional esquiva el análisis del vaciamiento de su propia criatura. Asegura que las partidas se subsumieron en ministerios como Interior, Obras Públicas y Vivienda, Educación y Deportes o Transporte.

Seis meses después de concluido 2016 no se encuentra información disponible de la ejecución de los fondos que el Plan Belgrano tenía previstos para ese año; más de la mitad de las obras viales, ferroviarias y aerocomerciales ya licitadas todavía no comenzaron a ser ejecutadas y el desierto operativo se redondea con el penoso 0% de ejecución en las obras vinculadas a la rehabilitación del Ferrocarril Belgrano Cargas durante el primer bimestre del año, equivalentes a dos tercios de los fondos anuales.

La reasignación de partidas presupuestarias, práctica común durante la década de administración PRO en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, termina de explicar por qué el Plan no avanza. El decreto 797 modificó las partidas del Presupuesto 2016 y permitió que más de $60.000 millones de pesos (unos u$s 4.000 millones, equivalentes al 25% del Belgrano) fuesen tomados a las provincias para realizar obras de transporte en la marquesina capitalina del metrobus y el mayor PBI per cápita del país.

Un camino que no lleva al Norte
Cano y su equipo vienen soportando una larga serie de problemas y denuncias:
• Diferencias internas con ministros del Gabinete Nacional como Guillermo Dietrich (Transporte) y Rogelio Frigerio (Interior, Obras Públicas y Vivienda).
• Malestar parlamentario entre los representantes de su provincia.
• Acusaciones por no haber cumplido con el plan de obras destinado a evitar nuevas inundaciones como las que volvieron a registrarse este año, desnudando la falta de inversiones que debía aportar el Belgrano.
• Imputación en la causa judicial que investiga un presunto pedido de coimas por el 10% del monto de los negocios a realizar a empresarios coreanos en nombre del Estado y en favor de Cano durante un viaje de negocios a Corea del Sur, por parte de Alberto Darnay y Osvaldo Barrañeda y otros. El imputado negó vinculación con ambos, aunque fueron candidatos y asesores de la alianza opositora encabezada por él.

Aunque el todavía titular de la UPB aseguró que “no existe contrato ni operación alguna como las señaladas y que las personas mencionadas no cumplen ni funciones ni tareas para el Plan Belgrano”, esta columna accedió al Boletín PAMI N° 2607, del miércoles 17 de agosto de 2016 en la que el entonces Director Ejecutivo del organismo, Carlos J. REGAZZONI, resuelve “Incorporar a la estructura organizativa de la Unidad de Proyectos y Asuntos Interdisciplinarios, la Coordinación de Enlace con la Unidad Plan Belgrano” y asignar “las funciones de titular” de la misma “al agente Alberto Rafael DARNAY (Legajo N° 57160 PROFTRC CH35SEM INI)”.

• Esa no fue la primera investigación judicial que involucra al candidato tucumano. La justicia federal investigó el supuesto uso de fondos de la Universidad Nacional de Tucumán en su campaña electoral para senador de 2009. En ese marco, se solicitó un expediente al Rectorado que no pudo ser encontrado.
José Cano arrancó la era macrista como jefe de una unidad ejecutora colosal, que habría de llevar adelante un plan de infraestructura capaz de dinamizar al siempre marginado Norte argentino. De fracaso en incumplimiento, pasó a ser aspirante a diputado nacional de Cambiemos por su provincia; en el camino arrancó la campaña metiendo a Tucumán en Misiones, tratando de esconderse detrás de “un error involuntario en la difusión” de sus éxitos de gestión, una administración que escribe el apellido de un patriota de la envergadura de Manuel Belgrano con V corta.

(*) Psicólogo y periodista argentino, Investigador Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)