La disputa de la hegemonía mundial

En el marco del Foro Mundial del pensamiento crítico de la Clacso se debatió en torno al futuro de la geopolítica mundial a través del análisis de la Cumbre del G-20, espacio de acción estratégica de las potencias mundiales. Sin descartar una guerra de amplio espectro centrada, otra vez, en Europa se manifestaron dos posiciones: la de considerar que la Cumbre acelerará el conflicto o, por el contrario, se abrirá un compás de espera.

Vladimir Davidov de la Academia de Ciencias Rusa, manifestó su preocupación por los alcances dramáticos de una guerra y por tanto correspondería desarrollar posiciones conciliatorias. Este criterio fue compartido por Pablo Gentili de la Clacso, considerando la sensible situación mundial y planteando una posición conciliadora. Rusia sería la única potencia militar capaz de contrarrestar a Estados Unidos.

Por otro lado, se estableció que la política de Estados Unidos con Donald Trump está orientada a la guerra con el objetivo de evitar el ascenso hegemonico de China y de asegurar su control en América Latina y el Caribe aprovechando de los regímenes conservadores y neoliberales en ascenso como los de Mauricio Macri en Argentina y Jair Bolsonaro en Brasil convertidos en peones de la estrategia de Trump e impugnadores del principio de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que declaró a la región como zona de paz.

Se manifestó una preocupación mayor frente a una situación inestable, a los retrocesos de Estados Unidos, a la radicalidad de Trump, al quiebre de la alianza de la OTAN entre Estados Unidos y la Unión Europea y a los desequilibrios geopolíticos en Medio Oriente y América Latina.

Si bien la situación de la revolución bolivariana de Venezuela no fue analizada en el Foro de la Clacso y menos adoptado una posición de apoyo y solidaridad entre sus miembros, su situación es la más sensible tanto por las agresiones y amenazas de invasión militar que sufre del imperialismo norteamericano como por la presión de los gobiernos conservadores de la región especialmente Temer de Brasil, Macri de Argentina y Duque de Colombia.

La Cumbre del G-20 se realizará del 30 de noviembre al 1 de diciembre en Buenos Aires y el gobierno ha tomado medidas de seguridad extremas con un presupuesto de 200 millones de dólares destinados a la represión de toda manifestación de rechazo a esta reunión. Se paralizará la ciudad, no circulará transporte de ningún tipo, se controlará a las personas, ya se han intervenido teléfonos de “sospechosos” y las potencias mundiales trasladarán radares, portaviones y miles de fuerzas de seguridad que ocuparán la ciudad.

Los movimientos sociales y populares han convocado a la contracumbre o Cumbre alternativa para el 30 de noviembre rechazando a las potencias capitalistas del mundo y reivindicando la emancipación social y nacional frente al imperialismo. Serán días de fuerte tensión porque los sindicatos y organizaciones populares reivindican sus derechos y enfrentan las políticas neoliberales y antinacionales de Macri.

En el Foro de la Clacso, realizado en Buenos Aires, del 19 al 23 de noviembre, participaron las ex presidentas Dilma Rousseff de Brasil, Cristina Fernández de Kirchner de Argentina y Ernesto Samper de Colombia. Asimismo dio una Conferencia el Vicepresidente de Bolivia, Álvaro Garcia Linera y participaron un centenar de conferencistas y más de seis mil panelistas y seminaristas.

Eduardo Paz Rada. Sociólogo boliviano y docente de la Umsa. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.
Miembro del GT Solidaridad Sur-Sur de la Clacso