La Virgen y la Paloma

¿Por qué La Virgen fue embarazada por una paloma y no por un cisne?

Arjuna    29.Mar.2018    Opinión

En la religión cristiana, basada en el misterio de la Santísima Trinidad, los pioneros se decantaron por la paloma a la hora de elegir al portador de la semilla que entró en el lecho de María

Las transformaciones de los dioses en animales son tan antiguas como la orilla del mar. Zeus, el más amoral de todos, adoptaba multitud de formas para seducir a sus amantes, ya fueran varones hermosos, como Ganímedes, o mujeres irresistibles como Leda, a quien hipnotizó tras convertirse en cisne.

Cuando Zeus inseminó a Leda, ésta quedó embarazada y puso dos huevos. De uno salió Helena de Troya, que heredó la delicadísima piel del cisne y la hermosura que volvía locos a los hombres, y del otro Pólux, príncipe inmortal que tuvo un hermano gemelo mortal, Cástor, origen de Géminis.

Zeus solía encarnarse -ya que era un fanfarrón, un prepotente y un narcisista- en animales espectaculares que te quitaban el hipo. Bajaba a la tierra en forma de toro, águila, león, etc. y utilizaba todos los trucos del olimpo para camelar a los más bellos y bellas.

Cuando Zeus hacía el amor con sus amantes, ya fuera por la vía rectal, caso Ganímedes, o vaginal, caso Leda, (quien según la tradición fue seducida por los encantos anseriformes del portador del rayo), éstos quedaban “entusiasmados”, palabra que en griego significa “con dios dentro”.

Si los humanos eran violados por El Maligno, quedaban “endemoniados”, es decir, “con el demonio dentro”. Esa creencia se trasladó al futuro dando lugar a los rituales exorcistas o a la quema en la hoguera de los pecadores, generalmente mujeres, que habían abierto sus puertas al demonio.

En la religión cristiana, basada en el misterio de la Santísima Trinidad, los pioneros se decantaron por la paloma a la hora de elegir al portador de la semilla que entró en el lecho de María. Ese animal es el prototipo de la humildad. Un volador que no tiene reparos en bajar a la calle y codearse con el pueblo.

Hubiera sido un error mayúsculo que el Padre se hubiera reencarnado, siguiendo los malos ejemplos de Zeus, en un cisne, un pavo real, un unicornio o un mimoso y coqueto gato de angora.

El mensaje de Jesús, que tan bien caló en los cristianos, fue, según rumores todavía no desmentidos, el amor y la solidaridad universal, para convertir la tierra en un hermoso vergel sin barreras ni fronteras.

Algunos, dos mil años después, confundieron su doctrina con un comunismo preñado de pureza que, tras levantar un vuelo cegador, fue devorado por la condición humana. Pasada la Era de la Inocencia, cada día cuesta más levantarse por la mañana y brindar por la salida del Sol.

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