Alonso Acosta Rivera escribió la Antología de Historias no Contadas de la Revolución Salvadoreña

El Despertar de un Volcán Humano

El semanario latinoamericano Liberación, 37 años de publicación interrumpida en Suecia, a partir del próximo viernes 5 de octubre, entregará por semana, el libro del ex guerrillero salvadoreño Alonso Acosta Rivera: El Despertar de un Volcán Humano. El hecho de ordenar las historias no contadas de la Revolución salvadoreña la de forma cronológica permitirá al lector -de forma primicial solo para los radicados en Suecia- ver cómo evoluciona y cómo va madurando este autor, que en 1979, cuando todavía no cumplía los 14 años, había decidido enrolarse a la guerrilla.

Al final de largas conversaciones, he convencido a Alonso, volcar sus escritos en las páginas de Liberación, guardados celosamente, y reunidos en hojas fotocopiadas que habia hecho circular su primogenita obra, entre familiares y amisgos de su entorno.
Su testimonio es simple, pero encierra en su personalidad un indescriptibles espíritu de solidaridad y enorme voluntad de llegar a su desarrollo profesional en el país de su exilio.

«En Suecia he trabajado con la solidaridad a través de diferentes organizaciones, como por ejemplo El Comité de apoyo a los pueblos de Centroamérica, la amistad con Cuba y también me incorporé a la juventud de izquierda, luego al partido de izquierda y por ultimo también a la lucha sindical y al trabajo de los comités de base del FMLN en Suecia», dice al iniciar nuestra charla, en un cafe de la ciudad de Malmö.

¿Qué te ha motivado a escribir el libro, El Despertar de un Volcán Humano?

Bueno, después de 28 años en el exilio y después de 26 años de haber finalizado el conflicto armado, que por más de una década azotó al territorio cuzcatleco; he convenido con el semanario Liberación y con mi gran amigo Jaime Padilla, de publicar estos renglones que hacen parte de mi historia personal, pero también quiero a través de estas anécdotas, rendir un homenaje a nuestras y nuestros héroes y mártires de la lucha salvadoreña y a toda la solidaridad internacional que nunca nos abandonó.
Hace algunos años ya, que escribí estas memorias; no con la intención de publicarlas ni mucho menos de tratar de reconstruir la historia; sino con la única y exclusiva finalidad de dejársela a mis hijos; para que conozcan de donde vienen sus raíces y quizás cuando se presente la ocasión, puedan también contársela a las nietas y los nietos; para que sepan quienes fueros sus abuelos; cómo fue que llegaron a Suecia y porqué.
Fue gracias a mi tío Francisco Acosta; a quien le agradezco mucho que me haya infundido inspiración y ánimo para emprender este viaje en retrospectiva.

¿Es recopilación historica o vivencias personales?
Lamentablemente la historia oficial de nuestro país la han escrito siempre las y los vencedores y la han amoldado a sus intereses y como lo podrá observar el lector, he querido con estas notas rescatar la historia de las y los que lo perdieron todo; de las y los que abonaron con su sangre nuestras campiñas cuscatle-cas, pero que de alguna manera han quedado olvidadas y olvidados en la expresión de “anónimos”.
La historia de nuestra patria no estará completa, mientras existan historias no contadas y éste es mi modesto homenaje, para hacerles justicia a todas esas hermanas y hermanos que se nos adelantaron.
Con estos trozos de historia quiero también expresar mi mayor agradecimiento a todas aquellas y aquellos que dieron su vida para que muchos de nosotros pudiéramos salvarnos y rendir un homenaje a todas esas madres que sufrieron la pérdida de sus queridas hijas y sus queridos hijos, que todavía tenían mucho que aportar en esta lucha histórica y buena falta que nos hizo su sabiduría y su ejemplo, para orientarnos en el camino.
Muchos cayeron en combate y otros fueron capturados, torturados y desaparecidos, derramando así su preciosa sangre en el más alto sacrificio que se puede hacer por sus ideales y por su pueblo.
Sin embargo, antes de marcharse a las tinieblas del más allá, sembraron en nuestra patria un puñado de hermosos sueños de libertad y de dignidad que trascendieron hasta nuestras generaciones y los llevamos en nuestros corazones con mucho orgullo y lealtad como el estandarte más sagrado.
Es gracias a la semilla engendrada y su preciosa sangre derramada, que germina hoy la esperanza; la historia nueva; la patria nueva; el hombre nuevo y la mujer nueva.
Es gracias a esos profundos sentimientos de amor y de justicia, que hoy podemos soñar con construir la patria buena, la patria bonita y libre, donde se gobierne con todas y todos, para el bien de todas y todos; con hombres y mujeres de valores altruistas, comprometidos y comprometidas con la humanidad y con el mañana, y que sepan dar de sí mismo, lo mejor, para el bien común.

