EEUU-Corea del Norte

Trump y Kim firman declaración que “cambiará el mundo”

Javier Cortines    12.Jun.2018    Mundo

El presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un declararon, tras celebrar una reunión cumbre en Singapur, que “cambiarán el mundo” y llevarán “la paz y la desnuclearización a la península coreana”. Habrá que esperar para ver si el documento firmado es papel mojado, simple propaganda para mejorar la imagen, como creen muchos analistas, o el inicio de un largo y tortuoso camino hacia “el mundo feliz” de Alicia en el país de las maravillas.

Donald Trump y Kim Jong-un, los dos líderes con menos credibilidad del planeta, firmaron hoy una declaración conjunta “que cambiará el mundo” tras celebrar una reunión cumbre de más de cuatro horas en la Ciudad Estado de Singapur.

Trump, que salió del encuentro con las mejillas rojas, había dicho hace unos días que sólo llegaría a un pacto con el líder norcoreano “si había feeling”. “Si no hay feeling” me marcharé en el primer minuto del “face to face”, recalcó dando a entender que, entre sus muchas cualidades, se encuentra la de “leer y ver” el alma de sus interlocutores.

En una rueda de prensa celebrada a las 16:00 hora local (a las 10 hora peninsular española), Trump, que necesita demostrar al mundo que es el líder más inteligente de todos los tiempos, dijo que “vamos a resolver un problema muy peligroso” y que ambas partes celebrarán muchas reuniones a partir de ahora “para conseguir la paz y la desnuclearización de la península coreana”.

Por su parte, Kim Jong-un, que la noche anterior estuvo haciendo turismo, se mostró feliz por haber tocado al Emperador y afirmó que “el mundo va a ver un cambio tremendo”.

La vaporosa declaración conjunta suscrita por ambos líderes señala que “Estados Unidos y la República Democrática Popular de Corea (RDPC, Corea del Norte) se comprometen a establecer nuevas relaciones, de acuerdo al deseo de los dos países de paz y prosperidad”.

El documento añade que “La RDPC se compromete a trabajar por la desnuclearización completa de la península coreana” y que Pyongyang “colaborará para recuperar los restos de los soldados (surcoreanos y estadounidenses) hechos prisioneros o desaparecidos en la Guerra de Corea (1950-1953).

A juicio de este modesto escriba, habrá que esperar un tiempo prudente para ver si el documento suscrito por ambos mandatarios no es papel mojado, una baza jugada por Kim Jong-un y Donald Trump para demostrar al mundo que “son capaces de conseguir lo imposible”. (En Corea del Norte se cree que el líder puede hacer milagros).

La reunión se celebró en la pequeña y cercana isla de Sentosa, cuyos accesos estuvieron fuertemente controlados por un contingente de aguerridos Gurkas, famosos por su ferocidad en el combate y en la lucha cuerpo a cuerpo con cuchillo en mano.

Para la cumbre se habilitó una sala del lujoso hotel Capella, construido en la década del 1880, y rediseñado por el arquitecto británico Norman Foster.

Tras la guerra civil coreana Seúl y Pyongyang firmaron “un alto el fuego” (un armisticio), nunca un acuerdo de paz, por lo que las dos Coreas – separadas por el Paralelo 38- continúan en “estado de guerra técnico”.

Aunque la mayoría de los surcoreanos (unos 50 millones de habitantes) deseaban la reunificación de la península en la década de 1980, ahora sólo una minoría aspira a “esa fusión”, señalan los analistas, por temor a que “el alto nivel de vida y económico logrado con tantos sacrificios por Corea del Sur caiga en picado y se instale el caos en la región”.

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