Radica y lidera en Estocolmo sus investigaciones para disminuir la contaminación ambiental originada por las industrias.

Adrian Cabezas Morales orgullo de Perú y Latinoamérica

En conmemoracion del 85 aniversario de The National Aviation University de Kiev -Ucrania, esa casa mayor de estudios, otorgó el 12 de octubre último, el titulo honorífico «Doctor Honoris Causa», al científico peruano Adrian José Cabezas Morales, que radica en Estocolmo, ciudad capital de Suecia.

La Universidad Nacional de Aviación -The National Aviation University de Kiev -Ucrania (NAU)- fundada en 1933, es una institución de educación superior de la aviación, reconocida no sólo en Ucrania, sino que también goza de un gran prestigio internacional.

El rectorado y cuerpo ejecutivo de esa Universidad a invitado a científicos formados en esa casa de estudios, organizaciones y a personas importantes relacionadas con la aviación, a la ceremonia especial preparada en conmemoración de los 85 años de esa institución académica, hacia donde los convocados confluyeron, para asistir a tan magno evento, desde diferentes partes del mundo.

Entre los selectos invitados, acudió el científico peruano Adrian José Cabezas Morales, que radica y lidera en Estocolmo sus investigaciones para reducir la emisión de partículas sólidas, para disminuir la contaminación ambiental originada por las industrias. Creó el sistema que purifica el aire en las diversas etapas de la producción de las industrias mineras y la construcción. Su invento ganó un premio a la Innovación en Estocolmo en 2015 y otros en Rusia, India y China, méritos que diversos medios reconocen al científico peruano como un orgullo latinoamericano.

“La universidad NAU me otorgó este reconocimiento, basado a los resultados obtenidos como estudiante universitario y como científico, en este centro de estudios superiores durante casi 20 años. Además por los éxitos obtenidos en mi vida profesional en Escandinavia- Suecia, China , EEUU, Rusia y en Europa, por utilizar la principios fundamentales de la ciencia y llevarlos a la ciencia aplicada, como lo demuestra la tecnología de Nano Control AB”, dice el doctor Cabezas Morales al iniciar su charla con Liberación. Según diversas organizaciones internacionales que reconocieron su trayectoria, Adrian José Cabezas Morales es un orgullo latinoamericano.

“La cosa más importante que pasó en mi vida fue ganar una beca, para proseguir mis estudios superiores en esa Universidad, en tiempos de la Unión Soviética, allí me aceptaron sin ninguna diferencia de clase. Me acogió como a un hijo, me dieron seguridad, protección y estudios sin ninguna exigencia, que mi voluntad de superación”, acotó.

Universidad Nacional de Aviación NAU (antes Instituto Internacional de Aviación Civil de Kiev - KIIGA), se fundó en 1933. Es una de las universidades de ingeniería más antiguas y respetables de Ucrania, reconocida en todo el mundo. Durante 85 años de su historia, más de 200,000 profesionales altamente capacitados han pasado por aulas de esta institución de educación superior de aviación. Entre ellos hay científicos reconocidos a nivel mundial, jefes de compañías de aviación, empresas, organizaciones e instituciones que ofrecen servicios de vuelos de aeronaves, mantenimiento y reparación, transporte de pasajeros y de carga, constructores de aeronaves, etc. Hoy en día, la Universidad Nacional de Aviación - NAU es el centro de estudios superiores más grande y prestigiosa de Ucrania y una de las instituciones de educación superior de aviación más poderosas del mundo, con más de 50,000 estudiantes, incluyendo 1,200 estudiantes internacionales de 49 países.

El doctor Adrian José Cabezas Morales, hoy con 59 años de vida, nacido en Chancay, distrito litoral de la Provincia de Huaral, a 78 km al norte de la ciudad de Lima, ha ganado premios de importantes organismos internacionales por su trabajo en la creación de soluciones para el cuidado del ambiente.
Para este científico peruano volver a recorrer - después de muchos años- los predios de la Universidad, donde se formó profesionalmente, fue como él mismo lo admite como un viaje de retorno nostálgico a los tiempos de estudiante, en ese entonces para él era un país ajeno y extraño.

“Recuerdo de mis primeras vivencias en la URSS, como si fuera un ayer. Llegan a mis recuerdos, el primer día de mi llegada a Moscú. Allí una delegación de la URSS, me recibió en el aeropuerto “Cheremetevo 2″ y me ofrecieron, un cuarto en el “Hotel Universitet”, todo fue hermoso, me sentí como si yo estuviera en un sueño y no quise despertar, pero todo era real, por primera vez, estuve rodeado, por todas las comodidades que nunca antes yo habiá disfrutado, como en ese entonces. Recuerdo que tuve mucho miedo, hasta de caminar por mi cuarto y de tocar las cosas de mi habitación. Lo más impresionante fue, que todos querían hablar conmigo y todos me ofrecían su ayuda. El mismo día de mi llegada a Moscú, nos llevaron a la Plaza Roja, todo hermoso, ordenado, impresionante y limpio. Al otro día, el Gobierno Soviético, me envió a Járkov, una ciudad situada en la republica de Ucrania”, cuenta Cabezas Morales.

Ante esta nueva situación, el doctor Cabezas Morales, suelta sus emotivas palabras de agradecimiento para la Universidad de Kiev. En cada ocasión que sostiene conversaciones y concede entrevistas a medios de prensa, recuerda su infancia, reconoce el esfuerzos de sus padres y valora su enome voluntad de superación, además de mantener sus esperanzas que un día su añorado Peru, pueda llamarlo en requirimiento de sus conocimientos.
«Después de más de 18 años, mi «alma mater» (antes KIIGA y ahora NAU), que un día, me ofreció todo esos conocimientos adquiridos durante mi preparación profesional y personal, me otorga este honorífica distinción de “Doctor Honorario (Honoris Causa) de la Universidad” me ubica y me siento orgulloso de estar hoy entre los más famosos y prestigiosas personalidades salidos y creados por este centro de estudios superiores. Yo deseo compartir esta histórica victoria de mi vida profesional con los países hermanos de Latinoamérica y las comunidades de latinoamericanos en el mundo», concluye, no sin antes exhortar a los jóvenes que la vida es un constante desafío para contruir un futuro mejor.