Memoria, Salvador Allende Gossens

Recordando a Allende casi medio siglo después de su heroica inmolación

Hoy, 11 de septiembre de 2019, se cumplen 46 años de la muerte del presidente Salvador Allende en el Salón Independencia de La Moneda. Nos parece que la mejor forma de recordar esta importante fecha histórica del pueblo chileno es rememorar los principales hechos de aquel luctuoso día, lo que haremos por medio de una cronología esencial que venimos afinando y completando al menos desde el año 2006.

Significativamente, hoy no es posible presentar una cronología seria en la que no se considere, implícita o explicitamente, la polémica acerca de cómo habría muerto en realidad el presidente. Por lo que queremos manifestar, desde ya, que no suscribimos la así llamada: «Tesis del magnicidio de Allende», en ninguna de sus versiones, que tienen en común el hecho de que todas ellas se basan en la ficción concebida por el GAP Eladio, de que Allende habría sido acribillado por disparos en el tórax y el abdomen, hechos por soldados golpistas, en un combate ocurrido en un lugar no bien determined del segundo piso de La Moneda, cuya existencia no se ha establecido hasta hoy por medio de ninguna prueba material. En cambio, el suicidio, o inmolación, del presidente en su oficina privada se encuentra sólidamente confirmado por los testimonios confluyentes de 9 testigos presenciales, entre médicos, funcionarios, detectives y escoltas de Allende, quienes vieron desde el pasillo que daba a la oficina presidencial, el preciso momento en que éste se dispara bajo la barbilla con el fusil AKMS que le obsequiara Fidel Castro en su visita a Chile de 1971.
El relato cronológico de los hechos y circunstancias que condujeron a la muerte del Allende, debiera comenzar en el momento en el que el presidente, flanqueado por sus escoltas armados con sendos fusiles AK47, Luis Fernando Rodríguez Riquelme (Mauricio) y Héctor Urrutia Molina (Miguel), con casco y su fusil AKMS colgándole del hombro derecho, ingresa a La Moneda, como a las 7:30 de la mañana del día 11 de septiembre de 1973, luego de descender de uno de los tres autos FIAT 1500 de color Azul, en el que viajara a gran velocidad desde la Casa Presidencial de Tomás Moro 200, acompañado por mas de una decena de escoltas del GAP, con el fin de llegar lo antes posible al Palacio de La Moneda; dada la preocupación de Allende de que los golpistas pudieran anticipársele y tomar control de su centenario edificio antes de que él y sus hombres tuvieran tiempo de ingresar allí.
7:50 Aviones Hawker Hunter de la FACH alzada bombardéan, con variable éxito, las antenas de las radios favorables al gobierno popular, es decir, las Radios Corporación, Magallanes, Portales y Sargento Candelaria. Las Radios de la Universidad Técnica del Estado y la Luis Emilio Recabarren habían sido ya silenciadas la madrugadas del día 11, por Comandos de la Fuerza Aérea.

7:55 El presidente se dirige por primera vez al país desde La Moneda por las ondas de CB 114 Radio Corporación: «Un sector de la marinería se habría sublevado…« «En estas circunstancias llamo, sobre todo a los trabajadores …». «En todo caso yo estoy aquí en el Palacio de Gobierno, y me quedaré aquí defendiendo el gobierno que represento por la voluntad del pueblo».

8: 00 Comienzan a llegar a La Moneda las primeras autoridades de gobierno. Por orden del presidente 7 franco- tiradores del GAP toman posiciones defensivas en el Ministerio de Obras Públicas, en el Banco del Estado y en otros altos edificios que rodean La Moneda.

8:05 Allende se asoma brevemente por uno de los balcones del Palacio Presidencial, muy probablemente con el fín de formarse una idea de la situación reinate en la calle en ese momento, portando casco militar y de su hombro derecho cuelga su fusil del asalto AKMS. Al escuchar los gritos y aplausos de un grupo de estudiantes que por allí transitan, el presidente hace un pequeño saludo con la mano y de inmediato desaparece en el interior del edificio.

8:15 Allende se dirige al país por segunda vez por las ondas de Radio Corporación: «Deben permanecer alerta en sus lugares de trabajo a la espera de mis informaciones. Las fuerzas leales, respetando el juramento hecho a las autoridades, junto a los trabajadores organizados, aplastarán el golpe fascista que amenaza a la Patria».

8:30 Se transmite por Radio Agricultura el bando No. 1, la primera proclama de la Junta Militar, que revela la traición de Pinochet y el apoyo casi total de las FF. AA. al golpe de Estado en contra del gobierno legítimo y constituciona del presidente Allende. Unidades del Ejército, al mando del el general Javier Palacios, toman posiciones defensivas en torno a La Moneda.

