Unión Evangélica Pentecostal Venezolana UEPV

Una Iglesia Evangélica Diferente!

Jose Amesty     01.Jul.2019    Opinión

La Unión Evangélica Pentecostal Venezolana UEPV, durante sus más de 60 años de ministerio evangélico en Venezuela, ha proclamado varias declaraciones, a saber: Ha hecho una Opción Preferencial por los Pobres, se ha declarado ser una Iglesia Ecuménica, ha declarado ser una Iglesia Bolivariana (y en lo personal, aunque no lo haya afirmado, que yo recuerde, es una Iglesia Antiimperialista), ha impulsado la Educación Popular y la Educación Teológica, entre otras.

Una Iglesia Evangélica Diferente!
(Unión Evangélica Pentecostal Venezolana UEPV)

Rev. José A. Amesty R.

La Unión Evangélica Pentecostal Venezolana UEPV, durante sus más de 60 años de ministerio evangélico en Venezuela, ha proclamado varias declaraciones, a saber: Ha hecho una Opción Preferencial por los Pobres, se ha declarado ser una Iglesia Ecuménica, ha declarado ser una Iglesia Bolivariana (y en lo personal, aunque no lo haya afirmado, que yo recuerde, es una Iglesia Antiimperialista), ha impulsado la Educación Popular y la Educación Teológica, entre otras.

De donde surgen éstas posiciones tan atípicas de una Iglesia Evangélica, Pentecostal y de los sectores populares de Venezuela, y tan disonantes respecto a otras iglesias del mismo tipo en nuestro país? Será necesario revisar brevemente su historia, y sus declaraciones en momentos importantes de nuestra nación bolivariana.

Breve Historia de la UEPV

Los orígenes de la UEPV datan del pentecostalismo originario y ecuménico traído y sembrado en Venezuela, específicamente en la UEPV, por el misionero Guillermo Federico Bender y su esposa Cristina Bender, impulsado luego, por el fundador de la UEPV, el pastor Exeario Sosa Lujan y su esposa Amelia Rodríguez, entre otros, quienes asumen, éstos últimos, desde sus inicios la Teología de la Liberación, como método de lucha y compromiso.

El pastor G.F. Bender, llega a Venezuela en 1919, fundador del movimiento pentecostal venezolano, funda una iglesia en Barquisimeto, Estado Lara en 1922, y desde allí, se empieza a vislumbrar la participación social y política a través de un compromiso evangélico de solidaridad y cooperación. En 1924, funda una escuela primaria, para los sectores más pobres y para las minorías religiosas. Luego, en 1927, construyen un lugar llamado Hogar de Paz, donde cuidaban-internado a niñas pobres y necesitadas funcionando hasta 1945.

Este movimiento pentecostal se encarna en la clase pobre venezolana, y desde allí intenta reivindicar este sector social. Esta opción constituye un aporte del pentecostalismo nuestro en la lucha contra la marginación hacia el pobre.

El Rev. Exeario Sosa Lujan, en este año de 1945, contrae matrimonio con una de las niñas huérfanas del internado, Amelia Rodríguez, y desde allí, como lider de la propuesta cristiana pentecostal liberadora de Bender, convoca en 1946, a la Unidad de todo el movimiento pentecostal de Venezuela en ese momento, para aportar a la construcción de una sociedad sin discriminación. Más tarde, tanto el Rev. Exeario Sosa Lujan y su esposa la Rev. Amelia Rodríguez, juntamente con otros líderes y lideresas pentecostales fundan la UEPV en el año 1957, para dar continuidad a la propuesta de Bender.
La Unión Evangélica Pentecostal Venezolana UEPV

Dando continuidad al compromiso de la UEPV con los marginados/as de la sociedad venezolana, en 1966 y 1967 se inaugura la Escuela Agraria para niños y niñas huérfanos y la escuela Bender respectivamente, en la localidad de la Piedad Lara.

