La guerra actual acabará con el mundo

La guerra divierte a los poderes mundiales, como el celular y las actuales tecnologías, distraen a las personas.

Por eso nunguna guerra es igual a otra, en este juego de estrategias, difundidas por los medios de comunicación masiva, para que se provoque una gran confusión a los pueblos de las distintas naciones del mundo, que procuran vivir como si nada estuviera ocurriendo. Y por estos días son llevados de un lado hacia el otro, a medida que van perdiendo el empleo y el hambre comienza la matanza, pero sin gastos de municiones y sin contaminar con bombas, porque el mundo ya no soporta más tóxicos y el aire, que otrora era azul, con nubes blancas o grises, ya no nos muestra las estrellas con la frecuencia del siglo pasado y nos cansamos de ver esas rayas blancas en el cielo y una cobertura de color amarronado clarísimo, que no son nubes, pero que a nadie parece alterarle el pulso, en esta suerte del “No sé… pero no me importa”.

Tenemos la mente en el siglo pasado, no vemos, no pensamos , no imaginamos, no analizamos nada de la realidad, ni hablamos con vecinos, ni allegados porque al tocar el tema nos miran como si estuviésemos locos. A veces pienso que todos han desaparecido de esta escena siniestra. Por eso digo, que las armas actuales pueden acabar con el mundo, “en menos que canta el gallo”, aludiendo a la expresión popular, de cuando estos animales cantores existían a nuestro alrededor.

Los habitantes de las naciones, que nunca vivieron una guerra mundial, como los latinoamericanos, parecemos ciegos sordos y mudos, frente a las armas solapadas de destrucción masiva, que se están llevando puestos todos nuestros ideales, sentimientos y creencias, que trajimos de nuestra familia y de las escuelas.

Un ejemplo de ello, son los “niños aburridos, a toda hora”, con padres ocupados en su trabajo y en otras cosas como por ejemplo, el celular, que tempranamente incorporan a sus hijos como un chupete electrónico que no le arruina los dientes, como el de goma, sin darse cuenta de que esa es un arma de destrucción masiva del sentimiento, del contacto físico, óptico y auditivo, con otro semejante. Familias enteras, que se visitan por whatshapp, con fotitos y esas cosas insignificantes y sin otro contacto que el teclado. Padres mayores, que no son visitados por sus hijos, hijos pequeños que son llevados a guarderías o jardines de infantes, mal preparados donde se pasan 3 años haciendo lo mismo. Arma de destrucción familiar que conduce al desequilibrio emocional.

Hoy la guerra se hace con el hambre, como producto del desempleo masivo, provocado endeudamiento externo con el FMI y la corrupción de los gobernantes. Esto fomenta las grandes migraciones pacíficas y el ser humano vuelve a la época primitiva, donde puede ahogarse en un bote, que lo lleva a la tierra prometida, motivado por los medios de comunicación y sus falsedades informativas. Y así el hombre, se entremezcla, pierde su patriotismo y su identidad de pueblo, con antepasados comunes.
Luego viene el “todo electrónico”, el chip identificatorio y el hombre es un número muerto, estéril, pero útil al perverso sistema mundial de dejarlo sin nada real.

Pero lo peor de todo, es que no hay leyes adonde alguien pueda resguardarse, ni Justicia que no tome a la ley para aleccionar a los hombres, haciéndoles entender que la Justicia está en la mera voluntad del gobernante, al que responden los jueces, como corderos en el camino del degüello.
Y no pretendas militar en política para cambiar el curso de esta barbarie, porque existen sistemas para fraguar cualquier resultado electoral, porque lograron destruir la democracia.

Y tú tienes que seguir viviendo, sin trabajo, sin Justicia y sin nada por hacer, porque vas a parar a la cárcel con el invento de cualquier causa, como hicieron en Argentina con unos manuscritos en cuaderno, que al parecer fueron ideados por el mismo juzgador de la causa. Te explico, detiene a quien sea y lo culpan de cualquier delito y allí lo tienen en prisión preventiva, hasta que alguien le dice: “tienes que acusar a Cristina de que mató a Nisman”, y así el pobre suicida, no descansa en paz y se hace famoso, sin ser artista de cine.
Si el preso, compromete a Cristina o a quien sea, sale en libertad, ese es el pacto maligno, peor que un cáncer, porque no se cura con quimioterapia. A eso se le ha dado en llamar, en mi país, “Ley del arrepentido”.
A decir verdad, hay una gran mentira que envuelve a toda la humanidad, donde los poderosos juegan a los soldaditos, como si fueran niños, donde “cada cual atiende su juego y el que no, una carga tendrá” como decía una canción infantil.

Un EEUU que promete atacar a Venezuela, a China, a Irán ….etc y luego estudia la forma de sacar el Ejército de EEUU para evitar el desastre que hacen en su país, quienes defienden intereses contrarios a ese país y para encarcelar a los que llegan por la fuerza migratoria que desata el hambre, que ellos ayudan a crear.
Otros países que amenazan defender a los países libres, pero de ello resulta que quienes mueren son civiles, niños, mujeres y ancianos. ¿Será que en realidad quieren dejar vivos a la tercera parte del mundo, porque está superpoblado? ¿Será que todos nosotros no vamos a reaccionar.? Les dejo la pregunta.

Normaef10@hotmail.com

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