Programa electoral y proyecto político

Existen muchos temas de análisis en torno a los Programas Electorales que ameritan debate.

Sea sobre las modalidades y metodologías de su elaboración (tecnocráticos o participativos); sea sobre los temas y ámbitos nacionales y regionales que componen; sea sobre lo ampuloso o sintético que pueda ser; sea lo demagógico o realista que se oferte en el contexto internacional; sea sobre si los programas se cumplen y si existen mecanismos de seguimiento; sea si en verdad los programas exigidos se los lee y comprende en el conjunto de la sociedad; sea sobre la coherencia entre programa electoral y proyecto político; sea como marketing político vendible o como propuesta efectivamente alternativa; sea respecto a la orientación ideológica y doctrinal de los programas; etc.

Hoy concentraremos nuestra atención en la relación entre el Programa Electoral para las elecciones de octubre próximo y su Proyecto Político e histórico.

El 19 de julio, cada uno de los partidos y coaliciones electorales cumplieron la obligación de presentar su PROGRAMA ELECTORAL, que en realidad son visiones de los grandes problemas y alternativas para el país y el Estado; políticas públicas, ofertas, compromisos ante la ciudadanía en el caso de ser triunfadores. Más puntualmente, los Programas Electorales son propuestas de acción, de proyectos, de políticas, de cambios, de reformas, de transformación de la economía, de las alternativas en el área de la agropecuaria, de la justicia, de la minería, de las regiones, de la forma de hacer política internacional y resolución de los mayores dramas del Estado.

Salvo el MAS que cuenta con la Agenda Patriótica 2025, mismo que fue enriquecido para el presente período, los otros postulantes armaron su programa casi de cero. Ese es el caso de Comunidad Ciudadana que en un tráfico político se habilitó a las elecciones vía personería jurídica de una de las aberraciones partidarias (sigla de izquierda y acción del oportunismo y transfugio de derecha más sinvergüenza). Comunidad Ciudadana (FRI) ya adelantó que no cambiaría algunas políticas implementadas por Evo Morales y luego se desdijo; por honestidad intelectual tendría que recuperar parte del Plan de Emergencia que postuló con Goni Sánchez de Lozada el 2014 del cual fue su Vicepresidente; tendrá que escuchar a sectores conservadores, ultrareaccionarios, falsos demócratas, intelectuales resentidos, clases medias desplazados del poder en estos 13 años, redes despolitizadas, oportunistas, cadáveres políticos revividos y otros. Todo un menjunje sin coherencia alguna.

Los otros partidos o frentes como los demócratas de Santa Cruz (Bolivia dice No), escribieron reivindicaciones para los trabajadores, sectores populares y campesinos despreciados y víctimas de su racismo; hablan de un futuro de Bolivia cuando sus núcleos más duros quieren a Santa Cruz como un nuevo país, sin collas (indígenas) y solo para la oligarquía cruceña de origen extranjero; dirán justicia, igualdad, progreso, lucha contra la pobreza, salud, educación para los más pobres, etc, etc, toda una demagogia que no se siente ni se quiere.

En general, todos los frentes y candidatos, incluyendo al candidato “Felipillo” (como las Confederación de Campesinos CSUTB lo estigmatizó a Víctor Hugo Cárdenas en recuerdo al indígena traidor y sirviente de los españoles), todos armaron sus programas improvisando, acomodaticios a la coyuntura electoral, demagógicos, sólo para las elecciones, pero siempre mirando de reojo a Evo Morales y al Proceso de Cambio; en cada frase y propuesta está la idea de superar o defenestrar al líder del MAS. Antes que pensar en el pueblo, su interés es el desprestigiar a EVO. Todos estos ya fueron gobierno en distintos períodos de la democracia restringida o en las dictaduras militares. Hasta lo inaudito, como Carlos Mesa que fue Vicepresidente de Goni Sánchez de Lozada, responsable de la masacre de la población de la Ciudad de el Alto en Octubre de 2003 que dejó más de 70 muertos y más de cien heridos de bala.

Pero eso no es todo, esos programas improvisados no tienen relación con un Proyecto Político Histórico. No tienen visión, idea, propósito, programa, ideología de mediano y largo plazo. Son agrupaciones de políticos solo para terciar en las elecciones y cuando termine, desaparecerán del escenario nacional; durarán lo que dure la campaña electoral. Es decir, salvo los Demócratas de Santa Cruz (Bolivia Dice No) que quieren rearticular orgánicamente a la reacción y derecha en Bolivia (desaparecida la ADN y otros partidos), los otros no tienen estructura, no tienen ideología, no tienen visión de país, no tienen estrategia, no tienen proyecto como lo tiene el MAS. Entonces son pasajeros, oportunistas, coyunturales. ¿Cómo pueden sobrevivir entonces? Vía alimento político y financiero de EE.UU y de la oligarquía boliviana que está agazapada aunque muy beneficiada por el actual proceso; merced a la despolitización de la población y la juventud lograda en los 20 años de neoliberalismo y merced también al poco y mediocre esfuerzo del actual gobierno en la formación y capacitación política de organizaciones y dirigentes populares y juveniles.

Por tanto, salvo el MAS que tuvo sus propuestas electorales para las elecciones desde del 2005 y cuenta con la “Agenda del Bicentenario 2025”, el “Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES)” como transición en el horizonte del Vivir Bien y el Socialismo Comunitario, la derecha NO tiene proyecto histórico. ¿En qué cree la derecha boliviana?¿Tiene la reacción y los conservadores un proyecto de país?¿Cuál es su ideología? ¿Cómo pretende resolver los problemas estructurales de la nación? ¿Cuál es el futuro que debe construirse?

Entonces, ante la ausencia de proyecto histórico de la derecha y la reacción, deducimos y ratificamos de su presencia electoral, como la oportunidad de asaltar el poder en beneficio de grupos y personales. Así se comprende sus mensajes coloniales (cartas) para que los parlamentarios norteamericanos, europeos o la derecha latinoamericana intervengan en los asuntos de Bolivia, vulnerando nuestra soberanía. Como se dijo antes, estos no tienen patria, solo intereses.

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