Política

Brasil, entre el fascismo y la capoeira

Este domingo, Brasil, el gigante del Sur, el país más poblado, después de Estados Unidos en nuestra América, el país donde habitan más afrodescendientes en todo el continente americano, decidirá entre un modelo pro fascista y racista y un modelo democrático en las elecciones de este 28 de octubre. Fernando Haddad representa el modelo democrático y en las últimas encuestas ha avanzado, pero no lo suficiente para derrotar al descendiente del Hitler tropical.

El avance del neofascismo-neoliberalismo, después de la salida de Lula en el poder y la inconsistencia de la expresidente Dilma Rousseff que sufrió un golpe jurídico de Estado conocido como impeachment, abrió las puertas del ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro, recibiendo la mesa servida por el ilegal presidente Tremer, quien sustituyó ilegalmente a Dilma en la presidencia. Jair Bolsonaro, formado en la academia militar Agulhas Negras, servidor de las Fuerzas Armadas brasileñas, entre sus seguidores mayoritarios destacan militares conservadores, familias blancas y empresarios y latifundistas ricos, más las iglesias evangélicas que controlan espiritualmente casi el treinta por ciento de la población en Brasil. La ultraderecha brasileña, con apoyo del Instituto Atlas Network (USA-Departamento de Estado), en alianza con la Fundación Pensar de Macri, y con un buen uso de falsas noticias por redes sociales sacó ventajas de los errores que se fueron acumulando desde que Lula asumió la presidencia en el año 2003, seguido por Dilma.

Si bien es cierto que con Lula se avanzó hacia la igualdad social así como en la lucha contra el racismo y la discriminación, sacando a más de veinte millones de afrodescendientes de la pobreza absoluta, también es cierto que unos de los más graves errores es no haber atacado con firmeza la corrupción ante lo cual su Partido de los Trabajadores (PT) se hizo la vista gorda. El repunte de huelgas obreras, las grandes movilizaciones estudiantiles durante el gobierno de Dilma, la caída del PIB del país, el PT las subestimó, no entendió el momento crítico que vivía el país. El proyecto conocido como Plan de Aceleramiento Económico de Dilma fracasó, se vio como pañitos de aguas tibia ante la crisis estructural que se vivía mientras que una cúpula del PT gozaba de grandes privilegios. El programa de Bolsonaro es clarísimo, como militar de formación se apoya en los sectores más fascistas del sector militar como ya algunos de estos geniales lo han expresado, acabará con las acciones afirmativas hacia los afrodescendientes, está en contra del aborto, el matrimonio de un mismo sexo, gays, lesbianas, el feminismo, la liberación de la marihuana, apoyará la uniformidad religiosa, es decir no aceptará las religiones ni indígenas ni africanas, ni el islam, y lo más cumbre es que se saldrá de los acuerdos de París sobre el cambio climático, lo cual significa acelerar la destrucción del pulmón más grande mundo, la Amazonia. El modelo Trump avanzó como un cáncer en Latinoamérica y la alianza neofascista es un hecho entre Argentina, Chile, Paraguay y Colombia, más su periferia donde entra Costa Rica, Perú, lamentablemente Ecuador y Honduras.

Bolsonaro odia la Capoeira

La capoeira Angola, recientemente sufrió un ataque fascista cuando un seguidor de Bolsonaro asesinó de doce puñaladas por la espalda al maestro camorrista de 62 años, Moa do Katende, quien discutió el pasado 8 de octubre sobre el racismo rabioso del candidato Bolsonaro. El mestre Moa do Katende nacido y asesinado en Bahía de Todos los Santos eran músico, compositor y activista por la reafricanizacion de la juventud afrobrasileña. Era un hombre espiritual, apoyaba al PT de Lula y fue un propulsor del Status Religioso para el reconocimiento de las religiones de origen africano en Brasil como el Candombe, Kimbanda, Shango de Recife y la Umbanda. Este asesinato contra Moa do Katende es un anuncio de la restauración del racismo vehemente como lo implementó Hitler con la llamada Higiene Racial. El espíritu de Zumbi dos Palmares, el birimbao y la mpuita deben dejarse sentir este domingo 28 contra el resurgimiento del diablo que lleva por nombre Bolsonaro quien tiene marcado los tres seis en el cuello, como símbolo del mal.