Correa, Mujica y la campera de Antel

En mayo de 2008, durante un intervalo de mi labor como asesor de la Asamblea Constituyente de Ecuador, le envíe un correo electrónico al Gerente General de Antel (Telefónica Estatal de Uruguay), José Luis Saldías, sugiriéndole un acuerdo de cooperación entre las telefónicas estatales de Uruguay y Ecuador, y particularmente entre las empresas de celulares.

Estaba y estoy convencido que las alianzas y la cooperación directa entre empresas estatales latinoamericanas, y específicamente de países pequeños, puede fortalecer esas empresas y darles una mayor proyección nacional e internacional, para contrarrestar el poder de Telefónica de España y América Móvil del magnate mexicano Carlos Slim, dos transnacionales que monopolizan el mercado de celulares en América Latina.

Le dije a Saldías que lo mejor era hacer todos los contactos a través de la Cancillería y la embajada de Uruguay en Ecuador, y buscar un convenio de cooperación solidario y equitativo que sirviera para fortalecer Ancel (estatal uruguaya de celulares) y Alegro (estatal ecuatoriana de celulares). Meses después se firmó un convenio que puede transformarse en un ejemplo para la integración.

Por estos días, técnicos de la empresa uruguaya trabajan en la tarea de levantar Alegro, empresa que fue golpeada y casi herida de muerte por los gobierno neoliberales que además de generar corrupción jugaron a favor de las transnacionales mencionadas.

Esos técnicos, tiene que ser muy conscientes de la responsabilidad que han asumido, y que están obligados a volcar toda su capacidad para levantar esta empresa pública. Que eso exige mucha capacidad técnica, pero sobre todo, capacidad de resistir a las presiones que vendrán de esas dos trasnacionales que quieren seguir manejando el negocio de los celulares en Ecuador. Esos técnicos no pueden fallar, por Uruguay, por Ecuador y, sobre todo, porque este convenio puede transformarse en un pequeño ejemplo del nuevo tipo de relaciones que se empiezan a construir entre países hermanos.

Sé que el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha dado todo el apoyo para esa cooperación. Sé además que el Senador uruguayo José Mujica ha redoblado el esfuerzo para que se concrete esa cooperación. Sé que es parte de la apuesta a la integración que tienen Rafael Correa y José Mujica. De la apuesta a la amistad, a la cooperación solidaria, equitativa, a la complementación.

Cuando José Mujica en sus actos viste una campera de Antel o concurre al acto del 1 de mayo con un gorrito de Ancel, está reivindicando simbólicamente la necesidad de defender la empresa de telecomunicaciones de Uruguay.

Es un llamando a los uruguayos y uruguayas a redoblar la defensa de Antel y Ancel ante las presiones e intereses de las dos trasnacionales que no han podido ni podrán romper a la telefónica estatal.

Pero mientras en Uruguay Ancel domina el mercado de celulares, en Ecuador, las dos trasnacionales son dueñas del mercado.

Ahora es necesario que Alegro se transforme en una empresa como Ancel. Las autoridades, los trabajadores y los ecuatorianos y ecuatorianas deben asumir que este partido es entre la empresa del país, la empresa nacional, y dos trasnacionales que ya han lucrado bastante en Ecuador.

Es necesario también, que Ancel se siga fortaleciendo. Las autoridades, los trabajadores y los uruguayos y uruguayas deben comprometerse mucho más en ese partido entre la empresa del país, la empresa nacional, y las mismas dos trasnacionales que quieren lucrar en Uruguay.

En una y otra pelea, que en realidad son parte de la misma pelea, está la defensa del cambio, está la defensa de lo público, está la defensa de nuestros países frente a los intereses trasnacionales.

El acuerdo de cooperación me alegró profundamente, no tanto por haber lanzado la idea, sino porque hermana a los dos países, y fortalece la amistad entre dos gobiernos progresistas, cuya prioridad es la inversión social y el rescate de lo público, camino a consolidar en la América toda, lo que Correa denomina un cambio de época.

kintto@yahoo.com