Macron celebra primer año de presidencia con una Francia convulsa

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, cumple hoy su primer aniversario de mandato, al que llega con un país en plena convulsión social y con encuestas de popularidad muy poco favorables.

Un año exacto pasó desde la investidura oficial y la llegada al Palacio del Elíseo del que a sus 39 años se convirtió en el jefe de Estado galo más joven de los últimos dos siglos.

Su juventud despertaba no pocas expectativas que ahora, 12 meses después, se han diluido para una parte importante la ciudadanía, tal como lo confirman los sondeos.

Las más recientes consultas indican que la mayoría de los franceses desaprueba la gestión del mandatario, quien se ha ganado el apelativo de ‘presidente de los ricos’, a raíz de las medidas tomadas en su primer año.

‘Esta percepción lo perseguirá sin dudas -con mayor o menor intensidad- hasta el final de su quinquenio y es claramente lo que impide a los franceses, por el momento, sacar un balance globalmente positivo de la presidencia de Macron’, explicó el presidente del instituto Odoxa, GaÃ’l Sliman.

Esa institución realizó un sondeo según el cual un 59 por ciento de los ciudadanos no desea que el jefe de Estado intente reelegirse en los comicios de 2022, lo que muestra un elevado nivel de impopularidad.

De acuerdo con la consulta, prevalecen las visiones poco favorables: un 77 por ciento estima que el jefe de Estado no es una persona humilde y un 68 por ciento lo considera alejado de la gente.

La mayoría de los franceses opina que su política está desequilibrada, al ser mucho más de derecha que de izquierda, pese a su intención de mostrarse como un político centrista.

Asimismo, un 72 por ciento de los ciudadanos cree que las reformas impulsadas por su gobierno son socialmente injustas.

Justamente las medidas y leyes promovidas por el mandatario generaron una cadena de huelgas en los últimos meses, las cuales ahora coexisten en un panorama de agitación social.

Desde el mes de marzo se han convocado varias manifestaciones en las que cientos de miles de franceses salieron a las calles a rechazar la política de Macron, juzgada como muy favorable a los intereses neoliberales.

Entre los grupos sociales más activos se encuentran los trabajadores ferroviarios, que se oponen a la reforma de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF) y la consideran el inicio de la destrucción de un sector modelo del servicio público en Francia.

En consecuencia, los empleados y sindicatos de la SNCF se mantienen en huelga con paros dos días de cada cinco, desde el 3 de abril hasta finales de junio, lo que significa un total de 36 jornadas de perturbaciones en el tráfico.

Por otro lado, los funcionarios y trabajadores del sector público también se unen a las manifestaciones con el fin de protestar por los recortes de personal y de presupuesto previstos por las autoridades; en este ámbito son particularmente activos los empleados de los hospitales, que denuncian las difíciles condiciones de trabajo.

La efervescencia social incluye además a los jubilados, opuestos al aumento de determinados impuestos, así como los estudiantes, indignados ante una reforma de acceso a la universidad que catalogan como muy injusta para las clases menos favorecidas.

En este difícil contexto, el presidente mantiene una postura intransigente sin ceder en los principales puntos de sus reformas, lo cual le ha valido además el calificativo de autoritario.

Numerosos analistas opinan que el clima de descontento social no constituye un buen augurio para celebrar un primer año de mandato, y algunos indican que pasará mucho tiempo antes de que el gobierno logre estabilizar la situación, en caso de conseguirlo.

Prensa Latina