Europa

España y la cara real del capitalismo neoliberal

En los medios de prensa europeos y en sus respectivas secciones económicas, se viene hablando de que estamos en la víspera, de una nueva y grave crisis económica. El diario el País de España, por ejemplo, ha publicado recientemente (11.11.18) los resultados de una encuesta encargada por el propio matutino (40dB), que refleja las llagas de la crisis del 2008, que aún no logran sanar del todo, Muy por el contrario, incluso la gran mayoría de los españoles, perciben con preocupación, la entrada de una nueva crisis económica a corto y mediano plazo.

Los encuestados consideran que España es hoy un país con más pobreza (73,6%), que hay un empeoramiento en la calidad del empleo (77,9%), con crecientes desigualdades sociales (67,4%), afectando al país con un menor desarrollo económico (58,5%) que hace 10 años. Las estadísticas oficiales reflejan esas impresiones: un tercio de la población sufre mayores riesgos de pobreza y exclusión social, según destaca la encuesta y que afecta a una buena parte de los asalariados y los ingresos de todos los grupos de edad, que sobreviven de un salario.

La encuesta destaca que muchos se siguen ahogando: un 31% cree que no se ha salido de la crisis “en absoluto”; un 53,4% nota cierta mejoría, pero considera que seguimos en crisis. Y solo el 0,8% sostiene que se ha salido totalmente de la recesión creada por el capital neoliberal. Las cifras oficiales de desempleo son de alrededor de un 16% índice que aún sigue siendo alto, en donde los mayores afectados son las generaciones más jóvenes, que siguen siendo afectados por alrededor del 38% del desempleo existente en el país ibérico.

De allí, que, según las revelaciones de la encuesta aparecida en la prensa española, el 81,7% de españoles estiman que están al borde de una nueva recesión económica, reflejando así, una gran pérdida de confianza en las mafias del sistema financiero (bancos) y hacia la elite política de forma trasversal, que se mueve bajo los designios del sistema capitalista depredador, explotador e inhumano.

También la gran mayoría de los españoles piensa que el mundo político, aun no ha creado todos los mecanismos pertinentes y las respectivas regulaciones, para parar los abusos de un sistema económico perverso, que genera una gran brecha entre unos cuantos ricachones y la gran mayoría que vive de salarios de sobrevivencia y altamente endeudados. A la par con eso, en el llamado Estado del Bienestar europeo y español, crecen gradualmente las desigualdades y la precariedad social, cuya gran responsabilidad, la tienen las mafias bancarias, los políticos al servicio del poder del dinero y la corrupción creciente en las instituciones públicas.

De allí que los españoles exigen políticas efectivas, reales, para reducir los niveles de desigualdad, que crece gradualmente en todo el país. La encuesta señala, además, que durante la crisis se ha elevado la desigualdad, más en España, que en la gran mayoría de los otros países que forman parte de la Unión Europea.

El político de derecha y expresidente francés Nicolas Sarkozy, ha expresado que el sistema capitalista en boga, se ha quedado en “agua de borrajas, especialmente en la necesidad de aplicar más regulación al sector financiero y las grandes empresas, de allí que el 91,8% de los consultados, exige un mayor control de las mafias ligadas a los capitales.

Por eso, no es raro, que los ciudadanos españoles, sientan un pesimismo y desencanto cada vez mayor, con la desafección pertinente hacia la elite política y la oligarquía económica, que se mueve en las aguas de un sistema capitalista, que golpea duramente a los sectores sociales con menor poder adquisitivo. Alrededor del 66% de las personas consultadas, estima además, que el parlamento debe jugar un papel activo, para poner término a estas desigualdades sociales, entre los diversos estratos de clase de la población, pero ¿los señores políticos escucharan los ecos de la preocupación ciudadana?, es la gran pregunta, a partir de las señales que da la encuesta publicada por El País.

Ahora los representantes del sistema capitalista europeo, vale decir la llamada mafia del Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea, reciben fuertes cuestionamientos y críticas de los encuestados (67,2%). Los que consideran que estos estamentos, que están al servicio del poder del dinero, son los grandes responsables, de los padecimientos socio económicos, que viven los españoles y los pueblos europeos y que forman parte de este conglomerado de países. Ahora, las criticas son más agudas en los sectores sociales de mayor edad, que suelen ser golpeados duramente por el sistema capitalista europeo, en sus pensiones y condiciones de vida.

De allí, que el ciudadano de a pie, no logra percibir claramente una protección real de la Unión Europea, a partir de sus directrices económicas y sociales, estimando que las leyes están echas para proteger los interese económicos del capital y en perjuicio de las grandes mayorías del viejo continente y en especial de España.

Lo cierto es que el sistema capitalista europeo, va generando una fractura cada vez mayor, entre los diversos estratos sociales y que se expresa en puestos de trabajo temporales, precarios y mal pagados, con una riqueza en favor de unos pocos, de un mercado laboral a favor del mundo empresarial, en el deterioro de la educación y todo lo que implica la sobrevivencia misma de cada persona.

