Suecia

Rojas es un provocador y montajista profesional

Toda la carrera política de Mauricio Rojas , nuevo ministro de cultura, esta construída en base al montaje y la provocación. Debe estar riéndose
con toda la polémica que se ha producido en torno a sus declaraciones sobre el Museo de la Memoria en Santiago.

En Suecia, construyó primero, la imagen de un ultra revolucionario obligado a autoexiliarse a raíz del golpe militar en Chile. Años más tarde, renunciado ya a su “legado” ideológico, estuvo “buscando” partido durante varios años que lo acogiera. Primero coqueteó con la socialdemocracia, luego con los conservadores y finalmente con el partido liberal, siendo representante de este partido en el parlamento sueco entre el 2002 al 2006. Se convirtió en experto en politicas de inmigración e integración. Son muchos los ejemplos en que Rojas hace propuestas y afirmaciones en el parlamento sueco, que allanan el camino para que el pensamiento xenófobo de la ultraderecha ganase tantos adeptos. En diciembre del año 2005 afirma por ejemplo que, la mayoría de los actos delictivos que los inmigrantes comenten, se debe a su “tradición cultural” y por tanto poco o nada tenian que ver en la sociedad sueca. Solo queda el camino de la expulsión. No había que “gastar” recursos con meterlos en la cárcel. Antes las continuas declaraciones controvertidas y provocativas de Rojas, llevarón incluso a reaccionar a la juventud de su propio partido que exigió su expulsión en enero del 2006. Para la juventud del Partido Liberal, Rojas no representaba ni respetaba la tradición humanista de esa corriente política.

Sin duda alguna, para la ultraderecha sueca, las declaraciones de Rojas venían como “anillo al dedo”
En el año 2008, Rojas decide nuevamente “autoexiliarse”, esta vez de Suecia, ya que se sentía perseguido por los “ultraizquierdistas” de la televisión y radio sueca que lo tacharón de xenófobo y racista. Muchos dudan de este montaje de Rojas, en un país donde se respetan los derechos básicos y donde existe tolerancia, aún hoy cuando la ultraderecha ha crecido. Su nuevo destino fue España, donde comenzó a cooperar en políticas de inmigración con los sectores “duros” del Partido Popular, de allí su relación cercana con José María Aznar.

A Rojas no se le conocen trabajos relacionados con cultura y arte ni en Suecia, ni en España, ni en Chile. En Estocolmo estuvo a cargo de una editorial, Timbro, financiada por la patronal sueca y su labor era editar textos ultraliberales y que tenían como finalidad desmontar todo el legado socialdemocrata de la sociedad del bienestar de “un hogar para el pueblo” (Folkhemmet) que llevarón a cabo, entre otros, Per Albin Hansson y Olof Palme