Cataluña

La escuela catalana en peligro

Jesús Gellida    25.Feb.2018    Europa

El catalán había sido prohibido y maltratado durante la dictadura, pero salió vivo –aunque muy debilitado–. El surgimiento de la inmersión lingüística se concibió a través de un amplio consenso social, político y pedagógico, como un modelo para la integración y la convivencia social, que normalizara la lengua del país. Un modelo vertebrador de una escuela no segregadora, que garantiza la igualdad de oportunidades y la cohesión social desde una perspectiva intercultural.

La movilización social y la autoorganización popular convirtió las escuelas franquistas en escuelas renovadoras, públicas y catalanas –arraigadas en los barrios– y queridas por la ciudadanía, con la inmersión lingüística como modelo que ha trabajado para no mantener dividida la sociedad entre quienes hablan castellano y quienes hablan catalán, y que ha asegurado el conocimiento de las dos lenguas cooficiales por parte del alumnado.

El catalán, el idioma propio de Cataluña, no es la lengua habitual de la mayoría de la población, todo y los esfuerzos durante las tres últimas décadas para revitalizarlo. En este sentido, el consenso alrededor de la inmersión lingüística y de la posterior articulación del catalán como lengua vehicular en la escuela, es uno de los únicos apoyos efectivos para parar su progresiva minorización.

El Partido Popular quiere poner fin a la inmersión lingüística

El gobierno español estudia que se incluya, vía 155, una casilla en la preinscripción para elegir el castellano como lengua vehicular en la escuela catalana; una medida de importante alcance político que, de imponerse, daría pie a la segregación lingüística del alumnado, tal y cómo afirma Somescola . Una posición política del gobierno de Rajoy para agrietar el modelo de éxito de la escuela catalana y sacar rédito electoral en su carrera anticatalanista con Ciudadanos, un partido –el de Rivera– que nació como punta de lanza para dinamitar el modelo de inmersión lingüística.

El ataque a la escuela catalana es un movimiento del PP para presionar al independentismo para la conformación de un gobierno “legal” pero, también, para imponer una medida largamente perseguida por los populares, aprovechando la actual situación de intervención del autogobierno catalán. En este sentido, incluso el Tribunal Constitucional ha anulado los artículos de la LOMCE –más conocida como ley Wert–, que preveían una dotación de 6.000 euros para las familias que pedían la escolarización en castellano en Cataluña, una dotación económica que tenía que asumir la Generalitat, y que recurrió. No obstante, este sólo es un revés en la hoja de ruta de los populares contra el modelo de escuela catalana.

Frente común contra la segregación escolar

La idea del ejecutivo popular ha encontrado el rechazo frontal de las fuerzas políticas catalanas en el Congreso, así como del PSOE y de Unidos Podemos, las cuales consideran que es un ataque a la escuela catalana y a la convivencia lingüística. Una repulsa a la que se ha sumado el PSC, pero al que se exige –desde las fuerzas soberanistas– que rectifique respecto a su apoyo al 155.

Toda la comunidad educativa, los y las docentes, la FAPAC y los sindicatos no quieren ni oír hablar de segregación escolar, ya sea por razón de lengua, género o económica y, defienden el catalán como lengua vehicular, siendo este el corazón del sistema educativo. Así mismo, avisan que no permitirán que se separe el alumnado por lenguas, movilizándose de la forma que hiciera falta para defender el modelo, y recuerdan –desde el sindicato USTEC– lo que pasó el 2013 en las Islas Baleares con la huelga de docentes.

La inmersión lingüística es un modelo de éxito, patrimonio de todos y todas, el cual tenemos que preservar defendiendo una escuela catalana pública, democrática, cohesionadora e integradora ante un gobierno estatal recentralitzador.

Jesús Gellida, politólogo y escritor