Ese malestar difuso se concreta en la búsqueda de culpables de la crisis: el 92% de los españoles cree que la responsabilidad de la crisis fue y ha sido de responsabilidad de los bancos; esa cifra es muy superior a la que arrojan informes similares en otros países europeos. La encuesta deja profundas críticas para las mafias, del sistema financiero: más del 90% reclama aplicar más regulación, más control a la banca, y casi el 60% cree que las mafias financieras, no tienen ningún interés por contribuir a resolver los problemas generales que vive el país.

La encuesta también refleja, que la política es el segundo gran culpable del deterior de las condiciones de vida de los españoles, cuestión ya de por si grave: el 91,2% de los encuestados asigna responsabilidades a la clase política; más del 90% le atribuye ser responsables y cómplices, de una de las mayores burbujas inmobiliarias ocurridas en el mundo.

De allí que la encuesta, en términos reales, refleja una crítica rotunda al sistema capitalista antihumano y a quienes toman las decisiones, banqueros y políticos corruptos al servicio del capital: el 42,4% cree que el capitalismo no es compatible con la democracia, ya que solo genera desigualdad y pobreza.

El informe que ha publicado el PAÍS desentierra la fragilidad de la confianza de los ciudadanos respecto sus élites, el descontento y la distancia de una sociedad alejada de sus gobernantes en el diagnóstico sobre la crisis y las consecuencias de esta, que han dejado por abrumadora mayoría a los ciudadanos mirando con sospecha a sus instituciones y cargando sobre ellas la responsabilidad de que no haya, diez años después, optimismo en encontrar la salida, escribe el País.

Mientras no se resuelvan todas las consecuencias socio económicas, creadas desde el 2008 hasta nuestros días, mientras no haya una recuperación efectiva del empleo, de las condiciones de trabajo y de los salarios, los españoles seguirán condenando el accionar de las mafias bancarias y de los políticos corruptos, rendidos ante el poder dinero, de allí, que los problemas generados por la crisis económica del 2008, no se pueden considerar como superados.

Los españoles estiman que este sistema capitalista es la fuente de la gran inestabilidad política que vive el país. La indignación del ciudadano brota por los agujeros, de lo que el propio sistema ha creado. Con un tejido social cada vez más erosionado y con partidos políticos en pugna permanente, que son incapaces de resolver los problemas socio económicos que afectan a la gran mayoría del país, partidos políticos que son condenado de forma transversal por su incompetencia e insensibilidad social.

Desde la crisis premeditada creada por las mafias del capitalismo financiero y político, desde el 2008, países como España, Grecia, Italia, al día de hoy, son más pobres, desiguales, precarios y en donde la protección social está cada vez más amenazada.

Lo cierto es que el sistema capitalista europeo, va generando una fractura cada vez mayor, entre los diversos estratos sociales y que se expresa en salarios precarios, en la riqueza de unos pocos, en el mercado laboral a favor del mundo empresarial, en el deterioro de la educación y todo lo que implica la existencia misma.

Hablar de capitalismo, es hablar de la avaricia, la codicia, la envidia, es hablar del quien tiene más, de sus lacras, como el terrorismo, la carrera armamentística, es la guerra, es el tráfico de órganos y personas, el tráfico de drogas, del gansterismo político, la devastación ecológica y la destrucción del medio ambiente, es hablar del desempleo, del hambre, la pobreza, las desigualdades sociales y todos los antivalores propios de este sistema de dominación económica, enraizado en el primitivismo más nefasto de la historia humana.

La encuesta misma, publicada por el diario el País, marca una tendencia o diagnóstico, que no pueden ignorar por mucho tiempo, la elite política del país. Los grupos políticos de centro derecha no pueden seguir descaradamente siendo “los guardianes de los intereses del poder del dinero” e ignorando el clamor de las grandes mayorías, que han sido golpeadas en sus condiciones de vida, por los grandes capitales, las mafias financieras y las oligarquías locales de cada país de la UE.

Al respecto, el sociólogo Jean-Paul Fitoussi sobre los efectos secundarios de la crisis capitalista, manifiesta que surge la “Incertidumbre, inseguridad, temor, indignación, desconexión política y explosiones de rebeldía popular”. Lo que nos indica, que el daño que causa el capitalismo afecta negativamente a la economía, la salud, la demografía, la convivencia, la cohesión familiar, la política y a la propia democracia.

La opinión de Walter Scheidel, profesor de Humanidades en la Universidad de Stanford (California), que destaca el diario el País, sostiene que la inequidad que crea todo el sistema capitalista y su expresión más ultra, el neoliberalismo, solo puede resolverse por uno de los “cuatro jinetes de la desolación: la guerra, la revolución, el colapso del Estado o la peste”. “Resulta muy difícil afrontar este problema por medios pacíficos”, manifiesta finalmente el docente, a propósito de la crisis económica española, dejando una vez más al descubierto, el verdadero rostro del capitalismo europeo, como mundial, que se ensaña con los estratos sociales que viven de salarios de sobrevivencia y que constituyen la gran mayoría de la población. Lo único que queda claro, es que el sistema capitalista en su fase final, lleva en sus entrañas la diabólica guerra nuclear o la revolución social, que ponga fin a todas las lacras que ha creado este sistema económico.

Eduardo Andrade Bone. Analista Político y comunicador social. Corresponsal de Prensa AIP.