¿Confiado en el proceso político de hoy?

Es de suma importancia, que nuestro pueblo tome conciencia, que es sobre la base del sacrificio de nuestras y nuestros héroes y mártires; sobre el gran sacrificio colectivo de nuestras hermanas y hermanos veteranas y veteranos, lisiadas y lisiados de guerra, que hoy podemos aspirar las transformaciones que siempre hemos soñado, para que la niñez y la juventud de nuestro querido pueblo, pueda hoy pintar el futuro de nuestra patria con las bellas acuarelas con las que nuestros precursores y nuestras precursoras pintaron el nuevo amanecer.
Ha sido una aventura recorrer de nuevo el camino trillado por los años; reviviendo momentos y emociones; algunos muy gratos y otros menos, pero sépase que en ningún momento he pretendido escribir estas historias con aires de heroísmo ni vanagloria, solamente he querido reflejar lo que vivimos algunas y algunos combatientes en los frentes de guerra, cuando nuestra patria se desangraba, pariendo la historia nueva.
Cualquiera que anduvo en un frente de guerra, se reconocerá en ellas; porque fue lo cotidiano durante la guerra civil, que por más de una década azotó a nuestro país.
Tal vez; para las y los que tuvieron la suerte de no vivir esas pesadillas, parezcan un poco espectaculares y quizás hasta fantasiosas, pero en honor a la verdad; todas y todos los que sobrevivieron a la guerra, tienen de por sí una historia espectacular que contar.
La guerra civil es un fenómeno de vida y muerte, donde se impone la ley del más fuerte y se vulneran todos los derechos, tanto humanos, como civiles y políticos.
La guerra civil no fue nunca un fin en sí mismo para el pueblo salvadoreño, sino un medio para conquistar los espacios donde nos podamos desarrollar de manera civilizada.
Las causas que originaron la guerra civil salvadoreña tienen sus orígenes en la invasión española y en los 300 años de colonialismo, que despojó a nuestro pueblo de sus tierras comunales; en los 110 años de oligarquía criolla, que perfeccionó su sistema de explotación y en los 50 años de dictadura militar que mantuvo a nuestra sociedad, en la más vil represión militar y que descabezó a lo más avanzado de nuestro pensamiento emancipador.
Rescatar la memoria histórica de nuestro pueblo es parte importante del proyecto político del FMLN, que es la continuación de nuestros ancestros, que fueron los precursores y las precursoras de nuestra emancipación.

