Irán: Asesinato de Neda

Darío Botero     26.Jun.2009    Mundo

El poder supremo reside en el pueblo.
En la era de la globalización, esto significa, que es patrimonio inalienable de toda la humanidad, de todos los ciudadanos, no sólo de los privilegiados que nos lo han arrebatado a las mayorías.

Su materialización en tres expresiones, clásicas en la república liberal: legislativo, ejecutivo y judicial [1], más la existencia del poder de hecho, la prensa [2], constituyen la expropiación al ciudadano común de su sietemilmillonésima de soberanía, en beneficio de los privilegiados de los cuatro poderes.

En nuestro mundo globalizado, es notable la importancia del “Quinto Poder”, del que habla Ignacio Ramonet[3].

Incidentalmente, la participación creciente de los ciudadanos en los asuntos públicos a través de Internet, constituye una forma inmediata de ejercer la democracia directa, superando las mezquindades y parcialidades de los cuatro poderes tradicionales, en todo el mundo.

La conveniente farsa de las democracias representativas, y, con mayor razón, los regímenes totalitarios de derecha e izquierda, han perdido cualquier presunta justificación histórica.

Es deber y derecho de todos los ciudadanos expresarse y repudiar a los criminales que someten a los pueblos y atropellan sus derechos.

La actual batalla civil en Irán contra el régimen teocrático [4] que acaba de asesinar a una ciudadana ante una cámara civil que pudo transmitir al mundo el horripilante crimen (uno entre muchos no registrados gráficamente), es una causa universal que convoca la solidaridad activa y combatiente de la humanidad decente, independientemente de la ideología de Mir Hussein Moussavi rival del Presidente Mahmoud Ahmadinejad.

No se trata de apoyar las prácticas imperialistas de USA, pidiéndole al “salvador” Obama que intervenga, como lo desean los halcones wasp y sionistas que lo rodean, según lo expresó su vocero John McCain[5]; sino de exigirles a los criminales mimetizados en la religión:

o que respeten la dignidad humana y los derechos civiles de su población;
o que entreguen el poder a sus verdaderos propietarios, el pueblo;
o y que no impidan que ese pueblo, en un debate civil, amplio y franco, se dote de las formas de gobierno que satisfagan sus expectativas como miembros de la especie con derecho a disfrutar todos los logros de la civilización, en un plano de igualdad con los demás, sin discriminaciones ni represiones de ningún tipo.

Ese es el camino, no sólo para los iraníes sino para todos los hombres de buena voluntad. Para todos los mansos que poseeremos la tierra, si nos lo proponemos entre todos, saliendo del cascarón individual que nos aísla para regocijo de los “potentados” y desgracia de los tímidos alienados. Tenemos los medios. ¡Hagámoslo!

dario-botero@hotmail.com

Notas

[1] Presuntamente independientes pero armónicos en beneficio de la comunidad, según la impostura socialmente admitida.
[2] El que conduce la opinión pública y defiende los puntos de vista que protegen los intereses de los propietarios, como una consecuencia elemental de la “libre empresa”, que es el principio que guía la existencia de la mayoría de los medios de comunicación.
[3] Para vencer el “cuarto poder”, que carece de “contrapoder”" y “se suma a los otros poderes existentes -políticos y económicos- para aplastar a su turno, como poder suplementario, a los ciudadanos”, Ramonet propone “una fuerza cívica ciudadana” que se materializaría en un Observatorio Internacional de Medios (Media Watch Global, en inglés)”.
Antes ha aclarado que “La mundialización, también es la mundialización de los medios masivos, de la comunicación y de la información. Preocupados sobre todo por la continuación de su gigantismo, que los constriñe a cortejar los otros poderes, esos grandes grupos dejaron de proponerse, como objetivo cívico, conformar un cuarto poder y denunciar los abusos contra el derecho, y corregir los disfuncionamientos de la democracia para pulir y perfeccionar el sistema político. Ya no desean más erigirse en cuarto poder, y todavía menos actuar como un contrapoder”. (Véase Ignacio Ramonet, “Le Cinquieme pouvoir”, 20031001).
[4] Que viola ostensiblemente, entre otros, los derechos de las mujeres, como los demás regímenes confesionales que también hay que derrotar.
[5] Representante de “nuestras personas dignas, patriotas y decentes”, como llamó McCain durante la campaña electoral de 2008 a los UASP o Americanos Anglosajones, Blancos y Protestantes que pisotean los valores fundamentales de los padres fundadores de USA, a quienes Obama desea emular. (Véase Darío Botero Pérez, “Elecciones USA, crisis y TLC”).
McCain pertenece a una estirpe de guerreros que ve el mundo como un campo de batalla en el que los potentados tienen la responsabilidad de contener a las masas que anhelan redimirse. Considera legítimo mantener las diferencias sociales, evitando tratar a todos como iguales. Le parece natural que USA conserve su carácter anacrónico de “gran potencia mundial”, de modo que no lo mortifica asesinar ciudadanos inermes en los países que no se le subordinan a la metrópoli.