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Bolivia, Golpe de Estado y sus analistas políticos

Ollantay Itzamná :: 06.01.20

Ante semejante confesión de parte, ¿por qué analistas bolivianos aún persisten en su “elucubración” que en Bolivia no hubo Golpe de Estado? ¿Será que existe un diccionario especial de Ciencia Política para Bolivia? ¿O será que la política boliviana no es ninguna ciencia?

Las y los analistas políticos bolivianos, en su gran mayoría, aún padecen la resaca del búmeran de sus análisis inmediatos sobre lo ocurrido en Bolivia el 10 de noviembre pasado. A aquella intervención cívico-militar contra un Gobierno constitucional denominaron “sucesión constitucional” (incluso contra los contenidos de la Constitución Política de Bolivia).

La opinión internacional, diccionario en mano, les explicó que aquel suceso era un “Golpe de Estado”, pero la gran mayoría de analistas bolivianos, se enfrascaron en el iluso eslogan de: “un movimiento cívico/citadino espontáneo derrocó desde las calles al gobierno de Morales”·

Pasan los días, y muy a pesar que la prensa nacional corporativa (privada y pública bajo el control del actual gobierno usurpador) derrocha tinta, papel y tiempo para repetir que “en Bolivia no hubo Golpe de Estado”, los principales actores del Golpe de Estado confiesan con sus actos y palabras que lo que ocurrió en aquel país suramericano, el 10N último, fue un Golpe de Estado para evitar la reelección presidencial de Evo Morales.

El ex cívico cruceño, Luis F. Camacho, principal artífice de la supuesta espontánea protesta cívica contra Morales, hace unos días atrás confesó que “su padre negoció con los militares y policías, mediante el actual Ministro de Defensa, para derrocar a Evo Morales”. Esta inesperada confesión audiovisual filtrada dejó en “offside” a los analistas políticos bolivianos que niegan el Golpe de Estado.

Muletillas utilizadas en Bolivia como: “gobierno de unidad”, “de reconciliación”, “de transición”,… para referirse al actual régimen de facto tampoco coinciden con las acciones de éste. La CIDH y la misión de la ONU establecieron que hubo dos masacres bajo el régimen de facto actual en Bolivia que deben ser investigados.

La venganza y el escarmiento que emprende el actual Ministro de Gobierno de facto contra periodistas, actores digitales, activistas solidarios con las víctimas de las masacres, dirigentes sociales disidentes, etc., desmienten el esfuerzo de la pluma de los analistas “bien pensantes”.

Ni hablar del descarado nepotismo en el actual régimen de facto que supera el favoritismo de la Curia Romana del siglo XVI. O la repartija de los puestos claves en la administración de las empresas públicas. O la “negociación de las aduanas y los 250 mil dólares entre Camacho y Pumari”. El cinismo expreso de los supuestos cívicos patriotas apabulla la “narrativa coyuntural” de los analistas bolivianos.

Si bien el “cuestionable” informe final de la OEA sobre el último proceso electoral boliviano ya había “vapuleado” a los opinadores bolivianos, las últimas declaraciones de Jeanine Añez (la autoproclama Presidenta de Bolivia) sobre la próximas elecciones son demoledoras contra los analistas que niegan el Golpe.

“…no queremos dispersión del voto, no queremos que suceda lo del 20 de octubre”, indica Añez al referirse a las próximas elecciones. ¿Qué sucedió el pasado 20 de octubre? El Movimiento Al Socialismo (MAS) ganó aquellas elecciones en primera vuelta. Los partidos políticos neoliberales no lograron hacer un frente político electoral único para enfrentar al MAS.

La autoproclamada Presidenta clama por la unidad de los partidos políticos en las próximas elecciones para evitar la repetición de los resultados electorales del 20 de octubre.

Ante semejante confesión de parte, ¿por qué analistas bolivianos aún persisten en su “elucubración” que en Bolivia no hubo Golpe de Estado? ¿Será que existe un diccionario especial de Ciencia Política para Bolivia? ¿O será que la política boliviana no es ninguna ciencia?


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