¿A quiénes está dirigido el libro?
Este pequeño libro, está dirigido principalmente a nuestro pueblo en lucha, que hoy más que nunca debe tomar conciencia del alto precio que se ha tenido que pagar para conquistar un mínimo de posibilidades reales para transformar esa sociedad heredada por la colonización, y sepa defender este proyecto político que pretende acabar con las causas que originaron el conflicto armado.
Acabar con la miseria y el analfabetismo son requisitos fundamentales para acabar también con el adormecimiento y la domesticación, a lo que hemos estado sometidos durante siglos.
Nuestros enemigos de clase nos temen más en la legalidad que en la ilegalidad, porque le temen más a nuestros éxitos electorales que a los éxitos insurreccionales.
Los espacios políticos conquistados por nuestro movimiento son nuestra mejor tribuna para llevar nuestro mensaje a toda la sociedad y desenmascarar a nuestros adversarios.
Los eventos electorales son el mejor mecanismo legal para vincularnos con las bases de nuestro pueblo, para que se apropien del proyecto político y defiendan sus conquistas.
Nuestros enemigos de clase le temen a una sociedad culta y desarrollada, porque de esa manera no pueden seguir explotando el sudor y la sangre del pueblo trabajador.
Un pueblo culto tiene capacidad de discernimiento, comprende perfectamente la dialéctica del desarrollo humano, comprende las leyes que rigen el desarrollo social, tiene conciencia de clase en sí y para sí y por lo tanto, tiene la capacidad intelectual para interpretar cada momento histórico del pueblo en lucha y servir mejor a la sociedad entera.
Nuestro pueblo debe saber que antes de la guerra civil, nuestra patria se desangraba en la miseria, a causa de las profundas heridas que le ocasionó el feroz despojo colonial y la continua explotación de sus herederos.
La riqueza que la oligarquía salvadoreña posee y defiende con sus instrumentos políticos de derecha, la ha amasado chorreando sudor y sangre de nuestros pueblos originarios, mientras las mayorías se hundían en la miseria; y muchos niños se morían de desnutrición o por enfermedades curables, en el peor abandono de las autoridades.
El 60% de la población era rural y el 78% de esta no tenía letrina. El 73% no tenía servicio de agua potable y el 93% carecía de electricidad.
El analfabetismo era 43% a nivel nacional y en el campo llegaba al 70%.
46% de su población era menor de 15 años (de las cuales, 19% no había cumplido los 5 años).
3 de cada 5 niños estaban desnutridos y la esperanza de vida era de 58 años.
Las enfermedades gastrointestinales eran la primera causa de muerte entre la población menor de cinco años.
El 25% de las defunciones era de niñas y niños de un año o menos y el 50% era de niñas y niños hasta los 5 años.
Las cifras se dicen fácil, pero tendríamos que ser muy animales, para no estremecernos de la espeluznante realidad que vivía nuestro pueblo y negar que ha habido cambios.
Solamente quien no sabe lo que es el amor de un hijo o hija, no se puede imaginar la angustia de los padres por el sufrimiento y la muerte de un niño o una niña.
Esa realidad ha comenzado a cambiar en los nueve años de gobiernos del FMLN.
Más de 75000 campesinos han recibido sus títulos de tierra desde el 2009.
Cerca de medio millón de campesinos han recibido anualmente los paquetes agrícolas para la siembra de maíz y frijol.
Más de 100 municipios de los 262, han sido declarados ya libres de analfabetismo y la meta es erradicarlo durante este periodo de gobierno.
Un millón 300 mil niños tienen garantizada la educación, gracias a los paquetes escolares y al vaso de leche, ahora extendidos a estudiantes de bachillerato.
La desnutrición se ha reducido en un 42 %, desde el 2009, y los niños han aumentado su talla en 1.8 centímetros y las niñas en 1.7.
La economía ha crecido de un menos 3.0 por ciento en 2009 a un 2.5 por ciento anual y la perspectiva se mantiene en el 2018.
El Salvador es el primer país del mundo en prohibir la minería metálica y se están reforestando al menos 77 áreas degradadas a nivel nacional, para rescatar los principales mantos acuíferos.
La tasa de homicidios en los primeros seis meses del 2018, ha bajado en 20%, comparado al año de gestión (2017- abril 2018) según estadísticas de la (PNC), y comparado al año de gestión 2015-2016 se ha reducido en un 42 %.
Estos son solamente algunos avances, pero la lista sería larga si se mencionara todo lo que se ha hecho en las 7 secretarías del gobierno, en los 15 ministerios, en las 73 instituciones públicas autónomas, en las 61 alcaldías gobernadas por el FMLN y con los 18 diputados en la Asamblea Legislativa.
La derecha en su conjunto trata de ocultar los avances, y se empeña en descalificar y desacreditar al FMLN, para que el pueblo desconfié de su proyecto político histórico y siga en el engaño, creyendo en su demagogia y aletargando aún más su verdadera independencia.
La derecha está acostumbrada a que por el engaño nos han dominado más que por la fuerza, porque un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción. Nosotros en el FMLN estamos convencidos, que a pesar de que todavía falta mucho por hacer, los avances son tangibles y que la población beneficiada está tomando conciencia que le está cambiando la vida y que nuestro proyecto político está rompiendo con cinco siglos de cadenas de oscurantismo, de adormecimiento y de domesticación y el pueblo sabrá defender los cambios, porque no es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia.

¿Cómo viene a tu criterio el proceso preelectoral en tu país?
El panorama preelectoral está muy activo, y poco a poco se van definiendo las tendencias.
Por un lado, tenemos a la derecha dividida, pero haciendo sus máximos esfuerzos por ganarle la batalla a la izquierda y por otro lado el FMLN, como única opción de izquierda, que está más unida y más fortalecida, después de las elecciones del 4 de marzo, y en este momento está movilizada en todo el país haciendo alianzas con todos los sectores populares y productivos para crear las condiciones de ganar y de ser posible en primera vuelta.
La batalla es ardua, porque nos enfrentamos a un monstruo de múltiples cabezas, experto en el uso de los medios sociales y en la manipulación psicológica de los pueblos.

