Los criticastros…

Cuando me pregunta mis años, les respondo “tengo más edad de lo que creen y menos de lo que se imaginan”.

Es que la sonrisa y el buen humor son el alimento del alma, y justamente, esa es mi característica principal, mi sello personal. Me gusta una sonrisa amplia y espontánea, me asquea la hipocresía, no me gustan las palabras bonitas, me gustan las palabras sinceras, Y la sonrisa amplia y espontánea, siempre la encontré en personas humildes… quienes me conocen testificarán al respecto, caigo muy pesada a algunos por mi extremada sinceridad, al punto de convertirse en criticastros (persona despectiva que critica, censura sin conocimientos ni autoridad). Criticastros que hay a granel y proliferan como detritus social.
Por supuesto que no es fácil para mí, a mis años, pretender disimular la rabia que alimento contra la injusticia, ante la actitud de desvergonzado cinismo de algunos recursos humanos, -porque no se les puede llamar seres humanos-, y que están incrustados como ramas trepadoras en altos cargos, y pa’ colmo, que se le subió el poder porque encontró su cerebro vacio. Es vomitivo.
Pero bueno, la lucha sigue, que en este nuevo año que iniciamos no haya promesas incumplidas, ni sueños aplastados. Anhelo que esa casta parasitaria que exige, critica y no aporta nada sea neutralizada.
Que este nuevo año sea de grandes luchas, batallas y victorias contra el capitalismo y el imperialismo que intenta convertir en siervo al hombre, que saquea sus recursos, explota y endeuda a nuestros pueblos hasta empobrecerlos.
Que este año sea de protesta contra la injusticia, porque es un derecho, penalizarlo sería un delito.
Que este año sea para cerrar viejas heridas y no abrir nuevas…
Que este año, los pobres del mundo tengan una vivienda digna, que no hayan ancianos con su mano temblorosa pidiendo un pan, que no hayan mujeres vendiendo su carne por unas monedas, que no hayan niños llorando de frio y de hambre.
Me considero una seguidora del recorrido de Jesús en la tierra…me perdonan, pero creo que Él ya no vendrá, porque ya estuvo con nosotros y nos enseñó el camino a seguir…se rodeó de los más pobres, humildes y de los enfermos, tenía un sosegado desprecio por el imperio romano… finalmente lo asesinaron.
Y nosotros de quienes estamos rodeados?
Con afecto y gratitud…

María Eugenia Claros Bravo
Directora Visión Z