Siria

Siria reconstruye con visión de futuro

A medida que el Ejército sirio y sus aliados reconquistan territorios que estaban en manos de organizaciones extremistas, el Gobierno posibilita, mediante millonarias inversiones, la reconstrucción de infraestructuras dañadas en medio de un cruento conflicto armado.

Quien visite la nación del Levante apreciará que en numerosas zonas de relativa paz, como en las provincias de Damasco, Alepo, Latakia, Homs, Hama y Tartus, instalaciones fabriles y de servicios comenzaron a moverse, con el interés de hacer crecer la economía nacional.

Todo ello, pese a las sanciones económicas impuestas por Occidente contra Siria, estado que en más de seis años de guerra sumó pérdidas económicas ascendentes a más de 200 000 millones de dólares, lo que equivale cuatro veces al producto interno bruto (PIB) anual de este país antes de la contienda, según economistas.

Entre las importantes obras recientes que comenzaron a funcionar tras beneficiarse con trabajos de modernización se encuentra el Puerto de Tartus, en la provincia costera homónima, ubicada a unos 250 kilómetros al noroeste de Damasco.

La instalación deviene en puerta para el desarrollo del comercio de ese territorio con otros más allá de sus fronteras.

Signo de los nuevos tiempos de aurora que se avecinan, en la propia Tartus, constructores rehabilitaron recientemente una línea de ferrocarril que conecta la demarcación con la central provincia de Homs, lo cual permite el trasiego de combustible, fosfato y producciones agrícolas como trigo.

También en Tartus, según anunció el ministro de Transporte, Ali Hamoud, se proyecta la edificación de un aeropuerto civil, atendiendo a solicitudes de compañías aéreas de diversos países.

Como parte de la voluntad de recuperar la economía nacional, en este territorio se expande nuevamente la explotación de nuevos pozos petroleros y gasíferos, junto a minas de fosfato.

Dentro del campo energético, las autoridades sirias reactivaron en los últimos meses más de 120 pozos de petróleo y yacimientos de gas, lo que repercutió positivamente en el aumento productivo.

Siria tributa diariamente como promedio 13 millones de metros cúbicos de gas y 14 000 barriles de petróleo por día.

En la región central del país se recuperaron, por otro lado, las minas de fosfato Sharquieh y Khenefis (cercanas a Palmira, en Homs) y la producción volverá a potenciarse gracias a un convenio firmado entre la Empresa Nacional de Geología y Recursos Naturales y la compañía rusa SNTC/Logistic.

Tras los avances experimentados en el sector minero, Siria aspira a situarse, como antes del conflicto armado iniciado en 2011, entre los cinco primeros países exportadores de fosfato a escala mundial.

Por su parte, la provincia de Alepo, ocupada por grupos terroristas hasta diciembre de 2016, quedó con gran parte de su infraestructura industrial destruida por sabotajes.

Mediante fuertes inversiones y la voluntad de las autoridades y pobladores, en Alepo volvieron a funcionar 374 instalaciones fabriles, entre ellas 56 establecimientos que reiniciaron labores este año, precisó el director de la ciudad industrial, Hazem Ajjan.

Como afirman algunos, la reconstrucción en Siria ya comenzó, solo que para levantar cientos de instalaciones industriales, inmuebles y carreteras destruidas por la guerra, hacen falta enormes inversiones financieras de países amigos como Rusia, China e Irán, que defienden la causa justa del país, decidido a mantener su libertad y autodeterminación.

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