Argentina: Faltan tirantes…

SANTA FE-ARGENTINA Se suele decir que al hundirse un barco, las primeras en huir por los tirantes, son las ratas.

Uno no sabe si ello se replica en la política, pero

Lo cierto es que el macrismo ha sumado solo derrotas en todas las elecciones provinciales; a ello se agregó el revés electoral en las PASO presidenciales de agosto de 2019. Lo que constituyó un durísimo golpe para los sueños re-eleccionsistas de Mauricio Macri y sus socios (derecha, neoliberales, radicales, coalicionistas, aristas…).

Todo hace presagiar que en la elección general de octubre, Macri no podrá revertir ese resultado. Motivo por el cual se ha generado en el seno del oficialismo una suerte de ‘autocrítica’. No es una autocrítica en serio, sino –como decimos- una suerte; algo parecido; o una simulación.

Porque el único objetivo no es cambiar todo lo desastroso realizado, sino que hablan o cuestionan solo por una cuestión de lucha por espacios internos y por vendettas, también internas.

Mauricio Macri en campaña es un derroche de optimismo, cinismo y hasta –para qué negarlo-, algo de locura. De otra forma no puede hablar una persona que ha destruido un país en menos de 4 años de gestión. Su coequiper, el neoperonista Miguel Angel Pichetto, hace lo que puede. O sea: nada. Macri habla como un opositor (tras casi 4 años de gobierno suyo) prometiendo todo lo contrario de loa que hizo…

Muchos macristas comienzan a estar preocupados y miran de reojos a los Tribunales Federales de Comodoro Py (al que graciosamente por años denominaban de: Comodoro PRO…).

Porque si algo ha caracterizado al gobierno de Cambiemos fue el ser un gobierno corrupto. No un gobierno con corrupción, como lo son todos (en mayor o en menor medida, todos cuentas con algún funcionario deshonesto). El tema fue que esta alianza gobernante constituyó un gobierno para delinquir (que es otra cosa).

Han dejado las “marcas de los dedos” en todos lados. Ya no pueden ocultar el haber usado el Estado para negocios, negociados e ilícitos. Y sería justo –por el bien de la democracia-, que (pruebas en mano) sean denunciados, y comiencen a desfilar a partir del 2020 por despachos judiciales.

Fiel a su costumbre de denunciadora serial y charlatana de feria, Elisa Carrió ya salió a acusar al mismísimo ministro del Interior, Rogelio Frigerio: “Esconde muchas cosas y nos entregó en toda la nación”.

Pruebas? Fiel a su costumbre: ninguna.

La respuesta de Macri fue inmediata: “Todo lo que Rogelio ha hecho ha sido bajo mi conducción y liderazgo, con lo cual estoy tranquilo”.

Una manera clara de responderle a Carrió, al máximo nivel. Una política que puede vérselas muy mal si en verdad la causa contra el espía Marcelo D’Alessio llega hasta el final. Pues en la investigación del juez Ramos Padilla, la propia Carrió (y sus cercanas Mariana Zuvic y Paula Oliveto) están querelladas y bajo sospecha por las maniobras delictivas efectuadas, que contaban con una ‘pata periodística’ (¡).

La acusación de Carrió es propia de las más ineptas de las políticas. Ocurre que en su momento, ante la des-unión en el peronismo, cada gobernador (de dicho partido) fue haciendo lo que podía ante el arrogante y agresivo poder nacional del gobierno macrista. Así, el ministro Frigerio fue cerrando acuerdos con cada uno de esos gobernadores, que le dieron cierto oxígeno a Macri.

Para Carrió, Frigerio, Macri y la prensa hegemónica, se trataba de la cooptación total y definitiva de los gobernadores (que –pensaban- dejaban el peronismo).

El tema fue que con los meses trancurriendo, el peronismo tras la genial estrategia de Crsitina Fernandez, fue dando muestras de unidad, y a la vez, Macri iba paralizando el país y empobreciendo a sus ciudadanos cada vez más. Lo que terminó en que los gobernadores peronistas hicieran su juego.

“Retornaron” al peronismo (del que en verdad, nunca se habían ido), y junto a senadores y diputados peronistas que habían estado en la misma maniobra, se consolidaron en sus territorios, enfrentaron al macrismo y al radicalismo, y ganaron.

Lo que para Carrió, ello significa una “traición” de Frigerio (¿?).

Fue así que ese accionar territorial de cada peronista desembocó en el Frente de Todos. La necedad macrista no supo entender lo que es la política. O por lo menos, lo que debe ser ella.

Mientras tanto, se ha detenido la ofensiva contra el brujo Jefe de Gabinete, Marcos Peña. Un personaje que ha sabido cosechar lo que sembró (dentro y fuera del oficialismo). Los enojos contra Pichetto ya son tardíos; propios de quienes creyeron que el peronismo es solo un agrupamiento que corre tras cualquier personaje. La imaginación que el senador iba a sumar votos peronistas ha quedado palmariamente demostrada. Fue una falla grave de entendimiento político.

Nadie puede sumar… lo que no tiene.

Solamente a un personaje como Pichetto se le puede ocurrir bajarse del tren que cada vez comenzaba a tomar más velocidad (el peronismo), para subirse a un tren que se va deteniendo y sin repuestos (el oficialismo). Pero posiblemente esa haya sido la única oportunidad que tenía el senador, para tratar (milagrosamente) de salvarse en lo personal, antes de pasar al ostracismo.

La gobernadora bonaerense Maria Eugenia Vidal solo apuesta a “no perder escandalosamente”. Porque tiene ambiciones de ser “la heredera”. Una suerte de Cristina Fernández, del neoliberalismo y el antiperonismo nacional.

De allí que inclusive muchos de los dirigentes macristas que no comulgan con ella, hacen como que ‘miran para otro lado’, y no la confrontan. Esperan a ver que pasa a nivel interno del PRO y se cuidan, por las dudas ella sea “la heredera” a futuro.

Habrá que ver cómo la trata la justicia del 2020 en adelante…

Buscará una retirada honorable, sonriendo (como siempre), mintiendo ante los medios y profundizando su alianza con Horacio Rodríguez Larreta.

Este a su vez, sabe que ganará en la jefatura de gobierno porteña; en primera o en segunda vuelta. Aunque sus asesores le advierten que de ir al balotage en noviembre se correría un gran riesgo pues su rival (Matías Lammens) contaría con los apoyos de Alberto Fernández y Axel Kicillof, ya electos…

Lo del resto, o sea los funcionarios top que tuvo Macri, deberán arreglárselas como puedan. Tanto a nivel interno para ganarse o conservar su espacio, como ante los tribunales.