8: 35 Miria Contreras, la secretaria de Allende, consigue ingresar a La Moneda, mientras su hijo mayor, Enrique Ropert, y una decena de otros miembros del GAP, son detenidos por carabineros de la Intendencia, y más tarde serán asesinados en el regimiento Tacna.

8:45 Allende se dirige al país por tercera vez por Radio Corporación: «Compañeros que me escuchan, la situación es crítica, hacemos frente a un golpe de Estado en el que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas». «Compañeros, permanezcan atentos a las informaciones en sus sitios de trabajo, que el Compañero Presidente. no abandonará a su pueblo, ni su sitio de trabajo. Permaneceré aquí en La Moneda inclusive a costa de mi propia vida». Momentos después de esta alocución las fuerzas de Carabineros a cargo de la defensa del Palacio Presidencial, se retiran silenciosamente, al tiempo de que las tropas del General Palacios y los tanques Sherman M 41 del Ejército alzado toman posiciones de combate alrededor de antiguo edificio.

8: 55 Comienzan a retirarse las tanquetas Mowag de Carabineros, que defendían La Moneda. Acompañado por el doctor Bartulín y protegido por varios de sus fieles escoltas, el presidente inspecciona las diferentes posiciones defensivas del Viejo edificio y organiza la Resistencia.

9: 03 Cuarta alocución presidencial por Radio Corporación. «En estos instantes pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta Patria».

Momentos después se recibe en La Moneda la llamada del vicealmirante Patricio Carvajal, quien «le ofrece» al presidente un avión para salir del país una vez que se haya rendido. La airada respuesta de Allende no se deja esperar: «!Pero ustedes qué se han creído, traidores de mierda … Métanse su avión por el culo … Usted está hablando con el presidente de la República … Y el presidente elegido por el pueblo no se rinde.»!

9:15 Quinta y última alocución radial del presidente por Radio Magallanes, conocida como el Discurso Final o de las Grandes Alamedas: «Seguramente esta sea la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes…». «Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron… ».

«Ante estos hechos, sólo me cabe decirles a los trabajadores: yo no voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la consciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser cegada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crímen ni con la fuerza. La Historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, me seguirán oyendo, siempre estaré junto a ustedes, o a lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno, el de un hombre que fue leal.
Superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. «Sigan sabiendo que, más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

!Viva Chile!, !Viva el pueblo!, !Vivan los trabajadores! Estas son mis ultimas palabras. Tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano; tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

9:30 Se inicia el ataque terrestre a La Moneda por parte de fuerzas de la Escuela de Infantería de San Bernardo.

10: 00 El presidente despide a sus edecanes militares. El general Baeza lo presiona por el teléfono a que se rinda y abandone el país en un avión junto con su familia. La respuesta de Allende: «Ustedes como generales traidores que son, no conocen a los hombres de honor».

10:35 Por cadena nacional de radios los golpistas dan lectura al bando No. 5: «A las 10:30 Salvador Allende ha sido conminado a rendirse, y ante su negativa, se ha dado comienzo al ataque terrestre y aéreo contra La Moneda».

10: 42 Los Tanques Sherman M 41 del Ejército comienzan a disparar contra el edificio de La Moneda.

10: 45 El presidente exige a todas las mujeres, entre las que se encontraban sus hijas Beatriz e Isabel, que abandonen el Palacio presidencial antes de que se inicie el bombardéo aéreo.

10:55 Ante la insistencia del presidente y el inminente bombardéo de La Moneda, Beatriz e Isabel Allende, Verónica Ahumada, Cecilia Tormo, Frida Modak y Nancy Julién hacen abandoo del Palacio, mientras La Payita se oculta en su interior.

11:20 Un avión F 80 a reacción y helicópteros artillados Bell UH-IH, de la FACH, atacan la Residencia Presidencial de Tomás Moro 200, donde en ese momento se encontraba Tencha Bussi de Allende, siendo repelidos con fuego de ametralladoras por los GAPS que se quedaron allí para protejer a la Primera Dama. Posteriormente, la casa será asaltada y saqueada por soldados y vecinos del barrio, quienes se roban la mayoría de sus pertenencias.

11:55 Aviones Hawker Hunter de la FACH lanzan los primeros rockets sobre La Moneda.

