Arabia Saudí-Ejecución

La familia de Jamal Khashoggi, el periodista saudí ejecutado en Estambul, califica de grotescas las explicaciones de Riad

La familia del periodista saudí ejecutado en Estambul por denunciar, entre otras cosas, la matanza de civiles en Yemen, ha enfatizado que el “informador no era una hombre peligroso” -como afirmaba Riad- y que tenía un comportamiento pacífico y no era miembro de los Hermanos Musulmanes.

La familia de Jamal Khashoggi, el periodista ejecutado y descuartizado el pasado dos de octubre en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, ha rechazado las acusaciones de Riad de que el informador era “un hombre peligroso” que pertenecía a la organización de “Los Hermanos Musulmanes”.

En un comunicado publicado el pasado jueves, primero de noviembre, en el diario The Washington Post, sus familiares -que por razones evidentes no han sido identificados- califican de “grotescas y ridículas” las alegaciones contra Jamal de que “era un islamista peligroso” que amenazaba la estabilidad del Reino del Petróleo.

“Jamal Khashoggi no era miembro de Los Hermanos Musulmanes, tal y como repitió él mismo durante los últimos años. Era un ciudadano pacífico, para nada una persona peligrosa”, subraya la nota.

El príncipe heredero Mohamed Bin Salman, de 33 años de edad, ha sido el responsable de la intervención militar de Arabia Saudí en Yemen donde, según la ONU, se vive la mayor tragedia humanitaria del momento, ya que los objetivos bélicos han sido centros de producción de alimentos para “ganar la guerra por hambre”, según denuncian organizaciones defensoras de los DDHH. (La hambruna afecta ya a unos siete millones de civiles, lo que equivale a un cuarto de la población yemení de 28,5 millones de habitantes).

Jamal Khashoggi denunció en su columna de The Washington Post, donde escribía desde “su exilio” en 2017, “la masacre” de Yemen, y acusó directamente de los bombardeos sobre la población civil a Bin Salman, gobernante de facto del país.

A la cabeza de los líderes de Oriente Medio que han salido en defensa del príncipe saudí está el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien poco después del “caso Khashoggi” se puso en contacto con Donald Trump para recordarle que “Arabia Saudí es muy importante como socio estratégico en la región”, agrega la fuente.

Entre los países occidentales, Alemania, Gran Bretaña y Francia han mostrado su “seria preocupación” por la violación de los Derechos Humanos en Arabia Saudí, tras la ejecución, al estilo Juego de Tronos, del reportero crítico con Riad.

Por su parte, España optó por mantener “un perfil bajo”, ya que por encima de la política -“insinuó” el Gobierno socialista- están los intereses económicos. Además, como es sabido por todos, las relaciones entre la monarquía saudí y la española no sólo son extraordinarias, sino que tienen ese sabor exótico, hoy perdido en muchos lugares, de “los vínculos novelescos” de la Edad Media (La Era de la Oscuridad).

En línea con Trump, destaca el flamante ganador de las elecciones de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, que ha decidido reforzar su Administración con cinco generales. El ex capitán del Ejército tiene previsto seguir los pasos del inquilino de la Casa Blanca y trasladar la Embajada brasileña de Tel Aviv a Jerusalén, haciendo un goloso regalo a Israel.

“El presidente Donald Trump y el mandatario electo brasileño son ‘neofascistas’ y no deberían recibir el apoyo de los electores”, declaró en Uruguay el músico y activista británico Roger Waters, quien dio un concierto en Montevideo el pasado 3 de noviembre.

Rogers Waters agregó que “el lobby judío ha destinado grandes fondos para ‘comprar al Congreso estadounidense’ para que no salga a la luz la verdad del pueblo palestino”.

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