El pan es el alimento por el cual vale la pena luchar.

“Danos Hoy el Pan de Cada Día”

Es así, que ante la guerra económica y siendo el pan, parte de la canasta básica, éste se hizo excesivamente costoso, por ser de harina de trigo, que no se cultiva en Venezuela, y pasó a ser escondida y traficada a nuestros países vecinos.

“Danos Hoy el Pan de Cada Día”

Lic. José A. Amesty R.

El pan es una rica figura en lo bíblico y teológico, alude al sostén de la vida. En el Antiguo Testamento de la Biblia, específicamente en la época de los reyes, se señala que existían los panaderos/as reales, incluso se habla de la “calle de los panaderos”. Igualmente, la preparación del pan, era casi siempre el trabajo de las amas de casa, de sus criadas o esclavas.

Incluso, el pan estuvo asociado a la guerra; por ejemplo, la raíz hebrea de la palabra pan, es la misma de las palabras “luchar” y “guerra”, y no es casualidad, ya que antiguamente la gente luchó por sus alimentos, e irse a la guerra por el pan con otras personas, o incluso con otra nación, no fue absurda sino una realidad. El pan es el alimento por el cual vale la pena luchar.

En el Nuevo Testamento de la Biblia, se alude que en la oración, propuesta por Jesús de Palestina (El Padrenuestro), éste se refiere a todo el sustento necesario para un día entero.
En general, en el texto bíblico se señala la importancia del pan para las sociedades de ese tiempo, así como parte de la dieta diaria de ellas.

Aludimos a este aspecto bíblico-teológico, para señalar la importancia del pan en la sociedad venezolana, tanto por nuestras raíces históricas, como por hacerlo parte de nuestra dieta diaria.

Es así, que ante la guerra económica y siendo el pan, parte de la canasta básica, éste se hizo excesivamente costoso, por ser de harina de trigo, que no se cultiva en Venezuela, y pasó a ser escondida y traficada a nuestros países vecinos.

Ante esta situación el gobierno revolucionario, se vio en la necesidad de exportar la harina de trigo desde Rusia, y otros países de Europa, y crear las llamadas panaderías comunales (tradicionales y artesanales). Estas panaderías reciben la harina de trigo subsidiada del Estado venezolano, para elaborar comunalmente este rubro y juntamente con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), abastecer el pan de cada día y luchar por él.

Las metas originales de este proyecto son:

1. “Crear 10 mil panaderías comunales y artesanales, a través de los Consejos Comunales en todo el país.
2. Acabar con la dificultad en el acceso a estos rubros.
3. Encausarlas en la Economía Comunal Productiva.
4. Abastecer del rubro, inicialmente al 12% de la población de Caracas, la capital venezolana.
5. Una primera etapa contempla la inauguración de 40 Panaderías Comunales CLAP.
6. El proceso de formación de los panaderos/as a nivel nacional, está bajo la responsabilidad del Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (INCES), Institución educativa al servicio de la Revolución Bolivariana”.

En los últimos años, se han establecido más de 2,000 panaderías en comunidades marginadas de toda Venezuela. Utilizan trigo subvencionado por la Revolución Bolivariana para que los precios sean accesibles.

Un compañero del mundo ecuménico, en reciente visita a Venezuela señala “todavía tengo más que aprender tanto sobre las panaderías y sobre el impacto de las sanciones extranjeras en la seguridad alimentaria en Venezuela”. Reseña igualmente que una de las panaderías en Caracas, lleva el nombre de Oscar López Rivera, quien es un héroe del movimiento de independencia de Puerto Rico.

En síntesis, la creación de las panaderías tradicionales y artesanales, han venido a ser una alternativa creadora ante la guerra económica del imperio norteamericano y sus aliados internos y externos, así como una forma de organización popular, que lucha por los alimentos diarios, en este caso el pan.

Creemos en la organización popular como una forma de lucha, Estado y Pueblo en una dupla para alcanzar éxitos en diferentes aspectos de la vida diaria del pueblo venezolano.