México

Cien días de gobierno de López Obrador que parecen un milenio

Los primeros cien días de gobierno del presidente de México Andrés Manuel López Obrador por la intensa actividad desarrollada y los programas en ejecución, parecen en realidad un milenio.
Para el mexicano común es como si los últimos gobiernos anteriores pertenecieran a un tiempo lejano que se pierde en la memoria, dado que la acción presente es muy dinámica y sepulta lo pretérito en el día a día sin empantanarse en el pasado -que no es olvidar ni soslayar, según el mandatario- porque transcurre en la vorágine de un cambio en la vida social, que no es retórico.

A ese cambio de régimen –no de gobierno- López Obrador denomina IV Transformación, su principal aporte histórico porque es, en síntesis, un proceso político, económico y social que implica un nuevo modelo de producción para desterrar al neoliberal que rigió los destinos de México los últimos 36 años.

Entre las acciones de impacto de estos cien días, ejecutadas o en progreso, destacan la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, el Tren Maya, la viabilidad de Pemex y combate al robo de gasolina, la creación de la Guardia Nacional, los numerosos programas de bienestar social como parte de un Plan Nacional de Seguridad para eliminar la violencia, detener la corrupción abajo, y limpiar moral, ética y punitivamente los más altos niveles de gobierno.

Además, una política de austeridad para evitar el despilfarro que configura un gran arco de medidas de ahorro y control del gasto público: reajuste de recursos a organizaciones estatales y civiles, eliminación de todo lo superfluo, incluida la guardia de seguridad presidencial, vehículos y naves aéreas oficiales, yates, viáticos exagerados, altos salarios y la conversión de la residencia oficial de Los Pinos en área pública de visita y recreación.

Sin embargo, ciertas calificadoras evaluaron negativamente las empresas productivas paraestatales Pemex y la Comisión Federal de Energía (CFE), justo en el momento en que el gobierno las sanea y reflota con importantes inversiones y asignaciones financieras mayores.

En su respuesta, el mandatario sugiere a esas oficinas internacionales incorporar en los factores de calificación la variable de la corrupción por su enorme influencia en los resultados de la gestión. En el caso de México, según sus cálculos, se iban al bolsillo particular más de dos terceras partes de los beneficios de Pemex y la CFE y eso determinaba su pobre desempeño.

Una de las acciones inmediatas y de mayor peso estratégico de López Obrador en estos cien días fue anular la reforma energética aplicada por el gobierno anterior que hundió a Pemex al restarle capacidad de inversión, descapitalizarla y anular su capacidad real de aumentar la producción de crudo y refinación, al igual que ocurrió con la CFE, para facilitar su privatización.

Todo ese capital que antes se perdía, regresa ahora a los presupuestos de Pemex y la CFE más los dineros que anteriormente tributaban al fisco por impuestos exagerados, lo cual permitirá cumplir sus planes de expansión y reanimar las actividades productivas, de distribución y comercialización sin corrupción.

Pemex está por vez primera en condiciones de recuperar niveles de extracción de crudo en el orden de los 3,4 millones de barriles diarios en lugar de los 1,7 actuales, y de ampliar su perfil en la refinación con una nueva usina en Tabasco y modernización de las seis actuales cuya tecnología es obsoleta y requieren de petróleo importado.

Ya se han anunciado los nuevos convenios que están en proceso con empresas nacionales y extranjeras y todo el mundo confía en una importante rehabilitación del sector energético en su conjunto. Todo eso en cien días y en medio de una enconada batalla contra los ladrones de gasolina y problemas en el sistema de distribución.

En cuanto a su política exterior el mandatario ha hecho todo lo posible para que el mundo capte su mensaje de que hay cambios profundos en la visión de su gobierno y el ejemplo más claro es Venezuela que le ha permitido expresar su retorno a la posición de principios inspirada en el pensamiento de Benito Juárez de que el respeto al derecho ajeno es la paz.

Esa máxima la proclama de manera insistente en casos en los que ha habido presiones, como su reconocimiento al presidente Nicolás Maduro, la flexibilidad en el tratamiento al éxodo migratorio centroamericano, y las relaciones con Estados Unidos basadas en el respeto mutuo.

En cuanto a su comunicación con la gente, es el primer presidente mexicano que ofrece una conferencia de prensa casi diariamente, 67 hasta el viernes 8 de marzo, y que más trabaja fuera de su oficina. En cien días descansó solo el 25 y 31 de diciembre y el 1 de enero, dedicó 56 a recorrer el país en vuelos comerciales y por carretera, e incluyó en las giras los pueblos y sierras más alejados e incomunicadas del país.

Desde el 1 de diciembre de 2018 hasta hoy abordó 42 vuelos comerciales, recorrió 40 mil kilómetros, suficiente para dar la vuelta al mundo, y pasó en el aire cuatro mil 150 minutos o 172 horas. Por tierra mantiene un ritmo similar al que lleva desde hace 12 años: en cien días recorrió 11 mil 728.3 kilómetros, y estuvo a bordo de su vehículo familiar 10 mil 969 minutos.

El presidente continuará con esos recorridos inmediatamente que termine su informe a la nación por sus primeros cien días de gobierno.

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