Religión

La dramática alerta del papa Francisco sobre una guerra nuclear

El Papa Francisco, quien se encuentra de gira apostólica por Suramérica, expresó a los periodistas estar asustado por el peligro de una guerra nuclear y advirtió que el mundo está “al borde” de un conflicto de esa naturaleza.

La angustia del sumo pontífice es lógica dada la obstinación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de resucitar la carrera armamentista y convertir a su país en la primera potencia mundial nuclear, como si ya no lo fuera o como si eso realmente fuera importante en el contexto militar moderno.

Su presupuesto militar superior a los 700 mil millones de dólares, el mayor que reconozca la historia del país, va a parar en parte a las arcas del Complejo Militar Industrial y los traficantes de armas, pero otra va destinada a repotenciar el arsenal nuclear, lo cual también será ganancia para los halcones de la guerra.

Trump aboga con frenesí por convertir a Estados Unidos en la primera potencia nuclear, por encima de China y Rusia juntas, pero en realidad es irrelevante tener la mayor cantidad de armas atómicas y el mejor surtido o el más denso despliegue de ellas en el planeta.

Desde el punto de vista operacional la capacidad destructiva de los actuales arsenales en los países nucleares es tan descomunal y los sistemas de lanzamiento tan sofisticados que bastarán muy pocas bombas para que el mundo explote como una granada gigante de fragmentación y a los seres vivos les llegue su apocalipsis como a los dinosaurios.

De hecho no existe la denominada supremacía nuclear como factor de dominación que pretende Trump, y una gran mayoría de científicos coincide en que en una conflagración nuclear no habrá ganadores y toda la población humana, incluyendo aquellos países más alejados de los que podrían ser los centros de ataques, sufrirían hasta perecer las consecuencias de la contaminación ambiental y los cambios en el ecosistema que acabarían con las condiciones que permiten al hombre su vida como especie.

Solo un tonto, un ignorante o un individuo cegado por el poder o lastrado por una exagerada autosuficiencia, puede creer lo contrario y pensar que el país atacante sobreviviría al desastre universal. Por eso Trump es tan peligroso para la humanidad.

Hace muy bien el papa Francisco al advertir lacónicamente: “Creo que estamos al borde (de la guerra nuclear). Realmente tengo miedo de algo así. Solamente se necesita un accidente para precipitar las cosas”.

Por cierto, esas palabras no son ni una admonición, ni una parábola evangélica, ni la imploración a Dios. Son una dramática advertencia ante el temor a una posibilidad latente con un hombre que proclama tener en sus manos un enorme botón nuclear que sí funciona y que se vanagloria de ello.

Eso es muy peligroso en alguien que considera a una gran parte del planeta y a la gente que la habita, un agujero de mierda.