En el año de 1978, se constituye la Comisión de Fraternidad Evangélica Pentecostal Bolivariana COFEPB, quien preparó el Primer Congreso Pentecostal Bolivariano. Esta Comisión elaboró la Carta de San Cristóbal y que declaraba: “Mirando la gran necesidad de que los pueblos de América Latina se acerquen bajo el ideal bolivariano para aportar soluciones cristianas, sociales, políticas y económicas a las clases marginales. Comprendiendo nuestra responsabilidad que Cristo nos encomendó e instó a ser Luz del mundo y Salde la tierra… Que la injusticia social se ha caracterizado por una permanente subyugación hacia las clases marginales…Creemos que el pueblo de Dios debe sentir vergüenza por su actitud indiferente y responder al reto que Cristo nos hace en esta hora de crisis que vive la humanidad”. (Carta de San Cristóbal, 1978).

El Primer Congreso Pentecostal Latinoamericano, se realizó del 14 al 18 de marzo del año 1979, en Bogotá, Colombia, reuniendo a destacados líderes del movimiento pentecostal de los países bolivarianos, rescatando los ideales de Integración Latinoamericana de Bolívar y la búsqueda de Justicia Social, haciendo un importante aporte, desde la espiritualidad pentecostal al ideal bolivariano, que hoy es sustento de la Revolución Bolivariana.

A partir del año 1981, luego de la siembra de nuestro fundador el Rev. Exeario Sosa Lujan,
se constituye el Centro de Educación Popular Exeario Sosa Lujan, dedicado a la Educación Popular, de cuyo seno han surgido propuestas importantes, para el proceso actual de transformación del país, en el área de la formación sociopolítica. Algunos pastores/as, líderes y lideresas de la UEPV, fueron Facilitadores y Formadores en el área de la Formación Sociopolítica en el proceso bolivariano y revolucionario, a saber: Rev. Exeario Sosa Rodríguez, la Rev. Herlinda Colmenares, el Rev. Uben Jara, el Rev. José Amesty, entre otros.

En este sentido, la UEPV, se ubica desde ya, como una Iglesia nacional que promueve la lucha por la Justicia y se ubica claramente en una línea profética, liberadora y comprometida con la Paz con Justicia.

Más adelante, entre el 23 y el 26 de Agosto de 2007, se realiza en Maracaibo, Zulia, se realiza el Segundo Congreso Pentecostal Bolivariano Latinoamericano y Caribeño, bajo el tema: Espiritualidad Evangélica Pentecostal y Compromiso Bolivariano: La Experiencia de la UEPV. Estuvieron presentes el Consejo Mundial de Iglesias CMI, el Consejo Latinoamericano de Iglesias CLAI, La Universidad Bíblica Latinoamericana de Costa Rica, los Ministerios Globales de la Iglesia Unida de Cristo y la Iglesia Cristiana Discípulos de Cristo de USA y Canadá.

Aportes de la UEPV

El aporte que ha hecho la UEPV, durante años, a la transformación del país y a la educación liberadora, ha sido reconocido por las autoridades del Ministerio de Educación, al haberse llamado a una de las Escuelas Bolivarianas de Barquisimeto, con el nombre del Rev. Exeario Sosa Lujan.

Debemos mencionar igualmente, el aporte de un lider al Rev. Ramón Castillo, miembro de la UEPV, y fundador del Comité Evangélico Venezolano por la Justicia CEVEJ, organización que se dedico y distinguió en los años 1970 y 1980, por la denuncia pública de las injusticias y el anuncio de los valores del Reino de Dios.

Esta vertiente liberadora pentecostal de la UEPV, se manifiesta hasta hoy en un firme compromiso con la Revolución Bolivariana; siendo así que en muchas de nuestras Iglesias, Centros e Instituciones nuestras, se desarrollan actividades, que apuntan al fortalecimiento del mencionado proceso. Algunas de ellas se han convertido en referencia obligada y ejemplo para otras Iglesias e Instituciones. Así mismo, nuestras Iglesias están conformadas por sectores populares, que apoyan la Revolución y participan activamente en algunas Misiones y Programas Sociales del Estado venezolano.

Pentecostalismo Bolivariano y Socialismo del Siglo XXI

Surge una pregunta: ¿podrá el pentecostalismo de la UEPV seguir siendo una fuerza profética y liberadora hoy en el contexto de la Revolución Bolivariana?