¿Por qué se habla en El Salvador de una nueva derecha?
Nosotros estamos claros de los retos que enfrentamos y sabemos que nuestros enemigos poseen exorbitantes sumas de dinero, cuentan con un gran apoyo de la derecha internacional, poseen todos sus aparatos ideológicos, que tienen la capacidad de ocultar la realidad, de proyectar un mensaje ilusionista, creando falsas expectativas con soluciones simples a problemas complejos y crear percepciones tergiversadas.
Son expertos en la manipulación, la descalificación, la mentira y la difamación para desacreditar al FMLN, despertando estados emocionales apáticos y escépticos, para que el pueblo desconfié de la dirección del FMLN y de su proyecto político histórico y siga en el engaño creyendo en su demagogia.
Un fenómeno nuevo en el escenario político salvadoreño es el neoconservadurismo que se presenta como la “Nueva Derecha”, y se disfraza con un discurso de izquierda-centro, derecha-centro, o incluso con un discurso sin ideología, pero que en realidad es un movimiento político de derecha conservadora, promovido por la derecha internacional, contra el socialismo y el comunismo y su objetivo fundamental es detener el avance de la izquierda, cambiar el sistema neoliberal, pero sin caer en el comunismo o el socialismo.
Lamentablemente este discurso engañoso y manipulador, disfrazado de muy buenas intenciones, pero acompañado de sentimientos viscerales y mezquinos, incita al odio contra el FMLN y arrastra sectores poco prevenidos de la sociedad, que por diferentes razones están disociados y desubicados, a veces incluso algunos “intelectuales” de la clase media o resentidos de diferentes sectores políticos que tienen pasados dudosos, pero que hoy se rasgan las vestiduras y se llenan la boca hablando del pueblo, cuando en realidad son indolentes al sufrimiento y a la memoria histórica del pueblo y no encarnan las legítimas aspiraciones de las capas más necesitadas.
El FMLN no subestima a sus adversarios y trabaja intensamente de la mano con las comunidades para romper con el asedio de calumnias y mentiras, que promueven la murmuración, la envidia, el odio, el rencor, la revancha, las represalias y el engaño.
El FMLN es hijo del pueblo, se debe al pueblo y trabaja junto al pueblo en defensa de lo suyo.
Nuestro movimiento revolucionario, no es perfecto y eso lo sabe cualquiera que tenga sentido común.
Se han cometido errores y se seguirán cometiendo, porque nuestro proyecto político no es calco ni copia, sino creación heroica, pero lo importante es saber rectificar a tiempo, saber interpretar el momento histórico y no caer en el defecto de tirar al niño con todo y bañera, en el afán de botar el agua sucia, y servirle en bandeja de plata a la derecha todo el sacrificio de nuestra lucha.
Los revolucionarios estamos acostumbrados a luchar contra grandes desafíos, y sabemos que cada adversidad lleva consigo la semilla de un beneficio similar o mayor y que el éxito está en relación a los obstáculos que podamos vencer, por lo tanto, confiamos en la sabiduría y en la valentía de nuestro pueblo y en la pujanza de nuestra juventud que con su entusiasmo y energía inyectan esperanzas en el pueblo y estamos seguros que el 3 de febrero, ratificará al FMLN como su vanguardia revolucionaria.
El FMLN lleva una fórmula presidencial de lujo, porque tanto Hugo Martínez como Karina Sosa, vienen de las entrañas del pueblo, comprometidos en cuerpo y alma con el proyecto histórico de la lucha popular, encarnan el sentir y el pensar de las mayorías y vibran con el corazón del pueblo.

Tu vida militante y profesional
Me incorporé a las Brigadas Revolucionarias de Estudiantes de Secundaria (BRES) en 1979, cuando todavía no cumplía los 14 años, pero ya antes de incorporarme, tenía contacto con el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC) que se había fundado en enero de 1976.
Ese mismo año entré a la milicia del PRTC y en diciembre de 1980 me incorporé al ejército popular, del mismo partido, en el frente central Modesto Ramirez, en el volcán de Guazapa.
En junio de 1982 salí para San Salvador, porque había sufrido ya dos heridas, una de esquirla de mortero y una de bala y necesitaba una operación y recuperarme un poco.
En enero de 1984, después de una convalecencia, busqué la reincorporación al frente de guerra, y por diferentes circunstancias me incorporé con las Fuerzas Populares de Liberación FPL, que operaban en la zona del volcán de San Salvador y en el departamento de la Libertad.
A finales de 1986, tuve que salir nuevamente para San Salvador y en 1987, me incorporé a los comandos urbanos, pero en diciembre de 1990, por razones familiares tuve que salir para Suecia.
¿Y qué paso en Suecia?
La intención no era quedarme, porque mi compromiso político estaba en El Salvador, pero la realidad familiar me obligó a tomar otra decisión y lo que serían tres meses, se han convertido ya en 28 años.
En Suecia he trabajado con la solidaridad a través de diferentes organizaciones de apoyo a los pueblos de Centroamérica, la amistad con Cuba y también me incorporé a la juventud de izquierda, luego al partido de izquierda y por ultimo también a la lucha sindical y al trabajo de los comités de base del FMLN en Suecia.
En El Salvador, estaba estudiando el noveno grado en la nocturna, cuando tuve que interrumpir los estudios por tercera vez, pero en Suecia estudié un bachillerato técnico que me permitió estudiar una carrera técnica en informática, sobre administración de redes, sistemas operativos y servidores.

Publicado en semanario Liberación/ Malmö, Suecia