La vida no es nada, sin agua

Estamos viviendo en el planeta Tierra, donde el 97% es agua, pero salada.

Los usureros piensan que el dinero es lo más valioso del mundo, por eso lo acumulan a través de sus bancos. Los imperialistas están seguros que el petróleo es signo de poder y dominación, por eso organizan sus injustas guerras de ocupación. Pues nada de eso. Ni el dinero, ni el oro, ni el petróleo, ni los diamantes, ¡el agua, es lo más valioso del mundo!.

Es completamente imprescindible para el bienestar y la supervivencia de los 6.600 millones de seres humanos que habitamos el planeta Tierra y cuyo bien es accesible para un enorme porcentaje y escaso para otro sector menos afortunado.

Pero, ocurre que este elemento comienza a escasear, pese a que el planeta tiene más agua que tierra firme. Lamentablemente la mayor parte del agua es salada y está contenida en los océanos, en tanto que el agua dulce, que es el que nos interesa, es relativamente escaso, sobre todo para la gente que últimamente se le ocurre nacer en las ciudades.

El agua dulce escasea, en las grandes urbes, porque las industrias y los procesos agrícolas están provocando la contaminación de las cuencas hídricas que deberían servir para aprovisionar del líquido a los habitantes de estos grandes conglomerados que se han dado a vivir en macrociudades.

Vivimos en el planeta, 6.600 millones de seres humanos. De todos ellos, 1.100 millones carecen de agua potable y 2.600 millones no cuentan con alcantarillado. Si esto ocurre ahora, ¿qué pasará con nuestros hijos que dentro de unas cuatro décadas sumarán en total 9.000 millones de habitantes?.

Estamos viviendo en el planeta Tierra, donde el 97% es agua, pero salada. El resto, 3% podría ser suficiente para todos, pero no lo es, porque no está accesible del todo, pues más del 90% de ese pequeño porcentaje, se encuentra en aguas subterráneas, glaciares y ambos polos.

Por estas razones, de toda el agua dulce del planeta, sólo disponemos un 0,3% que para nuestro amargo pesar está en constante peligro, pues pequeñas cantidades de contaminantes, pueden inutilizar grandes volúmenes del valioso elemento.

Los seres humanos han sido identificados como los más nocivos y contaminantes. Los informes que cada año emite la Organización de Naciones Unidas, dice que diariamente, por lo menos dos millones de toneladas de desechos, son lanzados a las aguas de los ríos. Entre esos, están los desperdicios de las ciudades, desechos industriales, químicos y agrícolas.

En nuestro país y particularmente en la sede de gobierno, viven más de un millón de personas que diariamente lanzan sus desechos directamente a los ríos, sin pasar por ninguna laguna de oxidación. Y esa agua contaminada, baja para el consumo de vallunos y llaneros.

En las partes altas, la mayor contaminación se genera en los desechos humanos y las plantas industriales, que sin ningún escrúpulo, lanzan sus venenos a las aguas de los ríos que bajan raudamente hacia los llanos para luego perderse hacia el mar arrastrando el agregado de estas otras ciudades que tampoco le hacen un tratamiento a sus propias podredumbres.

En valles y llanos, el mayor responsable de la contaminación de las aguas superficiales, es sin duda la agricultura. Los compuestos químicos usados en esta industria son fuente de un elevado grado de contaminación.

Solo para hacerse una idea, según informes de organizaciones internacionales, en 2003, el consumo de fertilizantes en España, llegó a la escalofriante cantidad de 6 millones de toneladas. En Bolivia, hay piedra libre, nadie controla, la calidad ni el grado de contaminación de los fertilizantes importados. Menos control existe sobre la cantidad utilizada en la agricultura nacional.

Para terminar y con cifras de Naciones Unidas, diremos que el agua está comenzando a escasear. Por el momento somos 6.600 millones de habitantes, hacia 2050, llegaremos a unos 9.000 millones y para entonces se habrán agregado 3.000 millones de nuevos seres que nacerán preferentemente en países del Tercer Mundo.

El informe de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, señala que por lo menos 2.000 millones de personas repartidas en 48 países sufrirán por falta de agua, lo que significa que este elemento será muy caro.

El cambio climático, está influyendo mucho en la escasez de agua con un desequilibrio en el régimen de lluvias que provoca inundaciones masivas en algunos sectores y sequías en otros…pero éste será tema para otra ocasión.
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*Datos extractados del libro: La sexta extinción de Fernando Jiménez
Fortunato Esquivel es periodista boliviano