Se ha hecho evidente, que por medio de la UEPV, existe en Venezuela un cristianismo liberador y una práctica pentecostal liberadora, ambos unidos en la lucha por la vida, los derechos humanos, la Justicia y la paz en resguardo de la creación, y la convivencia humana. Esta expresión de fe se sustenta a su vez en una espiritualidad con los mismos principios de solidaridad, justicia, amor y paz.

En este sentido, es posible un dialogo reciproco y una relación solidaria entre la Revolución Bolivariana y el pentecostalismo liberador de la UEPV y su espiritualidad cristiana liberadora.

La afinidad se reconoce en la diversidad de tareas sociopolíticas y de fe, que apuntan hacia un mismo fin: la liberación y dignificación total del pueblo, pobre y creyente, excluido por las políticas neoliberales.

Actualmente la UEPV es dirigida por un hijo de los fundadores, el Rev. Gamaliel Lugo, Presidente y Vice-Presidente Rev. Exeario Sosa Rodríguez, hijo del Fundador de la UEPV.

Expresiones inéditas de dos líderes de la UEPV

1. “Jesucristo se puso del lado de los más necesitados y por eso no encontramos diferencia alguna entre cristianismo y socialismo”, aseveró el Reverendo de la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana (UEPV) en Portuguesa, Uben Jara.
“Estamos en oración y clamando a Dios para que siga profundizándose la liberación de los pobres y de las mujeres; eso es cristianismo y esa es la lucha del Gobierno venezolano”.
“La UEPV no es un movimiento anticatólico, por el contrario, es una iglesia ecuménica identificada con el pensamiento bolivariano e integrada por campesinos, pobres, obreros, estudiantes e indígenas”.
“Nuestra línea teológica es la liberación y por eso coincidimos con el presidente Chávez y Maduro ahora, en la visión bolivariana libertaria, luchamos por el bienestar de los desposeídos y apoyamos todas las misiones sociales del Gobierno”
Jara agregó que los centros de reunión de la UEPV sirven de sede para la mayoría de las misiones sociales en Portuguesa y “eso es así porque las misiones favorecen directamente a los más pobres, a los que fueron excluidos y explotados en la cuarta República”.
Recordó que durante más de 40 años gobernó en Venezuela el Imperio y el poder económico. “Socialismo es servir al prójimo y por eso acompañamos al presidente Chávez y Maduro; no estamos distantes de la fe cristiana y siempre actuamos apegados a la Biblia”.
2. El Rev. Carmelo Álvarez, asesor teológico de la UEPV, rescata dos ideas importantes:
“Hay dos lecciones bien precisas que he ubicado en el accionar político de la UEPV. Curiosamente proceden del ministerio de nuestros dos obispos-presidentes, el Rdo. Exeario Sosa Luján y el Rdo. Gamaliel Lugo Morales. En dos momentos históricos en el testimonio profético de la UEPV.
El primer momento es la concentración de “unos mil campesinos”, como lo reporta el diario El Nacional el 18 de septiembre de 1973 desde Acarigua. El relato destaca a Exeario Sosa Luján como directivo del Comité de Movilización Campesina en Portuguesa, de la Federación Campesina. Sosa “dejó saber que esperan movilizar unos tres mil campesinos para ver si en esta forma se les alivian los graves problemas que están padeciendo” (El Nacional, 18-9-1973). Entre otras cosas solicitaban la condonación de una deuda agrícola de 200 millones de bolívares, la recepción de las cosechas a tiempo y la entrega de las fincas adquiridas por el Instituto Agrario nacional IAN. Finalmente, Sosa informó que el siguiente día habría movilizaciones de campesinos provenientes de los estados Lara, Cojedes, Aragua, Yaracuy y Barinas.

