Iran-EEUU

Reino Unido, presionado por EEUU, capturó petrolero iraní en aguas españolas

“Trump puede resurgir de las llamas, vapuleado pero intacto, como Schwarzenegger en la escena final de Terminator”

(Sir Kim Darroch, embajador británico en Washington)

La marina británica capturó el pasado jueves, 4 de julio, un petrolero iraní en aguas (españolas o internacionales) del Estrecho de Gibraltar. El acto de piratería se produjo, según reconoce la prensa internacional, por presiones directas del presidente Donald Trump, que actúa con “patente de corso” “urbi et orbi” y tiene asegurada la “callada” de Madrid que sólo protesta con “párvula boca” ante el “Master and Commander”.

Según el Tratado de Utrecht (1715), por el que España cedió al Reino Unido “una de las columnas de Hércules” (El Peñón de Gibraltar) tras la Guerra de Sucesión (1701-1714), a Londres “sólo le pertenecen las aguas del interior del puerto”, por lo que toda acción que traspase esos límites es una clara violación del derecho marítimo internacional.

Tras el apresamiento del buque de carga, que navegaba con bandera panameña, España presentó una queja diplomática a Londres (los medios dicen que a través de un ministro, pero no se descarta que lo haya hecho mediante uno de esos becarios o becarias que en verano cubren las vacantes de los ausentes) advirtiendo de que “la incursión de los buques británicos se hizo en sus aguas territoriales”.

El petrolero “Grace 1”, que permanecerá al menos dos semanas retenido en El Peñón, fue abordado a unos cuatro kilómetros al sur de la costa de La Roca, lugar (entre otros) donde los “bulldogs” británicos suelen intimidar y abordar a los pesqueros españoles que faenan en aguas del Estrecho creyendo ingenuamente que están protegidos por la corona española.

Los Mass media subrayaron que la captura del petrolero, que al parecer transportaba combustible iraní a Siria, se realizó a petición directa o indirecta de Donald Trump, ese personaje bifronte, “esquizofrénico”, que lo mismo invita a bailar un tango al líder norcoreano Kim Jong-un (para quien el príncipe heredero de Arabia Saudí Mohamed Bin Salmán es “solo un aprendiz en el arte del asesinato”) que aprieta las tuercas -hasta echar grasa de cerdo por la frente- para intentar acabar con Cuba y con cualquier país del “Eje del Mal” que se niegue a someterse a las humillaciones políticas, económicas y diplomáticas de su dorada sombra, conocida como “El Pollito Amarillo”.

Hay quien dice (me imagino que serán las malas lenguas o la leyenda negra) que Trump no tiene ideas propias y que actúa según le ordena -a través de unos auriculares pegados a los oídos- un enano israelí que lleva en el bolsillo adherido a los huevos. Cuando el diminuto David se enfada, le aprieta con saña un testículo y amenaza con cerrar todos los grifos de oro que dan “brillo y esplendor” a la economía estadounidense.

Washington dixit que “el petrolero iba a Siria, lo que viola el embargo internacional impuesto al régimen de Bashar el-Asad”. La situación es complicada, se ven nubarrones en el horizonte. EEUU, que no ha dado muestras de cordura en las últimas décadas, puede que esté buscando el “momento propicio”, con el asesoramiento del enano del bolsillo, para que Oriente Medio vuelva a ser pasto de las llamas y vuelva a repetirse lo que estamos viendo todos los días. Cuando esa parte del mundo arde, la tragedia se extiende por la cuenca del Mediterráneo y, milagrosamente, Israel sale indemne y fortalecida. ¿Serán designios divinos? ¿Ceguera europea? ¿Atolondramiento colectivo?

España tiene razón al protestar con su “párvula boca”. Recordemos que hasta el pasado 13 de mayo Madrid contribuía al bloqueo de Irán (mientras daba abrazos a diestro y siniestro a Arabia Saudí) con la fragata Méndez Núñez, a la que se otorgó “el honor de vasallaje” de escoltar al portaaviones estadounidense Abraham Lincoln, el Leviatán que controla los estrechos de Ormuz y el Golfo Pérsico. La ministra de Defensa Margarita Robles ordenó la retirada de nuestro barco de guerra, alegando que necesitaba ser reparado, cuando empezó a sonar la cuenta atrás para las elecciones del 26-M. No iba a pasar nada, pero más vale, por si las moscas, “prevenir que lamentar”.

La política de Trump, ese ser ciclotímico, ese camaleón que es capaz de abrazar sin sonrojarse la cruz gamada y la hoz y el martillo (en la postverdad todo es válido) ha sido duramente denunciada por el embajador británico en Washington Sir Kim Darroch, según publicó el pasado fin de semana el diario británico “Mail On Sunday”, el segundo periódico más leído de Reino Unido con una tirada de 1,5 millones de ejemplares.

El rotativo hizo público varios mensajes que envió Sir Kim Darroch, desde 2017, al Gobierno de Theresa May. “La Administración (de Trump) es impredecible, desastrosa e inepta (…)”, dice en uno de ellos.

En otro enfatiza que “nadie debe engañarse con Trump, ni hacerse ilusiones (…) Para él lo único válido es el eslogan que le dio la victoria presidencial “Primero América”.

El embajador advirtió asimismo, en otro telegrama al Ejecutivo May, de que “Donald Trump puede hacer muchísimo daño a la economía mundial” por lo que “se le deberían parar los pies”.

El diplomático Sir Darroch puso también una guinda en el pastel acudiendo a la metáfora cinematográfica:

“Trump puede resurgir de las llamas, vapuleado pero intacto, como Schwarzenegger en la escena final de Terminator”.

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