Guaidó, La Apocalíptica y la Prostituta

El Falso Guaidó y la Gran Ramera

Y es que el final de la Revolución Bolivariana, es ver el final de este drama canallesco contra ella, y ver la justicia prevalecer sobre la injusticia y la maldad, perpetuándose en Venezuela una realidad de paz con justicia y hermandad.

El Falso Guaidó y la Gran Ramera

Lic. José A. Amesty R.

Este es el último artículo de cinco, en los que hemos relacionado la Apocalíptica con la Revolución Bolivariana, basados en los estudios del libro de Apocalipsis de la Biblia, realizados por el Dr. Juan Stam, reconocido teólogo y biblista, de origen estadounidense y radicado en Costa Rica, quien muestra las Estructuras Religiosas del Imperio Romano, a la que haremos referencia en este artículo. (1)

El libro del Apocalipsis elabora lo que podemos llamar una “demonología del imperialismo”. Detrás de todas las estructuras políticas, económicas y sociales del imperio, el autor percibe fuerzas espirituales en combate mortal. (2)

Así se completa el esquema del análisis apocalíptico del imperio. El dragón, detrás de todo, es el Diablo mismo. La Bestia simboliza al imperio como tal, y el seudoprofeta a todas las fuerzas religiosas e ideológicas (sacerdocio oriental, culto imperial, magia, filosofía) que se ponen a las órdenes del imperialismo. Y la tremenda prostituta, montada sobre la Bestia, es la gran Roma, capital del imperio. (3)

Sin duda alguna, el seudoprofeta o falso profeta como fuerza ideológica, contiene todas las características de Juan Guaidó, en el contexto de la Revolución Bolivariana, a saber: como falso enviado por el Imperio norteamericano (portavoz y siervo), surge del continente promovido por algunos pueblos, con ínfulas de manso cordero; aunque parece tener poca fuerza, tiene voz mentirosa, haciendo a la gente blasfemar contra las autoridades legales.

Uno de sus métodos para engañar, es inculcar el culto a la figura del presidente del Imperio y del Imperio mismo, incluido las severas sanciones económicas contra la revolución Bolivariana.

Finalmente, es el jefe de propaganda del imperialismo. El reconocido teólogo Oscar Cullmann, lo resume así: “La segunda bestia representa el poder de propaganda religioso-ideológica del Estado totalitario. En esta pretensión pseudoreligiosa se manifiesta lo diabólico de este falso profeta, que se presenta como si fuese el verdadero profeta del verdadero Dios. En realidad hace propaganda para su dueño, el diablo, el Estado totalitario. Precisamente aquí se pone de manifiesto la necesidad del diablo de imitar a Dios; del falso profeta, de imitar al verdadero profeta. Todo Estado totalitario necesita una ideología que sea una parodia de la fe”. (4)

Otra verdad ineludible, es que Guaidó está avalado, financiado, apoyado por Trump y los Estados Unidos de Norteamérica, como Imperio actual.

Su perfil es de una gran ramera-prostituta, solvente económicamente, sentada sobre muchos pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas, borracha con una copa en la mano, llena de
sangre de sus víctimas e inmundicias de su prostitución-relaciones mal habidas con muchas naciones y personas. El Imperio se cree Dios pero no lo es. La figura de la gran Ramera revela de nuevo el carácter maligno-de maldad de todo el sistema imperialista.

Al final de la apocalíptica bíblica, el esquema del análisis apocalíptico del imperio, con todos éstos personajes es vencido. Los poderes del mal no pueden triunfar, han sido derrotados, es una muerte anunciada su final. Todo el Imperio está destinado al fracaso, juzgado por la furia justiciera.

Y es que el final de la Revolución Bolivariana, es ver el final de este drama canallesco contra ella, y ver la justicia prevalecer sobre la injusticia y la maldad, perpetuándose en Venezuela una realidad de paz con justicia y hermandad.

1. Stam, Juan. “Apocalipsis y las Estructuras Religiosas del Imperio Romano” en El Apocalipsis y el Imperio Romano. Costa Rica, Revisión del 2010. Blogs de Juan Stam Internet.
2. Ibíd.
3. Ibíd.
4. Ibíd.