Dorcas Tábita, hija del pastor Martín Chirino, destaca en su libro Desde el altar la integridad y el compromiso de Exeario Sosa Luján:

El fue el primer Pastor Cristiano Evangélico en Venezuela en plantear que la Iglesia Evangélica no podía permanecer de espaldas a los problemas sociales y políticos de la nación. Se preocupaba por el abandono de nuestros campesinos y el desamparo de nuestros niños. Fue un gran patriota, cien por ciento nacionalista [y bolivariano] que predicaba el evangelio con la profunda convicción de ‘Amar al prójimo’. Enseñaba que el amor y la caridad marchan a la par. Como está escrito en Santiago 2:26 “…la fe sin obras está muerta” (Dorcas Tábita 2004:49).
La otra lección aparece narrada en un artículo de Gamaliel Lugo, “Ética social pentecostal: santidad comprometida”, presentado en Chile en 1990. Allí Gamaliel Lugo ubica al movimiento pentecostal en su dimensión global, latinoamericana y venezolana, con sus orígenes y génesis, incluyendo sus opciones a favor de los oprimidos. Rescatando la dimensión profética bíblica, incluyendo textos de la epístola de Santiago. Y lo aterriza en una serie de casos que van desde la condición paupérrima y de marginación de los sectores indígenas, el clamor de los campesinos de Caño Caimán en el Estado Zulia, del templo de Mesa Alta en Guanare, Estado Portuguesa, el templo de Cabimitas y el proyecto Chamita en Mérida.
Hay un párrafo luminoso, casi hacia al final del artículo, que vale la pena citar en su totalidad: La ética social pentecostal es santidad comprometida. Y santidad comprometida es ser radical como lo fue nuestro Señor. Entendiendo la radicalidad como el que va a la fundamental, a la raíz. El que no cae en la falsa piedad, ni se acomoda a posturas equilibradas ambiguas. La santidad y la radicalidad se dan la mano. Ser santos y radicales, es una condición ineludible del seguimiento de Cristo. Lo contrario podría llevar fácilmente a la mediocridad y la tibieza. La vida del cristiano no puede ser tibia porque detrás de la tibieza se esconde el acomodo a las situaciones de injusticia. El tibio se hace de la vista gorda. Esa es la denuncia que hace el profeta del Apocalipsis de la iglesia de Laodicea: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente. Por cuanto eres tibio te vomitaré de mi boca” Apoc. 3:15-17). (Lugo 1992:101-122).
Queda meridianamente claro: La UEPV tiene una trayectoria de opción y ubicación entre los sectores marginados, pobres y movimientos sociales, obreros y campesinos, que han luchado por sus reivindicaciones y reclamado que se les haga justicia.
¿Qué podemos aprender y aplicar en nuestra búsqueda constante de una ética política cristiana desde la perspectiva pentecostal?
Nuestro propio historiador y sociólogo, Ramón Castillo lo expreso acertadamente así:
Este es el caso, en concreto, de la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana la cual, por su temprana ruptura con la línea sectaria original y la, práctica político-solidaria de su líder fundador, logró incorporar discusiones de orden político-social entre su liderazgo fundamental. Esta línea solidaria ha tenido continuidad en ciertos líderes jóvenes, los cuales han sido permeados de una u otra manera, por la discusión de la teología de la liberación (Castillo 1992:75). En esa tesitura de compromiso solidario, con mucha sensatez, hay que seguir tomando el riesgo de vivir el Evangelio. Que así sea”.

Apreciación Teológica

Cómo ser fiel al Evangelio en esta Coyuntura Venezolana? Creemos que en el proceso revolucionario, al que nos referimos, no es posible la neutralidad. Aquí no hay lugar para medias tintas, para vacilar, para argumentaciones simplistas. Creemos que al igual que Jesús lo hizo al optar por los pobres, por los más humildes, el pueblo evangélico venezolano, tiene que optar. Y en este caso, opta por la vida o por la muerte.

Creemos que los postulados de la Revolución Bolivariana, por lo menos en teoría, son parecidos sino iguales a los enunciados por el Evangelio de Jesucristo. El Señor dijo alguna vez: “el que no es contra nosotros, con nosotros es”.
Por supuesto, nuestra actitud es de una firme convicción ética al hacer llamados a actuar con justicia, sin parcializaciones hacia nadie y nada. Se agrega, además que debemos denunciar las acciones o actos de injusticia, impunidad y delictuales, que estén presentes en cualquiera de las partes involucradas. Nuestro papel como cristianos evangélicos en la actual coyuntura venezolana, en síntesis es, desde la opción más justa y humana.