Arabia Saudí-Ejecución

El príncipe saudí Mohamed Bin Salman cerró suculentos negocios bélicos en Madrid mientras le guardaba las espaldas el jefe de los sicarios que decapitaron hace dos semanas al periodista disidente en Estambul

Arjuna    19.Oct.2018    Mundo - Opinión

(En la fotografía bajando del avión en el Aeropuerto de Barajas de Madrid, el sicario Maher Abdulaziz, a la derecha el príncipe heredero)

El jefe de los sicarios saudíes que asesinaron al periodista disidente Jamal Khashoggi acompaña en todos sus viajes al exterior al príncipe heredero de Arabia Saudí y actual gobernante de “facto” Mohamed Bin Salmán. El encargado de la seguridad del príncipe, identificado como Maher Abdulaziz Mutreb, estuvo en Madrid el pasado mes de abril como parte de una delegación que viajaba para comprar armamento a España

El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman (MBS) realizó una visita a España el pasado mes de abril y durante su estancia en Madrid la delegación que le acompañaba cerró suculentos contratos bélicos con su contraparte española, incluida la compra de cinco corbetas de los astilleros públicos Navantia por valor de 2.000 millones de euros.

“Su Majestad” Mohamed Bib Salman fue recibido en el Palacio de la Zarzuela por el Rey Felipe VI, quien ofreció un almuerzo para 200 personas (miembros de la delegación saudí y altas autoridades españolas en el Palacio Real) para festejar los contratos que incluyen, además de las dos corbetas, la construcción de una base naval en Arabia Saudí.

En su breve estancia aquí -los días 11 y 12- el gobernante de facto del Reino del Petróleo estuvo siempre acompañado por uno de los hombres de su máxima confianza Maher Abdulaziz Mutreb, a quien el diario The New York Times considera el coordinador de la misión que se encargó de asesinar en Turquía al periodista disidente Jamal Khashoggi.

Abdulaziz Mutreb era, al aparecer, el jefe del escuadrón de la muerte integrado por 15 miembros que llegó a Estambul, en dos aviones diferentes, para ejecutar extrajudicialmente al periodista que tenía una cita con el consulado, el pasado 2 de octubre, para pedir un certificado para casarse con su novia turca, la investigadora Hatice Cengiz.

Debido a las grabaciones que se pudieron hacer ese día, ya se conoce el nombre de los quince sicarios que drogaron, torturaron y decapitaron a Jamal Khashoggi, periodista que durante mucho tiempo fue bien recibido en los círculos monárquicos de su país, hasta que empezó a criticar al príncipe heredero y, especialmente, su intervención en la Guerra de Yemen.

Jamal khashoggi, de 60 años de edad, ganó gran celebridad en todo el mundo tras entrevistar a Osama Bin Laden. En uno de sus artículos escribió “de joven eras hermoso y valiente, fuiste así hasta que de ti se apoderó el odio y la pasión”.

(Osama Bin Laden fue Jefe de Ventas de la compañía aérea española IBERIA en torno al año 1979. Fue designado para expandir el negocio en Arabia Saudi y alrededores por Manuel Prado y Colón de Carvajal, amigo del rey emérito Juan Carlos I y descendiente del ‘descubridor’ de América, información revelada por el diario español El Salto y que es muy poco conocida en España).

Las cámaras de seguridad del consulado captaron imágenes de Maher Abdulaziz Mutreb entrando en el consulado saudí en Estambul, cuando el periodista realizaba sus trámites, y fue captado saliendo de la legación diplomática “con la misión cumplida”.

The New York Times añadió que dicho matón acompaña al príncipe heredero MSB en todos los desplazamientos que hace por el extranjero, por lo que hay pocas dudas de dónde salió la orden de quitarse de encima “al reportero incómodo” que había perdido el respeto al virtual jefe de Estado.

La ejecución de Jamal Khashoggi y posterior descuartizamiento con un serrucho, supone un claro mensaje a quienes cuestionan los métodos de MSB. El periodista consideraba al príncipe un déspota que persiguió a disidentes y activistas defensores de los Derechos Humanos (muchos amigos suyos) que exigían “una mayor apertura democrática” y detener los crímenes contras “los hermanos” de Yemen.

También criticó al Gobierno de Riad por su respuesta reaccionaria a las Primaveras Árabes y sus demandas y presiones a Qatar para que cerrase el canal de noticias Al Yazira, que se había convertido en un “referente de libertad” y buen quehacer periodístico en todo el mundo árabe.

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