Brasil

En telegrama a la ONU el gobierno de Bolsonaro insiste en negar el golpe de Estado de 1964

Nodal*    07.Abr.2019    América Latina

El gobierno de Bolsonaro niega a la ONU que en Brasil hubiera un golpe de Estado en 1964 y anuncia que revisará los libros de historia escolares

El gobierno de Jair Bolsonaro insistió en su postura de que en Brasil no existió una dictadura entre las décadas de los 60 y 80, esta vez frente a la Organización de Naciones Unidas.
El ejecutivo brasileño envió un telegrama a la ONU afirmando que “no hubo golpe de Estado” el 31 de marzo de 1964 y que los 21 años de gobiernos militares fueron necesarios “para apartar la creciente amenaza de una toma comunista de Brasil y garantizar la preservación de las instituciones nacionales, en el contexto de la Guerra Fría “.

La comunicación, a la que tuvo acceso BBC Brasil, reafirma una posición en la que el gobierno brasileño ha insistido en los últimos días entre una gran polémica.

Este miércoles, por ejemplo, el ministro de Educación brasileño adelantó que los libros de texto escolares del país serán revisados para transmitir una “idea verdadera y real” de lo sucedido, al defender también la idea de que no existió tal golpe.

El propio Bolsonaro desató la polémica hace unos días al proponer celebrar en los cuarteles militares el 55º aniversario de aquella fecha, lo que provocó la convocatoria de diversas marchas de protesta.

Naciones Unidas, sin embargo, recordó que entre 1964 y 1985 fueron asesinados 8.000 indígenas y al menos 434 disidentes políticos murieron o desaparecieron en Brasil, por lo que es “inmoral e inadmisible” conmemorar “un régimen que trajo tal sufrimiento a la población”.

“Inmoral e inadmisible”

En su telegrama a la ONU, el gobierno de Brasil afirmó que “los años 1960-70 fueron un período de intensa movilización de organizaciones terroristas de izquierda en Brasil y en toda América Latina” y que el derrocamiento del entonces presidente João Goulart contó con el apoyo de la “mayoría de la población”.

El mensaje fue enviado este miércoles a Fabián Salvioli, Relator Especial de la ONU sobre la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, quien el pasado viernes señaló que el país debía “reconsiderar los planes” de conmemorar el aniversario del golpe de Estado de 1964.

“Los intentos de revisar la historia y justificar o perdonar las graves violaciones de los derechos humanos del pasado deben ser claramente rechazados por las autoridades y por la sociedad en su conjunto”, señaló Salvioli en un comunicado.

El relator se pronunció así sobre la polémica abierta por el presidente Bolsonaro, quien la semana pasada aseguró que ni hubo un golpe de Estado en 1964 ni los sucesos de aquel día dieron lugar a una dictadura militar.

De hecho, Bolsonaro propuso al Ministerio de Defensa recordar el pasado fin de semana el 55º aniversario de dicho episodio.

Tras las críticas recibidas por buena parte de la población, el presidente matizó después su anuncio y señaló que se trataba de “rememorar” y no de “conmemorar”.

Finalmente, y frente a la convocatoria de manifestaciones de protesta por la propuesta, el Ministerio de Defensa dijo que no haría actos públicos en el aniversario sino “programas internos y paneles para analizar los eventos” ocurridos en aquella época.

En su telegrama, el gobierno brasileño calificó las críticas del relator de la ONU como “sin fundamento”, y señaló que Salvioli “debe respetar los procesos nacionales y procedimientos internos en sus deliberaciones”.

“Idea verdadera y real” en los libros

El último capítulo de esta controversia lo protagonizó el ministro de Educación de Brasil, Ricardo Vélez, quien anunció que los libros de texto escolares serán revisados ​​para que los niños aprendan “una versión más amplia de la historia”.

En declaraciones este miércoles a la revista Valor Econômico, Vélez negó también que el derrocamiento militar del presidente Goular en 1964 fuera un golpe de Estado y describió los posteriores años de gobierno militar como “un régimen democrático por la fuerza que era necesario en ese momento”.

Bajo esta idea, Vélez avanzó que los libros de texto escolares deberán “rescatar la visión” de los eventos de 1964 para que los niños puedan desarrollar una “idea verdadera y real” de lo que sucedió.

“La historia brasileña muestra que lo que ocurrió el 31 de marzo de 1964 fue una decisión soberana de la sociedad brasileña”, afirmó.

El ministro dijo que el derrocamiento de Goulart fue “un cambio institucional, no un golpe de Estado contra la Constitución de la época”.

Por ello, anunció que habrá un “cambio progresivo” en los libros de texto escolares para reflejar “una versión más amplia de la historia”.

El presidente de la Asociación Brasileña de Libros de Texto, Cândido Grangeiro, criticó la iniciativa y dijo que cualquier cambio en el material didáctico se basaba, por regla general, en una amplia investigación académica.

Por ello, dijo que su organización se oponía a “cualquier tipo de revisionismo basado en opiniones”.

Nazismo “de izquierda”

No es la primera vez que el gobierno de Bolsonaro es acusado de revisionismo.

Este martes, el presidente causó una gran polémica cuando se hizo eco de los comentarios de su ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo, quien había descrito el nazismo como un movimiento de izquierda.

Cuando periodistas le preguntaron después de visitar el Museo del Holocausto Yad Vashem en Jerusalén si estaba de acuerdo con esas declaraciones, Bolsonaro respondió: “No hay duda, ¿cierto?”

Dijo que el nombre del partido nazi era Partido Nacionalsocialista Alemán, lo que implica que tenía una ideología socialista.

Su declaración contradecía la información expuesta precisamente en el museo que acababa de visitar, que dice que el nazismo surgió entre grupos radicales de derecha en Alemania enfurecidos por el auge del comunismo.

A finales de marzo, su visita a Chile causó gran tensión tras hacerse públicas unas declaraciones sobre Pinochet que el mandatario brasileño había realizado años atrás.

“Pinochet hizo lo que tenía que hacer… Tenía que actuar de forma violenta para recuperar a su país”, aseguró en un programa de televisión en 2015.

Semanas antes, también recibió críticas al describir como “un gran estadista y un hombre de visión” al gobernante de facto paraguayo Alfredo Stroessner, quien lideró el país sudamericano con mano de hierro durante casi 35 años.

“Va mi homenaje para el general Alfredo Stroessner”, dijo Bolsonaro durante un acto en la frontera entre Brasil y Paraguay.

El Observador