12:15 Finalizado el bombardéo aéreo, las fuerzas de la infantería golpista reinician el ataque en contra del edificio en lla

12:30 Augusto Olivares, Director de Prensa del Canal Nacional de Televisión, asesor y amigo del presidente, se encierra en un pequeño cuarto del primer piso de La Moneda incendiada y se dispara un tiro en la sien derecha con una pistola ametralladora UZI. Es descubierto por Carlos Jorquera, quien se encontraba cerca, y aunque es auxiliado de inmediato por los doctores Jirón, Soto y Arroyo, fallece a los pocos instantes. El presidente Allende, muy afectado, pide un minuto de silencio en homenaje a Augusto Olivares, quien sólo tenía 43 años de edad en el momento de su muerte.

13: 00 Continúa el desigual combate en La Moneda incendiada.

13:30 Fuerzas militares atacantes ingresan al primer piso del Palacio Presidencial, por la puerta de Morandé 80.

13:40 Allende comprende a estas alturas que la Resistencia es inutil y que debe suspenderse si es que se ha de evitar una masacre. Convoca a sus partidarios a una reunión en un salón del segundo piso del antiguo edificio, con el fin de convencerlos de que depongan las armas.

13:50 El presidene organiza la ordenada rendición de sus colaboradores , quienes, en fila, con La Payita al frente, bajan al primer piso de La Moneda por la escalera de caracol que da a la Puerta de Morandé 80, mientra él se repliega a su oficina privada, cerrando la puerta tras de sí.

14:10 Allende se suicida en el Salón Independencia, con su fusil de asalto AKMS. Desde el pasillo lo observan los doctores Patricio Guijón y José Quiroga, quienes ven como el cuerpo del presidente se eleva violentamente desde el sillón en el que al parecer se habría encontrado sentado; lo que ambos interpretaron como el momento en que éste se quita la vida. Pero como quedó establecido el día 12 de septiembre de 2003, por las declaraciones del doctor José.

Quiroga en la entrevista que le hizo el periodista de La Nación Patricio Zamorano, en realidad hubo más de dos testigos del suicidio, porque en ese momento se encontraban en el pasillo frente a la puerta de la oficina presidencial, no sólo los doctores Guijón y Quiroga, sino también el doctor Arturo Jirón, el detective David Garrido, Enrique Huerta, Intendente de Palacio, el funcionario de gobierno Ricardo Pincheira, , el asesor presidencial Arsenio Pupín y los GAPS Manuel Zepeda y Daniel Gutiérrez. Es decir, un total de 9 testigos. Y según lo declarara el doctor Quiroga en aquella entrevista: «todos los que se encontraban frente a la puerta [del Salón Independencia], pudieron ver lo mismo, es decir, el momento en que Allende se dispara». Y precisa el médico de La Moneda:

«El presidente se suicida colocándose la ametralladora aquí (lo demuestra con sus manos), básicamente en la base de la mandíbula y seguramente accionó [el arma] y todo voló. Nosotros vemos el momento en que ocurre el hecho. Y ahí mucha gente, todos, nos dimos cuentas de lo que pasó. Yo ni siquiera entré a la pieza. Alguna gente lloró (se emociona) , angustiados … y al final no había nada que hacer, así que nosotros empezamos a salir. Y uno solo de nosotros entró [al Salón Independencia], que es el doctor Guijón, y cuando los militares llegan ahí lo encuentran, y ahí lo detienen».

En efecto, el doctor Guijón será el único, entre aquellos 9 testigos, que tendría el valor de ingresar a la Oficina Presidencial aquella tarde, y con el fin de prestarle ayuda médica al presidente intentó tomarle el pulso, pero de inmediato se da cuenta que éste se encontraba más allá de todo auxilio. En una acción instintiva, Guijón toma el fusil de asalto del presidente, que se encontraba apoyado entre sus piernas, y lo pone sobre el sofá de color granate ubicado a una cierta distancia al lado derecho del presidente ya muerto. Luego de su intento frustrado de poder encontrar una máscara antigases como un recuerdo de aquella jornada, el , tal como quedó registrado, el médico regresa a la Oficina Presidencial donde decide quedarse acompañando los restos mortales del presidente, en un gesto de respeto y fidelidad, hasta que después de unos veinte minutos ingresan allí un grupo de soldados golpistas, y como como 10 minutos más tarde lo hace el general Javier Palacios.

14:20 El último grupo de defensores de La Moneda baja al primer piso, de donde son sacados a la calle Morandé a punta de patadas y culatazos por soldados de la Escuela de Infantería de San Bernardo, siendo obligados a tenderse en el pavimento de la calle, con las manos en la nuca, tal como quedo resgistrado, para la Historia, en algunas de las fotos tomadas por fotógrafos de periódicos extranjeros que reporteaban el golpe, las que darían la vuelta al mundo.

Hermes H. Benítez (Edmonton, Alberta, Canadá)