EE.UU.

Otra siniestra jugarreta de John Bolton

Manuel E. Yepe    01.Ene.2019    EE.UU.

“Otra fatídica decisión del Asesor de Seguridad Nacional John Bolton que pretendía expandir los objetivos de Estados Unidos en Siria salió mal y fue motivo clave para la orden de retirada total de las tropas de Estados Unidos en Siria del presidente Donald Trump según dijeron dos altos funcionarios de la administración de EE.UU. al sitio web “The Daily Beast”.

En septiembre, John Bolton había añadido una segunda misión a la operación en curso en Siria. Luego de derrotar al Estado Islámico las tropas estadounidenses permanecerían en Siria indefinidamente, obligando eventualmente a las iraníes a retirarse.

Trump había adoptado una postura belicosa contra Teherán mucho antes de convertirse en presidente. Pero nunca se sintió cómodo con una estancia indefinida en Siria. Trump estaba a favor de la lucha contra el ISIS, pero incómodo con la duración de la guerra para ese propósito. En la primavera, dijo en público que estaba dispuesto a retirarse de Siria “muy pronto”, algo que sus asesores principales trataron de convertir en capital político.

En septiembre, Bolton -uno de los halcones más agresivos de la política exterior de Washington- reconfiguró el plan de la guerra con un nuevo objetivo. “No nos iremos mientras las tropas iraníes estén fuera de sus fronteras y eso incluye a las milicias iraníes”, dijo a los periodistas ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Bolton y el embajador en Siria, Jim Jeffrey, repitieron hasta el cansancio que sus fuerzas estaban en Siria para contrapesar a Irán aunque Trump nunca firmó esa misión”, afirma la Casa Blanca.

Algunos altos dirigentes del Pentágono se sentían incómodos con los objetivos antiiraníes de Bolton en Siria. “Nuestro papel es derrotar a ISIS. Eso es todo”, declaró el general de brigada Scott Benedict, oficial del Estado Mayor Conjunto, ante la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.

La revisión de la política para Siria enunciada por Bolton condujo a una amplia y pública articulación por parte del enviado del Departamento de Estado a Siria, el embajador Jim Jeffrey. Pero los funcionarios creyeron que Jeffrey estaba implementando lo que ellos pensaban que era una política apoyada por Trump. “El presidente nos quiere en Siria hasta que se cumplan la retirada de Irán y las demás condiciones”, dijo Jeffrey a finales de septiembre.

“En Siria”, añadió Brian Hook, Representante Especial del Departamento de Estado para Irán, “tenemos tres objetivos: derrotar a ISIS, sacar todas las fuerzas bajo control iraní de Siria, y avanzar en un proceso político irreversible bajo la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU”.

“Bolton y Jeffrey dijeron repetidamente que las fuerzas de Estados Unidos están en Siria para contrapesar a Irán, pero el Departamento de Defensa nunca definió la misión de esa manera. Se trataba de derrotar al ISIS. Se mantuvieron firmes en la lucha contra Irán, pero el presidente nunca firmó esa misión.”

Algunos argumentaban que Trump lo estaba usando como una distracción de sus problemas legales en EEUU o que había sido influenciado por una conversación telefónica con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Otros afirman que se está preparando un gran acuerdo en Siria y que Estados Unidos ha vendido a sus socios kurdos.

Trump ha estado hablando de la retirada desde hace mucho tiempo, porque no ve valor financiero o estratégico en mantener a las fuerzas de EEUU en Siria. El pasado marzo, anunció durante un mitin que sus fuerzas “saldrán de Siria muy pronto”.

Independientemente de si la decisión de Trump se mantendrá o no, la reputación de su administración probablemente sufrirá, ya que cada vez más sus aliados de todo el mundo la consideran errática y poco fiable. Cabe señalar que los 2.000 militares estadounidenses en Siria no tuvieron un papel combativo y su retirada no significa que los Estados Unidos perderán su capacidad de lanzar ataques aéreos cuando sea necesario. Pero el simbolismo de la retirada es significativo cuando se trata de la fuerza que representa el compromiso de Estados Unidos en Siria.

Al mismo tiempo, los beneficiarios de las decisiones de Trump podrían enfrentarse a dificultades imprevistas como resultado de la retirada de Estados Unidos. La decisión de Trump hace recaer la carga de resolver la situación en el norte de Siria sobre Rusia y Turquía, lo que podría llevar a una ruptura de la alianza de ambos en la lucha por llenar el vacío dejado por Estados Unidos. Lo más probable es que las Fuerzas de Autodefensa se acerquen ahora a Rusia y amplíen su compromiso con Damasco, entregando potencialmente puestos fronterizos en la frontera turca al gobierno sirio como forma de establecer una zona de amortiguamiento contra posibles incursiones turcas.

En cuanto a Irán, la retirada de Estados Unidos de Siria podría debilitar su argumento a favor de una estancia indefinida en el país. Y la administración Trump todavía podría llegar a un acuerdo con Rusia para reducir la presencia iraní en Siria.

Diario ¡Por esto!, Mérida