In Memoriam: León Canales

El revolucionario chileno que amaba al Che y aborrecía el Día de la Hispanidad

Javier Cortines    16.Oct.2017    Mundo

En el año 1991, León Canales, ideólogo del partido INDIO de Madrid, tomó con un grupo de indígenas la Catedral de Sevilla en protesta por el plan español de conmemorar allí “El V Centenario de El Descubrimiento”.

El cantautor chileno León Canales (1) falleció el 7 de octubre de 2012 pero seguirá viviendo en el corazón de todos los que bebimos de su rebeldía y conciencia social. Estuvo comprometido hasta la médula con la causa revolucionaria de América Latina, denunció sin tregua el capitalismo salvaje que aplasta a los oprimidos y apoyó sin descanso, hasta el último momento, a los indignados españoles.

En el año 1991, León Canales, ideólogo del partido INDIO de Madrid, tomó con un grupo de indígenas la Catedral de Sevilla en protesta por el plan español de conmemorar allí “El V Centenario de El Descubrimiento”.

León Canales, hombre alto, corpulento, de rabiosos ojos verdes, amaba al Che hasta los tuétanos y defendía a muerte la revolución cubana. Sentía alergia por Vargas Llosa, a quien llamaba el “lame culos de los norteamericanos”, y estaba muy esperanzado con el movimiento 15-M que catapultó a “los indignados”. Entabló amistad con la hermana del guerrillero argentino, Cecilia Guevara de la Serna.

León Canales con la hermana del Che, Celia Guevara, Madrid 1978

Ahora que se acaba de cumplir el quinto aniversario de su muerte, voy a hablaros de ese amigo que conocí en 1974 cuando el dictador Francisco Franco todavía no había estirado la pata. Nuestro primer encuentro se produjo en el legendario club nocturno de Madrid “El Rincón del Arte Nuevo”, donde deleitaba a su público con su guitarra y sus canciones, que siempre estallaban en un hermoso canto a la vida y a la revolución.

Este hombre bohemio y anarquista - que en uno de sus poemas se identifica con un toro de lidia que brama y alza su cornamenta ante las gradas, sin comprender el júbilo del público-, era humilde como una puesta de Sol y orgulloso como una tormenta, tenía el encanto del adolescente, la soledad de la estrella y la amargura del solitario.

Compartió escenarios con Víctor Jara en el Teatro del Pueblo, Inti illimani y Quilapayun. Por aquella época le invité a actuar en mi residencia universitaria de Madrid (en 1974 yo estudiaba periodismo), “El Colegio Mayor Juan Luis Vives”. En las “catacumbas del franquismo” León cantaba creaciones propias y arreglos musicales de poemas de Pablo Neruda, García Lorca, Blas de Otero, Rafael Alberti, Goytisolo, etc.

En el segundo quinquenio de la década de los setenta es aclamado en numerosos escenarios. Cuando en 1983 el socialista Enrique Tierno Galván (acérrimo defensor de la cultura popular) es elegido alcalde de la capital, León le dedica la canción “Un Madrid más Tierno con el profesor”.

Es su época de oro. También actúa en París, Estocolmo, Nueva Delhi, etc. y da charlas sobre música latinoamericana y folklore chileno en diversas universidades del mundo. Allí despliega su repertorio que incluye composiciones suyas de gran valor poético como: Una flor para tu pelo; La maratón de Madrid (de la que hablaré más adelante); Patria Mía; Canto por Cantar; El Indio Mapuche y La Calavera de Cristóbal Colón.

Escribió ensayos, poemas, obras de teatro, novelas (la mayoría inéditas). A mí me habló con entusiasmo de una de ellas “¿Por qué maté a John Lennon?”, en la que da una versión muy personal del asesinato del “beatle”. Otros títulos suyos son: “Las Flores del Canto”; “La Confesión de Rimbaud”; “El Día del Primer Amanecer”; “Jiwasa”, etc.

Dos poemas suyos – que musicalizó y cantó en sus recitales- tuvieron una marcada influencia en algunos pasajes de mi trilogía: “El Robot que Amaba a Platón”. Me refiero al ya citado “La Maratón de Madrid” y a otro que decía “Te recuerdo bebiéndote a besos junto al vino”. Me explicó que el primero trata de “un hombre que no corre la maratón para ganar, porque odia la competencia, sino porque está enamorado de una mujer y, si triunfa, se subirá al podio de sus besos”.

“La Maratón” me inspiró un capítulo del primer libro de mi trilogía, “El Robot, Grecia” en el que el protagonista, un humanoide llamado Fritz, (contemporáneo de Platón) participa en una carrera de los Juegos Olímpicos con el sueño de ganar para besar a la diosa Afrodita, de la que está profundamente enamorado, pues ese era el premio del vencedor. El otro poema lo utilizo, con mínimas variaciones, en el segundo volumen (El Robot, Egipto). Dice así: Te recuerdo bebiéndote a besos junto al vino/la guitarra y el canto desesperadamente/ en el patio de la infancia/ qué será de los nuestros/ de los amaneceres vacíos/ de las noches sin fin.

Cuando se dio la espalda a los cantautores y la sociedad española se atolondró con la casta, la especulación y Bancaraña, León fue desahuciado de su pisito de 30 metros cuadrados ubicado en la madrileña plaza de Malasaña. Se retiró a un pueblito de Ávila donde vivió como un monje. Seguro que alguien todavía recuerda en Chile su programa infantil del Canal 9 “Bartolo Lara”.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para preguntar a León ¿Pudiste brindar estos días con el Che en los Campos de la Luz? ¿Lograste hacerle reír con tu socarrona ironía? ¿Le cantaste Comandante Che Guevara? Por si acaso se puede escuchar allí, ¡ahí va!

-1-León nació en Santiago de Chile en 1936 y falleció el 7 de octubre de 2012, a los 75 años de edad, en la ciudad española de León.

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