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La CIA, una señora de muy mala reputación

Fortunato Esquivel :: 20.03.09

Quienes se consideran conocedores del accionar de esta odiada señora que es la CIA, estiman que tiene unos 300.000 agentes activos, sin contar los cientos de miles de informantes, colaboradores, políticos, funcionarios corruptos y traidores que son frenéticamente reclutados en todo el mundo.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA), que opera en Bolivia, sigue ocasionando conflictos con su indisimulado accionar en contra del gobierno de Evo Morales, quien acaba de anunciar la expulsión de un segundo agente, acusado de entrometerse en la política nacional y ser parte de la conspiración que no cesa, sobre todo a partir de los prefectos de la denominada “media luna”.

Esta señora de muy mala reputación, que no tiene miramientos a la hora de reclutar a quienes deseen acostarse con ella, es objeto de acusaciones por su mala conducta y por su cínica persistencia en meter las narices allí donde sólo los bolivianos tienen derecho a hacerlo.

El 9 de marzo, Morales, pidió a su canciller expulsar al mexicano-estadounidense Francisco Martínez, quien se desempeñaba como “diplomático” en la posición de segundo secretario de la Embajada de Estados Unidos.

Martínez es hasta el momento el segundo hombre de la CIA en ser expulsado en sólo dos años, el primero fue un tal Vincent Cooper en febrero de 2008, tras ser denunciado por un becario del Cuerpo de Paz, a quien sugirió espiar e informarle diariamente.
Martínez, está acusado de haber coordinado el golpe cívico-prefectural que entre agosto y septiembre de 2008, intentó derrocar al Presidente Morales, recurriendo para ello a la toma de instituciones estatales, voladura de ductos de exportación de gas natural y una horrenda masacre de campesinos en el departamento de Pando.

Este agente de la CIA, fue el contacto permanente entre el grupo de prefectos opositores (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija) y el embajador Philip Goldberg, que también fue expulsado tras fracasar en el derrocamiento del actual gobierno.
La CIA y la DEA, son apenas dos de 16 organismos de seguridad y espionaje de Estados Unidos, algunos de los cuales actúan en nuestro país, ayudados por malos bolivianos, cooptados gracias a la abundancia de dinero que se maneja para comprar y convertir en mercenarios a quienes deseen venderse.

Narices y ojos de la DEA y la CIA
A partir de las dictaduras militares y los gobiernos neoliberales, los organismos de intromisión de Estados Unidos, principalmente la Drug Enforcement Administration (DEA) y la Central Intelligence Agency (CIA), actúan solapadamente en Bolivia, aparentemente sin control del aparato gubernamental.

La DEA tiene un amplio aparato de espionaje, entre ellos el Special Information United (SIU) o sea el grupo especial que se ocupa de ejecutar intervenciones a los celulares y aparatos telefónicos fijos de las ciudades del eje central. Esta es, sin duda, una agresión a la privacidad de los bolivianos.

Pero, también en los organismos nacionales. Las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE), es un organismo de la FELCN, patrocinado por la Embajada a través de la DEA. El Grupo Especial en Tareas de Investigaciones Espaciales (GETIDE), cuya coordinación directa es con el subcomandante de la policía.
Los casos de narcotráfico, la vigilancia y seguimiento de estos grupos delincuenciales es ejecutado a través del Grupo de Investigación de Operaciones Especiales (GIOE), siempre con la intervención de la DEA.

La CIA, con el patrocinio de su embajada, está infiltrado en el Centro Especial de Antiterrorismo (CEAT), encargado de investigar los delitos de terrorismo, tráfico de armas, tenencia de explosivos y otros. Como no podía ser de otra manera este organismo nacional, tiene como enlace a un funcionario de la CIA.
El pasado año, fue disuelto el Centro de Operaciones Especiales (COPES), que oficialmente era un organismo nacional, pero en los hechos era patrocinado por la CIA, para aprovechar sus labores de inteligencia en aspectos políticos y otros que la embajada no deja de conocer.

En varias ocasiones, las autoridades del gobierno, denunciaron a los policías nacionales que terminaron como mercenarios de la embajada a través de la CIA y la DEA al recibir “bonos” a manera de “incentivo” entre $us 350 los clases y policías y $us 550, los jefes de grupo.

El Ministro de Gobierno, Alfredo Rada, reveló el domingo 15 de marzo, en un programa del canal de TV estatal, que por esta vía, numerosos policías eran prácticamente “decanos” al servicio de la embajada norteamericana a la que estuvieron sirviendo continuamente por más de 10 años. Dijo que durante su gestión se está acabando la práctica de convertir en mercenarios a los policías que le deben formación y lealtad al Estado boliviano.

La CIA en Bolivia, no sólo cuento
Aunque los grupos financiados por la embajada y la CIA siempre desvirtuaron que este siniestro organismo esté actuando en Bolivia, lo cierto es que dispone de la red de espías más extensa del mundo y cuya infiltración es una larga sucesión de conspiraciones, secuestros, asesinatos y actos de terrorismo en diversos países.

Quienes se consideran conocedores del accionar de esta odiada señora que es la CIA, estiman que tiene unos 300.000 agentes activos, sin contar los cientos de miles de informantes, colaboradores, políticos, funcionarios corruptos y traidores que son frenéticamente reclutados en todo el mundo. Su presupuesto, es superior a lo que Francia gasta en sus ejércitos de tierra, aire, mar y el arma atómica. Esta malvada señora, es verdaderamente de mucho cuidado.


Fortunato Esquivel es periodista boliviano


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