Virgen-Serpiente

Cuando José regañaba a María por el “bulto” que llevaba en el vientre, ésta le respondió: me engañó La Serpiente

Jalil Yetsky    28.Dic.2018    Opinión

Los evangelios apócrifos, entre los que se encuentra el protoevangelio de Santiago (que habla de la pobre virgen María engañada por el demonio en forma de sierpe), son tan buenos como los canónicos, con la diferencia de que los primeros han sido rechazados por la Iglesia porque “no fueron inspirados por Dios”.

Cuenta el protoevangelio de Santiago que cuando José vio abultado el vientre de María, le regañó por haber yacido con extraño.

“Pero ésta le dijo: Llegó la serpiente y encontrándose Eva sola, la engañó, así me ha ocurrido a mí.

José se levantó y le dijo: ¿Qué has hecho tú, la predilecta de Dios? ¿Cómo te has atrevido a envilecer tu alma?

Tras lo que ella lloró amargamente diciendo: Estoy pura y no he conocido varón.

José, incrédulo, le miró y le preguntó: ¿De dónde viene, entonces, lo que llevas en tus entrañas?

A lo que María respondió: Por la vida de mi Señor, Dios, que no se cómo esto ha ocurrido.

José, lleno de temor, se alejó de María y se preguntó cómo obrar en adelante. Y, se dijo: Si contravengo la falta contravengo la ley del Señor , y, si la denuncio ante los hijos de Israel, -como temo que el hijo de María no es un ángel-, entregaría a la muerte a un inocente.

He aquí que un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: No temas por ese niño, es fruto del Espíritu Santo. María dará a luz a un niño que se llamará Yahshúa (Jesús) y que salvará al mundo de sus pecados”.

(Fuente Evangelios Apócrifos, Pág. 20. Traductor Edmundo González-Blanco, Ed. Maxtor, Valladolid 2015)

Bueno, ahora que tenemos la versión del “Podemos” de la época, aunque con final edulcorado, pasamos a explicar por qué se celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre.

“La Navidad no se celebró en los primeros siglos del cristianismo. La primera vez que se hace mención a esta fiesta es en el año 336 d.C., indicándose como día de celebración el 25 de diciembre. (Collier’s Enciclopeia, Ed. 1966, Vol. 6, Pág. 403).

Entre otros, el teólogo italiano Teófilo Gay (1850-1914) nos dice en su “Diccionario de Controversia”:

Esa elección se realizó en el siglo IV, cuando los paganos empezaron a entrar en masa a las iglesias. En Egipto, Caldea y, especialmente en Roma, los paganos solían hacer una gran fiesta en honor del solsticio de invierno “El Sol que Revivía”, -los latinos la llamaba “Natalis Solis Invicti”-, de manera que no hicieron otra cosa que cambiar el nombre del día festejado y siguieron teniendo su fiesta renombrada “Natalis”, el 25 de diciembre. (Ed. Clie, España, Pág. 211.)

Asimismo, el prestigioso experto en religión comparada E. Royston Pike (1896-1980) afirma que “El nacimiento de Jesús no pudo ser en diciembre, ya que ese mes cae dentro de la estación del frío y las lluvia en Judea y por ello los pastores no tendrían a campo abierto sus rebaños como refiere el Evangelio” (Diccionario Religiones, E. Pike, México, Pág. 299).

Independientemente de lo que digan los expertos y “para no hacernos mala sangre con la verdad” -que mata a tanta gente como las bombas- celebremos estas fiestas deseando que salga fuera lo mejor que lleva cada individuo a fin de trasformar este mundo que arrastra desde tiempos inmemoriales, envileciendo a la especie humana, “la enfermedad del dinero, la avaricia y del “YO”´(Vanidad de vanidades y todo es vanidad).

Como decía mi amigo, el revolucionario chileno, León Canales, amigo de Celia Guevara, hermana del Ché: Aprovechad estas fiestas y las que vengan para “amaros los unos sobre los otros”. A él, que era anticlerical hasta la médula y bebía como un pez, seguro que le agradaba este “meme” que circula por las redes sociales:

Crucificamos a la única persona que podía convertir el agua en vino…¡Todo lo hacemos mal, todo!

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