El Salvador

El nuevo estilo de gobernar del presidente salvadoreño

¿Dictadura Civil y violación a la Constitución? ¿Estas son las nuevas ideas?

A un poco más de un mes de gestión del nuevo Gobierno dirigido por GANA y Nayib Bukele, en El Salvador estamos ante acontecimientos que dan luces sobre el nuevo estilo de gobernar: de manera dictatorial y violando la constitución de la República, dando órdenes por medio de la red social twitter y sin el debido proceso.

El despido de más de setecientos empleados gubernamentales, las acciones ejecutadas por sus ministros al cumplir las órdenes sin procesos constitucionales, el traslado de reos sin juicio previo e imposición de castigos sin intervención jurídica de los acusados, la destitución de funcionarios policiales sin debido proceso interno de la institución, entre otros, constituyen un grave peligro a las leyes y violación de derechos de los ciudadanos.

La mayoría de esas acciones demuestran odio al FMLN porque de los despedidos algunos eran miembros del partido y otros simplemente entraron en los gobiernos que dirigió el Frente, ese es un error político del presidente porque además de violar sus derechos, les deja sin empleo, es decir que con ello se genera desempleo.

Las órdenes presidenciales están dañando el tejido constitucional, parece que no somos República sino empleados de una empresa privada, los ciudadanos tenemos derechos adquiridos después de una larga guerra civil; además el linchamiento y calificativos hacia personas significa una muerte civil, en muchos casos sin juicio previo, sin acusaciones firmes, con presunciones fantasmas, de esa forma estas acciones se convierten en actos crueles cometidos por “voluntarios ejecutores” de las órdenes superiores, esto es un fenómeno histórico[ CITATION Cés19 \l 17418 ].

Ese estilo de dar órdenes por medio de un twitter y que luego el funcionario respectivo de determinada cartera de Estado simplemente diga “así se hará presidente”, como cualquier borrego que no piensa, ni respeta las leyes ni los derechos de los ciudadanos, es una flagrante violación a la democracia y una típica acción de un dictador.

Cuando el presidente dice que va a realizar determinada acción y que para ello necesita la aprobación de recursos financieros y que eso lo debe autorizar la Asamblea legislativa a la brevedad, de lo contrario los diputados y diputadas van para afuera el 2021 es un chantaje que no se debe permitir, los diputados deben resolver, pero antes deben discutir y sobre todo deben revisar esos planes y programas que sin duda alguna, si son de beneficio para el pueblo, deben aprobarse siguiendo el debido proceso.

Si las nuevas ideas son decir una cosa en campaña y hacer otra cuando estás en el gobierno es un contra sentido, si criticaste a los mismos de siempre por el nepotismo y la corrupción y hacés lo mismo cuando ejerces las funciones de presidente, te contradices y engañas a los votantes, si para ejercer las funciones lo hacés a través de un twitter y sin respetar la Constitución te estás convirtiendo en un dictador civil, es bueno que reflexione el señor presidente, porque, de seguir así, estamos ante un futuro incierto y peligroso.

Lo novedoso pero peligroso de Nayib Bukele es la forma cómo presenta en twitter su despacho virtual: “Presidente de la República de El Salvador, Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Comandante General de las Fuerzas Armadas”. Allí toma, comunica y ejecuta sus decisiones. Obviamente esto está fuera de la Constitución, por tanto carece de base legal.

Así comienza su gestión gubernamental: “Se ordena a la @FUERZARMADASV (cuenta oficial de la Fuerza Armada de El Salvador) retirar de inmediato el nombre del Coronel Domingo Monterrosa, del Cuartel de la Tercera Brigada de Infantería, en San Miguel”, fue lo que publicó Bukele. Lo que vino después fue una larga serie de retuits a personas que lo felicitaban por su decisión.

Según el filósofo Carlos Ramos, investigador académico de la FLACSO en El Salvador, Nayib “En los primeros días de su gobierno se ha instalado una política del espectáculo que, al exponer situaciones del pasado reciente enfrentadas con la ética y posiblemente con la ley, somete también de forma indistinta e irresponsable el honor y dignidad de muchas personas a una especie de escarnio público. Se trata de un debut en el ejercicio del poder presidencial que no sólo exhibe un alto nivel de arbitrariedad, sino que también riñe con la institucionalidad y el respeto a legalidad del país”.

Casi todas las resoluciones de los días siguientes apuntaron en la misma dirección: separar de su cargo a funcionarios vinculados con el gobierno anterior, del FMLN. Por ejemplo, el 5 de junio tuiteó: “Se le ordena a la Ministra de Relaciones Exteriores @CancillerAleHT, remover de su cargo en la Dirección General de Desarrollo Social, a Dolores Iveth Sánchez, hija del expresidente Sánchez Cerén. No contrate reemplazo, pase su salario de $2,645.64 a ahorro institucional”. Esta dinámica lleva a los ministros a tener que responder por el mismo medio. “Su orden será cumplida de inmediato Presidente”, contestó la canciller Alexandra Hill Tinoco.

Por otra parte, según Héctor Samour, profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad Centroamericana de San Salvador, “Esto tiene la intencionalidad de terminar de hundir al FMLN, con vistas a los próximos procesos electorales”. Sin embargo no hace lo mismo con los de ARENA por su alianza y viraje hacia la derecha.

Las desviaciones sobre el normal funcionamiento de una democracia institucionalizada son múltiples. Por un lado, el despido de un funcionario debería seguir un determinado procedimiento para ser válido y no ser una completa arbitrariedad. Hasta tal punto prima el desorden en el método Bukele que en más de una oportunidad se ha equivocado.

Los funcionarios de Bukele no deberían acatar órdenes que van en contra de la Constitución y que violan los derechos humanos de trabajadores.