La milenaria nación Aymara conmina a expresarse en su idioma a los altos dirigentes de los partidos políticos y a la ciudadanía en Bolivia

Estamos para comunicarnos a pesar de todo

Los diversos medios de prensa bolivianas, asumen la fácil tarea de reproducir, declaraciones y posiciones personales como, un condicionamiento político-social en Bolivia, ahora que el país se encamina a las elecciones presidenciales para elegir a los futuros gobernantes. El planteamiento es tan estrecho, que solo sirve para generar confusión, en su pretensión de restar credibilidad a los actuales gobernantes, en su reelección, aprobada y apoyada por el pueblo.

Desde 2013, con la ley Avelino Siñani Elizardo Pérez, el gobierno boliviano decidió que a sus estudiantes se les iba a volver trilingües, es decir, uso habitual de tres lenguas. La idea consiste en que el profesor en el aula de primaria y secundaria sea capaz de dictar la materia en castellano, en un idioma extranjero y en una lengua originaria boliviana.
Cuando los opositores plantean hoy que los candidatos sean sometidos a exámenes públicos para ver si cumplen con el requisito de conocimiento de al menos un idioma nativo, esto suena tan absurdo, porque ni ellos mismos podrían aprobar tal exigencia.
Cuando se quiere es muy fácil entender. El pueblo boliviano está transitando un proceso de recuperación cultural, que tomará su tiempo. En el futuro no será extraño el dominio generalizado de los idiomas ancestrales.
Recordando la historia
Los aymaras o también conocidos de collas siguen siendo una nación social con propia identidad y memorial que ni siquiera el imperio Inca pudo someterlos, ni los conquistadores españoles, ni durante la era republicana. El etnonacionalismo aymara se hace más visible cuando Evo Morales asume la presidencia, quien se atreve poner fin a la discriminación histórica de los pueblos indígenas desde el palacio de gobierno en la ciudad de La Paz, que en otros tiempos los indígenas no eran permitidos caminar libremente por los alrededores de esa casa de gobierno.
El aymara, es el idioma hablado por los aymaras, que en práctica es opuesto al castellano por las características tipológicas de las dos lenguas. Para entender el significado de la materia hay que entender desde el punto de vista geográfico, cultural, político y académico.
Según la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, todos los bolivianos con cargos altos están “obligados” a hablar por lo menos una, o, varios idiomas aparte del español de las 36 existentes en la actualidad.
En estos últimos días antes de las elecciones nacionales, especialmente en la sede de gobierno (La Paz), lugar donde se impone el idioma aymara, tanto el oficialismo y la oposición tratan de entenderse en cualquier idioma nativo, en este caso en aymara, tema que ni siquiera se tocaba hace unos 10 años porque el idioma de los collas era considerado únicamente de los indios.
Ahora la pelea es visible inclusive dentro la ciudadanía paceña, de quien habla o no habla el aymara. Y una parte de la población de sectores acomodados mantiene todavía su posición como en los tiempos de la colonia, de que ese idioma es sinónimo de ignorancia.
Lo curioso de los periodistas, es cuando preguntan, “que salude en idioma nativo” a los altos dirigentes de los partidos políticos de la derecha o Izquierda. Resulta después, de que sus entrevistados se disculpan, o dicen lo poco que han aprendido, o nada. Y lo más curioso también es que los mismos periodistas tampoco saben hablar idiomas originarios.
Se nota por otro lado que algunos políticos se pusieron a estudiar las lenguas originarias o por lo menos pasaron cursos obligatorios para obtener certificados de conocimiento básico. Según indicios, casi la mitad de los dirigentes de los partidos políticos se defienden algunos más y otros menos en los dos grandes idiomas originarios. Y se tiene información también, de que el presidente Evo Morales es trilingüe, es decir habla castellano, quechua y aymara.
La nación Aymara
Los aymaras eran considerados antes de la Revolución del 52 como sinónimo de indianismo, casi con el mismo calificativo de los conquistadores españoles, de individuos que no saben leer la biblia y por lo tanto son ignorantes. No saber hablar español o castellano para muchos era humillación por parte los hacendados y pequeños grupos de extranjeros en auge en ese tiempo.
Recordando la historia, los aymaras se desarrollaron en la parte andina de Sudamérica desde miles de años; y hasta el día de hoy viven bordeando las orillas del lago Titicaca a una altura de 4000 metros sobre el nivel del mar. Su ciudad milenaria es Tiwanaku, su bandera es la Wiphala, y su máximo héroe es Tupak Katari.
La Wiphala o bandera del collasuyo con el tiempo se ha convertido en un símbolo de lucha de la nación Aymara, que comprenden los territorios del altiplano boliviano, sur del Perú, norte de Chile y Argentina.
En cuanto al idioma y su integración, no se trata de saber el lenguaje, sino hay que tener identidad política en nuestros días, de entender su lógica, su filosofía, el arte y la cultura. No es cuestión de obtener un certificado de haber pasado los cursos sino es parte animador de usos y costumbres dentro la comunidad o nación originaria. Dentro la comunidad también participa, como se ve en la ciudad de La Paz los aymaras étnicos que no necesariamente tienen que ser originarios, sino la comunidad es inclusiva y hasta a los blancos se les permite compartir dentro la colectividad el intercambio recíproco de conocimientos y luchas para vivir bien en armonía y con pensamiento político antiimperialista.
Aymara
Un 40 por ciento de la población habla el idioma de los collas en Bolivia, y hay mestizos, cholos de tierras altas y bajas que se comunican con el habla preincaico y que llegan a identificarse como grupos étnicos muchas veces salen a las calles y plazas durante manifestaciones políticas o festividades con la Whipala en alto.
Con las nuevas políticas públicas bolivianas todos estamos invitados a expresarnos en aymara, o en cualquier idioma nativo para brindar un buen servicio de relación y comunicación dentro el desarrollo de actividades cotidianas en las oficinas privadas o estatales. Vivimos en tiempos de cambio que nos permite entendernos entre los pueblos y personas como usualmente en aymara se dice de manera lógica, aruskipt’asipxañanakasakipunirakispawa (estamos para comunicarnos a pesar de todo).