Quiere Trump tratar la situación de Venezuela y que no esté Maduro

Es completamente comprensible la altiva y hasta arrogante actitud del presidente venezolano Nicolás Maduro de advertir que llueve truene o relampagueé que irá a Lima, pues aparte de ser una imperial advertencia el no sólo haber ordenado que no se permita la presencia del presidente venezolano en la 8va Cumbre de la Américas a realizarse en Lima; así como la servil predisposición del gobierno peruano -y ya no hablo del perro faldero de Kuszinsky que se fue con la cola entre las patas, antes de poder batirle la cola a su amo del norte el próximo 13 y 14 de abril- de no permitir la presencia del presidente venezolano; sino hasta por un mínimo de valor civil, que es lógico que si en la Cumbre de la Américas se va abordar la situación venezolana, que por lo menos esté quien representa al Estado Venezolano.
Así es como desde el departamento de Estado de los EE.UU., se ha fijado que: “La cumbre dará un espacio para que nuestros líderes aborden los temas más urgentes del continente, y creemos que la crisis política, económica y humanitaria en Venezuela es el tema más urgente del continente en este momento”. Ni una palabra más ni una menos para entender que ésta Cumbre abordará -entre otras-, como la corrupción en el Continente -después de la renuncia ignominiosa de su perro faldero-, mejorar las condiciones comerciales para los negocios estadounidenses -promoviendo el cobarde proteccionismo por el miedo a la expansión del comercio con China- que serán las grandes prioridades de la Cumbre.
Así mismo Trump colonialmente ha convocado a que: “se debe hacer frente a la crisis humanitaria, quizá mediante nuevas respuestas regionales, y para mejorar los apoyos para lograr más acciones en la OEA (Organización de Estados Americanos). Tal como lo ha hecho a lo largo de la historia, a través de su ministerio de colonias como diría el Che. Esa es la razón por la que Trump ha instruido que se den “nuevas respuestas regionales”, como la de los lambiscones del Grupo de Lima.
Vale decir que si Trump tienen un mínimo de coraje es que “face to face”, cara a cara, le encare al presidente Maduro sobre la situación de Venezuela, pues de otra forma, ¿cómo se puede esperar que cualquier determinación pudiese merecer respeto?
Los EE.UU., ya no son merecedores de respeto alguno, pues no sólo que están temblando ante el comercio del Continente con la China, sino que no tiene el valor de tener al frente a quien los ha desafiado que le digan en la cara lo que piensan, y por esa razón es cobardemente Trump quiere tratar la situación de Venezuela sin que esté Maduro.

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Publicación Barómetro