Venezuela: Sociólogos en extinción

Al finalizar el proceso de recepción de nuevos ingresos en la Escuela de Sociología de la Universidad del Zulia para él 2018, el número de inscritos no llego a la decena. Este dato merece nuestra atención y menos algunas breves y provocadoras reflexiones que van desde una posible explicación de la lo aludido, la sociología como ciencia y su aporte a la sociedad, así como el papel de la disciplina y el oficio sociólogo en la Venezuela contemporánea, además de otros aspectos.

La Escuela de Sociología en LUZ fue fundada a mitad de la década de los setenta, y de manera recurrente fue utilizada como “puente” para las carreras de mayor demanda en la Facultad de Ciencias Sociales y de Ciencias Jurídicas en particular. En el transcurso de la escolaridad conviví con muchos compañeros y compañeras que “enamoraron de la carrera” y que se quedaban hasta el final, así como otros que obstinados terminaron como abogados, economistas, contadores y hasta ingenieros. De manera que la escuela no fue históricamente la más popular, pero mantenía su mínimo por así decirlo.
Lo que ocurre en nuestra escuela en relación a la baja matricula, (y digo nuestra escuela porque es y será nuestra Alma Mater) es una expresión de la situación nacional. Donde la Universidad están en crisis, por múltiples razones, unas endógenas (la manera como se concibe y actúa, entre otros aspectos que son un debate intenso y conflictivo entre los actores sociales que hacen vida en ella), así como por la ruptura con la tradicional relación con el Estado, a lo que se le suma un aspecto a mi juicio: la devaluación de la idea del trabajo como fuente de progreso. Idea que contribuyó a la construcción de una “Clase media” en nuestro país. En este contexto a nuestros jóvenes y a nuestras jóvenes no les he es atractivo asumir parte de su tiempo en estudios, no solo de sociología; que una vez culminados no proporcionaran un empleo con una remuneración suficiente para vivir dignamente, además que las condiciones para ejercer el oficio se precarizan. En contraparte su proceso de socialización se da en un contexto donde prevalece la aspiración de la riqueza súbita, y los protagonistas de este relato son quienes se dedican al comercio legal o ilegal (especulando fundamentalmente), logrando ingresos exorbitantes que le garantizan condiciones materiales de vida relativamente superiores. Digamos que estos protagonistas, posiblemente no están satisfechos con desempeño, pero lo compensa la abundante, aunque efímera base material. Así pues, que a la no muy popular o atractiva Escuela de Sociología se le adiciona la crisis universitaria y la devaluación de la idea del trabajo como base de progreso en la sociedad venezolana.
Se ha convenido que la sociología es una ciencia y que su objeto de estudio son las relaciones sociales. En función de ello se han construido un conjunto de teorías y de metodologías a lo largo de casi dos siglos. Intensos debates de han dado desde y entre los precursores de la ciencia, hasta los más recientes referentes de nuestra disciplina. Quizás ese sea uno de los signos de nuestro oficio, siempre es posible tener una mirada alternativa de una realidad social por definición poliédrica, lo que parece ser un buen antídoto contra el determinismo.
La sociología es una ciencia incomoda, puesto ha problematizado aspectos vida social como el poder, el orden, el desarrollo y los resultados no son neutros socialmente como lo considera Bernard Lahire. De allí que es recurrente el cuestionamiento ¿Para qué sirve la sociología? Además de mostrar a los reyes y a los reinos desnudos. Pues esas lecturas científicas sociológicas son insumos para el impulso de los cambios sociales por un lado y por otro las sociologías especializadas han desarrollado aportes significativos, por ejemplo: del trabajo, de la salud, de las organizaciones, del conocimiento, de la comunicación, del derecho, de la educación, del deporte, entre otros.
Visto lo anterior la sociología, como ciencia es fundamental para problematizar situación en la que se encuentra Venezuela. Asuntos como el poder, orden, democracia, políticas públicas, participación, entre otros son temas de urgente abordaje. Y pareciera que desde los que ejercemos el oficio hay una deuda pendiente. Observo que hay sociólogos o sociólogas opinando más sobre sus posturas políticas, cosa que no es cuestionable en sí mismo; pero se esperaría que se aporten más elementos para comprender la realidad a partir o en base a estudios sociológicos.
El hecho que existen muchos sociólogos o sociólogas, no significa que se tenga más estudios sobre sociología. En la administración pública y en el sector privado (con fines de lucro o no) se encuentra un contingente de colegas, desempeñando en tareas muy distantes del oficio, o cuando se hace existe una instrumentalización del oficio.
Los sociólogos y de las sociólogas en nuestro país nos caracteriza la atomización. No hay construcción de redes y relaciones como gremio (Colegio de Sociólogos y Antropólogos del Estado Zulia). Ciertamente la construcción de redes científicas ayuda a la construcción y difusión del conocimiento sociológico, pero eso es solo una dimensión pues la acción gremial contribuye a mejorar las condiciones de para ejercer el oficio y de quienes ejercen el oficio.
¿Están en extinción los sociólogos y las sociólogas en Venezuela? No. Es un momento de contracción, que se mantendrá si quienes somos del oficio no hacemos nada. Y esa acción necesariamente pasa por ser colectiva, en consecuencia será conflictiva en si misma y con otros para poder alterar el orden de cosas actual.

Jesús A. Rondón. Sociólogo, @jxrondon