Argentina

Clarín y la política exterior del macrismo

El viernes 2 de Febrero el diario Clarín publica dos notas donde la política exterior del gobierno de Macri es enfocada desde una mirada agudamente crítica. Se entiende “agudamente” por provenir de un órgano periodístico semioficialista bajo la batuta de Magnetto, aquel a quién sectores de la oposición le atribuyen una responsabilidad semejante a la del presidente de la Nación. Una de ellas, a toda página, escrita por Marcelo Bonelli y la siguiente de igual extensión lleva la firma de Gabriel Tokatlian. Bonelli le suma los desaciertos de la política exterior, a los traspiés que, en la política doméstica, en el último tramo del año han provocado una disminución sensible en la popularidad de Macri.

Al fracaso de la ronda Buenos Aires de la OMC, incluyendo el intempestivo retiro del representante de Donald Trump, Macri le suma ahora el deslucido traspié en su visita a Francia. Aún fracasando hace apenas algunas semanas en su intención de firmar el acuerdo entre la Comunidad Económica Europea y el Mercosur, Macri volvió a insistir en su reunión con Emmanuel Macrón. A su falta habitual de visión del verdadero escenario internacional y de las dificultades que existen para concretar su absurdo sueño de “una lluvia de inversiones” le sumó una impericia diplomática, tan primaria que ni siquiera puede echarle la culpa a su canciller: Macrón había anticipado públicamente frente a los productores rurales franceses su decisión de no ceder un ápice en su proteccionismo agrario.

Poco después, la Cancilledría abandonó la tradicional política, común a la mayoría de los países del mundo y particularmente de nuestros principales aliados latinoamericanos con respecto al conflicto palestino israelí. Con su abstención Argentina quedó nuevamente cediendo a la presión norteamericana a cambio de nada. Trump, aislado en su decisión, pretende alterar el status de Jerusalén, echando nafta al fuego en Medio Oriente. Tokatlián, con finura académico-diplomática algo excesiva dice que Macri ubica a la Argentina en el Unilateralismo Periférico Concesivo, que en el lenguaje cauteloso que lo caracteriza reemplaza la lengua popular, que diría simplemente “genuflexión cipaya”. Dice Tokatlian que nada ni nadie puede probar que haciendo concesiones políticas en el plano de la defensa, el narcotráfiico y la lucha contra el terrorismo, como reza la biblia de la derecha, EEUU va a hacer concesiones económicas que vayan más allá de una bolsa de limones.

Ahora vino Rex Tyllerson a pedir algo grato para los neoliberales nativos: un nuevo auto de fé antichavista con la intención y la esperanza de terminar con Maduro a como sea, pero con respaldo argentino y brasileño. Viajan ya Bullrich y Aguad hacia la “gran democracia del Norte” a buscar algunas bolsitas con migajas y algunos containers de balas de goma y gases pimienta a cambio. Patricia va por la Task Force de la DEA. Se sospecha que en las Agencias del Norte están los que son, y quizás siempre fueron, sus jefes.

Esto es mucho peor que una mediocre reinserción en el mundo. Es una liquidación de la independencia y la dignidad nacional. Todo indica que el gobierno argentino está colaborando en la reconstrucción del patio trasero del imperialismo norteamericano. No es un brote nostalgioso que me obliga a un vocabulario que creíamos definitivamente superado: son los neoliberales intentando hacernos dar un gigantesco paso atrás. Nuevamente Tokatlián: ruega que se termine con la fracasada política del Unilateralismo Periférico Concesivo, que ha demostrado su absoluta inutilidad.