Continúa el caos capitalista mundial

Desde los círculos económicos y financieros de la Unión Europea, se despliegan grandes esfuerzos por hacerle creer a la opinión pública, que se están produciendo signos de recuperación económica, como una forma de minimizar los costos que ha generado y seguirá produciendo el descalabro económico y financiero que vive el sistema capitalista en sus diversas expresiones y a escala mundial.

Sin embargo, lo cierto es que en la vieja Europa el ejército de desempleados sigue creciendo de forma alarmante y la contracción del producto interno bruto ya casi se encuentra por los suelos. Por ejemplo, en países como España la crisis económica de los capitales ha puesto termino a la existencia de más de 100.423 empresas, lo que representa la desaparición del 7,1% de las empresas españolas en un año, de acuerdo a los antecedentes hechos públicos por la Confederación Nacional de Autónomos y Microempresas (Conae).

Ahora los efectos y consecuencias de la crisis generada por la mafias del mundo financiero norteamericano y europeo, según señalan directivos del Banco Alemán recién esta comenzando a acelerar la destrucción de empleos. Además porque el mundo empresarial en sus diversos niveles, no tiene ninguna disposición en contribuir a superar la crisis en beneficio del bien común. Recordemos que fuentes económicas europeas nos indican que la cesantía estaría alcanzando los 20 millones de nuevos parados, tan solo en el viejo continente.

De allí que ante la anarquía económica existente en la toma de medidas, tanto en Europa, Estados Unidos y Japón no se observan signos de recuperación económica reales y a cada paso surgen efectos colaterales imprevistos y difíciles de manejar o reordenar. Para muestra un “botón”, el Producto Interior Bruto (PIB) de la zona del euro y de la Unión Europea (UE) descendió en el primer trimestre un 2,5%, el mayor descenso desde que Eurostat inició la serie histórica en 1995. Ahora todos los pronósticos siguen indicando que la caída del PIB a escala de las economías antes mencionadas, seguirá desplomándose.

Es tal además el cúmulo de contradicciones existentes en los “iluminados” y expertos económicos del mundo capitalista, que aún no saben con certeza como resolver la crisis y el tiempo que esta durara o hasta donde la extenderán, o lo que se busca generar con ella.

De allí que todos los “paquetes de medidas” implementados por los gurúes del sistema capitalista en beneficio de los especuladores y la mafias que componen el sistema financiero internacional, no ha hecho otra cosas que empeorar la situación a escala global.

Pero si ha dejado al descubierto lo corrupto que se encuentra su sistema económico en sus más diversos niveles. Por ejemplo, y nos volvemos a remitir a España, Caja Madrid adquirió en abril un BMW serie 7 blindado por valor de 510.717 euros para que su presidente, Miguel Blesa, pueda ser trasladado de forma segura, según dan a conocer medios de prensa del país ibérico. La adquisición del BMW se produce también en un momento en que la cuarta entidad financiera del país ha presentado un nivel de morosidad en el primer trimestre que ronda el 5%, uno de los más altos del sector.

Otro ejemplo de la corrupción en los altos niveles del mundo financiero español y que también se da en el resto de Europa. Los ejecutivos de Caja Castilla-La Mancha por parte del Banco de España, no han renunciado a sus lujosos privilegios disfrutando de automóviles oficiales con chofer, uso exclusivo de las tarjetas VISA oro con fondos indefinidos y sueldos multimillonarios con primas extras de todo tipo.

Mientras tanto los bancos continúan en apuros, el gobierno belga haciendo uso de los recursos públicos ha ido en el rescate de KBC que se encontraría al borde de la quiebra. Otras entidades bancarias golpeadas por la crisis son Natixis de capitales franceses, le siguen el Banco Popular, el Banco del Crédito Agrícola y el cuarto banco galo de propiedad de Caisse d’Epargne, también se encuentra en apuros.

Mientras tanto las entidades financieras continúan anunciado el despido de sus empleados, como es el caso de American Express ha dado a conocer el despido de unos 4.000 empleos, que equivale a un recorte del 6% de su plantilla, entre otras medidas con las que pretende ahorrar alrededor de 800 millones de dólares (unos 590 millones de euros) en lo que queda de año. O la industria alemana Schaeffler, dedicada a producir componentes para automóviles y que ha anunciado el despido de 4500 trabajadores.

En los países que forman parte de los epicentros principales de la crisis (EE.UU., UE y Japón) del capitalismo salvaje siguen cayendo las ventas del sector servicio, la morosidad de los ciudadanos que se encuentran endeudados por determinados tipos de créditos sigue creciendo. Los pedidos a las industrias que forman parte de la economía real sigue en descenso, las caídas en algunos países se remontan alrededor del 20% de la industria manufacturera en el transcurso de un mes.

Ahora los máximos directivo del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Interamericano de Desarrollo y otras entidades del sistema capitalista mundial, viven en una incertidumbre permanente, sin saber a ciencia cierta, hacia donde se dirige la brújula del sistema. Ni siquiera ellos tienen claro cuando será el momento que se produzca una cierta recuperación económica. Y permanentemente usan un vocabulario de profetas o astrólogos, más que de economistas serios y responsables para enfrentar la crisis que ellos mismos han generado.

De allí que el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellic, Jean-Claude Trichet, director del Banco Central de Europa, y el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Tim Geithner, en su encuentro secreto en Grecia, resolvieron que hay que seguir descargando la crisis en los estratos sociales de menores ingresos y en las capas medias endeudadas y cada vez más empobrecidas, hasta que no se vean visos de un crecimiento real de la economía mundial.

De allí que todas las medidas están dirigidas a salvar de una catástrofe mayor a todo el sistema económico y financiero del mundo capitalista a escala global, minimizar sus efectos en la economía real y reducir las peligrosas consecuencias sociales que se puedan derivar de la crisis.

Ahora en la vereda del frente, el movimiento sindical y sus dirigentes a escala global, se encuentra desconcertado ante la crisis, muchos de sus líderes se han arrodillado ante el capital neoliberal y sin una capacidad real de respuesta ante la avalancha de cesantía que están generando los que dirigen y controlan la economía capitalista mundial. Las mayores movilizaciones ante la crisis se han llevado a cabo en países como Grecia, Alemania o Francia, pero estas restan de tener el carácter de masas al cual estaba acostumbrada la clase trabajadora.

En países como Suecia, los dirigentes de los sindicatos más importantes y de la central obrera (LO), han terminado corrompidos antes las políticas económicas neoliberales implantadas en el país escandinavo.

En el ámbito de la política propiamente tal, las fuerzas progresistas y de izquierda a escala mundial, se encuentran debilitadas y en muchos casos divididas, lo que les impide enfrentar como una sola fuerza a los representantes de los capitales y su crisis económica. Permitiendo así, que el sistema capitalista a escala mundial tengan el campo completamente libre para seguir golpeando con sus crisis a los estratos sociales de menores ingresos de los más diversos países del mundo.

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