Estados Unidos y la satanización de China

Todo parece indicar que ahora es el turno de China, pues recientemente el ex jefe de la CIA y actual responsable de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, ha insinuado que frente a la guerra comercial que ha desatado Donald Trump contra China, el país asiático seria una amenaza mucho mayor que Rusia.

Al respecto el jefe de la diplomacia norteamericana Pompeo, en una entrevista concedida para cadena Fox New, no solo ha expresado que Rusia se comporta de una manera agresiva, también lo hace China, y por lo tanto “hay que contenerlas y hacerle frente”, ha afirmado Pompeo. Pero hoy ante la virulencia de la guerra comercial de Trump, China pasa a transformarse en una amenaza mayor para los intereses geoestratégicos y geopolíticos de los Estados Unidos en el mundo, de allí que hay que satanizarla, a China hay que bajarla del pedestal como potencia económica mundial y si es posible echar a pique su sistema económico, esto a cualquier precio, incluso, ante el riesgo de conducir al mundo hacia una guerra a gran escala, cuando no nuclear.

Pero no solo eso, Pompeo en una nueva entrevista para la cadena Fox News (23/09/18), expreso que EE.UU. “está determinado” a ganar la guerra comercial a China y no va a dar marcha atrás en su política de introducción de las medidas restrictivas contra el gigante asiático, para luego agregar que ante la guerra comercial estamos determinados a ganarla”, afirmó Pompeo acentuando que Trump seguirá presionando a China con altos aranceles para obtener el resultado deseado, o sea, aniquilar la economía China.

Lo que nos indica que se viene una fuerte campaña mediática en contra de China, satanizando una vez más a aquellos países que no se alinean con las políticas agresivas y los dictados de los Estados Unidos. De allí que ahora tendremos a China formando parte del “eje del mal” o de los países que promueven y financian el terrorismo, todo muy típico de los exabruptos neonazis de los halcones de la Casa Blanca.

Recordemos que Estados Unidos, el complejo militar industrial, las grandes corporaciones, la oligarquía estadounidense, siempre han necesitado tener enemigos externos para justificar todo tipo de agresiones contra el resto del mundo. Antes fue la Unión Soviética y los países que formaban parte del CAME, que fue una organización de cooperación económica formada en torno a la URSS por diversos países exsocialistas europeos y que eran mirado con suspicacia por los Estados Unidos y sus aliados, por esto de la competencia económica a escala global, ante los cuales no escatimaron esfuerzos para montar grandes campañas en su contra, para maldecirlas y satanizarlas.

Una vez producida la caída de la URSS y sus aliados más inmediatos, los Estados Unidos se sienten los dueños del mundo, la lucha de los contrarios a fenecido y EE.UU. sé queda sin un enemigo externo, entonces, inventa la figura del terrorismo internacional, para dar paso a la satanización de todos aquellos países que no forman parte de su órbita de influencia, especialmente los países del mundo árabe. En estos países y junto a sus aliados más inmediatos (OTAN), comienzan a crear células terroristas, las estrenan y las financian, para luego enviarlas a los países que son cuestionados por Estados Unidos y que no responden a sus intereses, de allí hoy la tragedia que se vive en el Oriente Medio y siempre castigando y satanizando a los países y líderes, que no forman parte de su esfera de influencia.

Ya anteriormente hemos observado como se ha satanizado a Corea del Norte, Irán, Siria, Rusia y ahora China, antes lo hicieron con Sadam Husein y Muamar Gadafi, para así justificar ante el mundo sus invasiones y agresiones militares, sus sanciones y campañas mediáticas, todo, muy bien apoyadas por los medios de comunicación occidentales.

Luego viene todo esto de los países que entran a formar parte del “eje del mal” y que presuntamente apoyan a grupos terroristas (Corea del Norte, Cuba, Irán, Irak, Siria, Venezuela, Libia, etc.), también llamados por Estados Unidos y sus aliados como “estados canalla”.

De allí que, a través de los órganos de prensa, vamos a observar todo tipo de acusaciones contra China y sus aliados más directos, campaña en la cual se van alineando todos los medios de prensa serviles a las políticas injerencista, terroristas, genocidas y diabólicas de los Estados Unidos.

Para el mundo en general, esta claro, que ha sido el actual inquilino de la Casa Blanca, el que ha desatado la guerra comercial contra el resto del mundo, pues no se trata solo de China, también castiga y amenaza a sus aliados de la Unión Europea y a todos aquellos países que no acepten las reglas del juego norteamericano.

En julio pasado, el FMI ya advirtió a Trump de que una guerra comercial entre las principales economías del mundo, la cual podría costar 430 mil millones de dólares o más a la economía mundial, y afirmó que EE.UU. sería “especialmente vulnerable” en ese conflicto.

Hoy, el “imperio del mal” y el objetivo de la satanización es China, causante de todos los males económicos que padece Estados Unidos, según Trump y algunos de sus aliados en el mundo, esto de acuerdo a las declaraciones de Pompeo a la prensa y la importancia que reviste para Estados Unidos, arrinconar al país asiático y sus aliados estratégicos.

Lo cierto es que a medida que China avanza en su proceso de desarrollo y va ganando en presencia e influencia internacional, no solo en el ámbito de lo económico comercial, sino que además en diversas áreas del avance científico-técnico, es que el país asiático comienza a verse asediado por las políticas agresivas y mediáticas de los Estados Unidos y algunos de sus aliados.

Ahora la guerra comercial y de prensa desatada por el gobierno de Trump contra China, la Unión Europea y los países que no se someten a su intimidación, puede tener graves consecuencias y solo puede conducir a una crisis económica mundial de proporciones y con graves efectos a escala global, lo que incluso podría concluir en una guerra nuclear, como dice el refrán, “tanto va el cántaro al agua hasta que este se rompe” y todo por querer imponerle al resto del mundo su propia hegemonía, ya en decadencia ante los ojos del mundo.

Eduardo Andrade Bone
Comunicador Social
Analista Político
Corresponsal de Prensa
AIP/MP
25/09/2018