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El govern catalán encarcelado en un juicio relámpago en situación de indefensión

Javier Cortines    03.Nov.2017    Mundo

Los inculpados, que apenas tuvieron dos o tres horas para preparar su defensa, fueron acusados por la jueza Lamela de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos, delitos que podrían acarrear penas de hasta 30 años de cárcel

La jueza de la audiencia nacional Carmen Lamela (1961) mandó el jueves a prisión -en un juicio relámpago celebrado en situación de indefensión- al ex vicepresidente del Govern Oriol Junqueras y a siete ex consellers elegidos democráticamente por el pueblo catalán. La justicia española, célebre por moverse a pasos de tortuga, actuó a marchas forzadas limitándose a tomar una resolución, a todas luces, “predeterminada”.

Los inculpados, que apenas tuvieron dos o tres horas para preparar su defensa, fueron acusados por la jueza Lamela de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos, delitos que podrían acarrear penas de hasta 30 años de cárcel. El conseller Santi Vila, que dimitió por oponerse a la declaración de independencia, fue condenado a una pena de prisión eludible bajo fianza de 50.000 euros.

El ex presidente catalán Carles Puigdemont sigue en paradero desconocido en algún lugar de Bélgica ya que, como ha alegado varias veces, “la justicia española no ofrece ninguna garantía”. Se cree que “el ilustre prófugo” desea estar alejado de España hasta que se celebren elecciones en Cataluña el próximo 21 de diciembre, para comprobar qué fuerza tiene “el independentismo” y actuar en consecuencia.

“El legítimo gobierno de Cataluña ha sido encarcelado por sus ideas y por haber sido leal al mandato del parlamento (…) El gobierno de Cataluña tiene mucha más dignidad que sus carceleros”, dijo Puigdemont en un Tweet publicado tras conocerse la insólita sentencia de la jueza Lamela.

Tanto la alcaldesa de Barcelona Ada Colau como el líder de Podemos, Pablo Iglesias, han exigido la “liberación inmediata del Govern elegido democráticamente” y han denunciado la situación de indefensión de los detenidos, algo que posiblemente no se entienda -arguyen los analistas- en las democracias avanzadas de occidente.

Del ayuntamiento de Barcelona cuelga en estos momentos una pancarta que dice “Libertad para los presos políticos”.

Ada Colau declaró ya avanzada la tarde de ayer, jueves, que “el Gobierno de Mariano Rajoy acaba de cometer un error gravísimo que tiene por objeto humillar a los catalanes. En vez de hacer justicia -matizó- ha optado por la venganza”. La alcaldesa de Barcelona exigió también “la libertad de los encarcelados”.  Debemos denunciar -agregó- “al autoritarismo de Mariano Rajoy, frenar el artículo 155 y manifestar que los problemas deben resolverse con las urnas y no con las cárceles”. Luego transmitió su “solidaridad con los afectados y sus familias”.

La decisión de Lamela ha provocado un fuerte malestar en Cataluña y se espera una oleada de protestas en los próximos días en Barcelona y todas la ciudades intervenidas por el gobierno central. Recordamos que ahora Soraya S. De Santamaría, la mano derecha de Rajoy, es la máxima autoridad de “la malograda república independentista”.

No al odio a Cataluña, amnistía  para los encarcelados. Los dirigentes que nos han gobernado durante cuatro décadas perdonaron a legiones de franquistas que ejercieron una violencia brutal durante la dictadura ¿con qué derecho moral vamos a condenar, por muy equivocados que estén, a los líderes del movimiento independentista catalán que pugnaron por instalar una República?

Puigdemont podría ser extraditado y forzado a regresar a España para responder, como su gobierno, a los delitos de rebelión, sedición y malversación, pero la imparcialidad de la casta judicial española brilla por su ausencia y el gobierno corrupto del PP no es el árbitro ideal para, en base a la virtud y la rectitud, reestablecer la legalidad.

Muchos piden un castigo duro para Puigdemont y su entorno para descargar su odio, para vengarse, no para hacer justicia.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para felicitar a la prensa española del establishment, uniforme, omnívora, monolítica, que se ha convertido en la portavoz de los papagayos que fabrica el Rey Midas tras transformar la sangre en oro. Se echan en falta voces desde la otra orilla.

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